Publicado 28/06/2022 07:45

Revelan beneficios de la talidomida en pacientes con malformaciones arteriovenosas graves

Archivo - Blood in blood vessel
Archivo - Blood in blood vessel - GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / DESIGN CELLS - Archivo

MADRID, 28 Jun. (EUROPA PRESS) -

Las mismas propiedades que causaban defectos de nacimiento cuando se administraba a las embarazadas, es decir la inhibición de la formación de vasos sanguíneos (antiangiogénesis), han hecho que se despierte el interés por la utilidad terapéutica de la talidomida en otros campos. En la conferencia anual de la Sociedad Europea de Genética Humana, el profesor Miikka Vikkula, del Instituto de Duve de la Universidad Católica de Lovaina ( Bélgica), presentará los resultados de un estudio sobre el uso de la talidomida en pacientes con malformaciones arteriovenosas (MAV) graves. Estos resultados, publicados en la revista 'Nature Cardiovascular Research', muestran una sorprendente reducción de los síntomas y la consiguiente mejora de la calidad de vida.

Las MAV son marañas anormales de los vasos sanguíneos que conectan arterias y venas y que alteran el flujo sanguíneo normal. Son muy dolorosas y provocan hemorragias y deformaciones en la parte del cuerpo afectada, así como problemas cardíacos. Suelen ser congénitas y a menudo sólo se notan en la adolescencia o en la edad adulta, a medida que la persona crece. El tratamiento de los casos graves suele consistir en una intervención quirúrgica o en una embolización (la inyección de un agente que destruye los vasos sanguíneos localmente, induciendo así un tejido cicatrizado), aunque esto rara vez es totalmente eficaz y puede empeorar la situación.

Algunas personas con MAV pueden llevar una vida relativamente normal, pero incluso en los casos menos graves siempre existe el riesgo de que las marañas anómalas de vasos sanguíneos estallen y puedan provocar un ictus. Aproximadamente uno de cada cien pacientes con MAV sufre un ictus cada año.

"Nuestro grupo lleva 30 años estudiando las causas de las anomalías vasculares --explica Vikkula--. Hemos identificado varias causas genéticas y hemos podido demostrar que ciertas mutaciones activan la señalización dentro de las células de la pared de los vasos sanguíneos y esto promueve la formación anormal de vasos sanguíneos (angiogénesis). Esto nos llevó a plantearnos la posibilidad de utilizar talidomida para inhibir la formación anormal de vasos sanguíneos".

Tras demostrar que la malformación vascular podía corregirse en un modelo de ratón, el profesor Laurence Boon, del Centro de Anomalías Vasculares del Hospital Universitario Saint Luc de Bruselas, que lleva 30 años trabajando en colaboración con el profesor Vikkula, reclutó a 18 pacientes con MAV para un estudio sobre el uso de la talidomida en su enfermedad.

Tenían edades comprendidas entre los 19 y los 70 años y todos presentaban malformaciones graves que no podían tratarse con métodos convencionales. Los pacientes tuvieron que aceptar el uso de métodos anticonceptivos durante al menos cuatro semanas antes de iniciar la talidomida y continuar durante cuatro semanas tras el cese del tratamiento. Dado que la talidomida está presente en el semen, los hombres también debían aceptar el uso de preservativos durante las relaciones sexuales.

Los pacientes recibieron 50 mg, 100 mg o 200 mg de talidomida al día durante entre dos y 52 meses. Ocho MAV se mantuvieron estables tras un cese medio de la talidomida de 54 meses, y cuatro reaparecieron tras una duración media de 11,5 meses. El tratamiento combinado con embolización, en el que se bloquean las arterias o venas dentro de la MAV mediante un agente que destruye las células de la pared vascular, permitió reducir la dosis de talidomida a 50 mg al día en cinco pacientes.

Según Vikkula, era importante reducir la dosis en la medida de lo posible, ya que una dosis más alta se asociaba a efectos secundarios, sobre todo cansancio y neuropatía periférica, un daño en los nervios situados fuera del cerebro y la médula espinal que provoca debilidad y entumecimiento, sobre todo en las manos y los pies.

"Todos los pacientes experimentaron una rápida reducción del dolor, junto con el cese de las hemorragias y la curación de las úlceras donde estaban presentes --subraya--. Los tres pacientes con insuficiencia cardíaca también vieron resueltos sus problemas, y una MAV parecía estar completamente curada tras 19 meses de talidomida y un seguimiento de ocho años".

"Sabemos que la talidomida actúa a través del factor de crecimiento endotelial vascular (VEGF), una proteína de señalización que promueve el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos --prosigue--. Los niveles de VEGF son elevados en las anomalías vasculares como las MAV y, por tanto, es probable que la talidomida reduzca la señalización a través de las vías que promueven la angiogénesis. Aunque nuestro estudio es pequeño, los resultados son convincentes y esperamos que se confirmen en ensayos más amplios".

Otra ventaja del uso de la talidomida en el tratamiento de las MAV es el coste. Otros dos fármacos, desarrollados recientemente para su uso en oncología y que se están probando para tratar las MAV, cuestan hasta doce veces más, además de tener numerosos efectos secundarios.

"Habíamos planteado la hipótesis de que la talidomida debería funcionar en estos pacientes, por lo que nuestros resultados no fueron una sorpresa, pero fue estupendo tener la confirmación clínica de que estábamos en lo cierto --concluye--. En nuestra opinión, se trata de un hallazgo innovador y proporciona una base sólida para el desarrollo de tratamientos moleculares para las MAV".