Publicado 19/04/2021 17:09CET

Revelan cómo una bacteria de la microbiota revierte el deterioro cognitivo asociado al hígado graso no alcohólico

Archivo - Estudio sobre la afección de la dieta en el embarazo en la microbiota
Archivo - Estudio sobre la afección de la dieta en el embarazo en la microbiota - IATA - Archivo

MADRID, 19 Abr. (EUROPA PRESS) -

Una investigación, liderada por la Universidad de Oviedo que ha contado con la participación del Instituto de Productos Lácteos (IPLA-CSIC) y del King's College de Londres (Reino Unido), Revela cómo una bacteria presente en la microbiota revierte el deterioro cognitivo asociado a la enfermedad del hígado graso no alcohólico.

Su nombre es 'Akkermansia muciniphila' y es uno de los millones de microorganismos que forman parte de la microbiota intestinal. La Akkermansia, identificada por primera vez en 2004, podría ayudar a revertir el deterioro cognitivo asociado a las personas que padecen hígado graso no alcohólico, una enfermedad en auge para la que hasta ahora apenas hay opciones terapéuticas.

Este trabajo, publicado recientemente en la revista 'Gut Microbes', una de las de mayor impacto en su área de conocimiento, ha estudiado la relación entre microbiota, intestino y cerebro y ha concluido, en un ensayo realizado con un modelo animal, que la adición de la Akkermansia muciniphila a la dieta atenúa el deterioro cognitivo asociado a la enfermedad del hígado graso no alcohólico.

Jorge Arias Pérez, catedrático de Psicología de la universidad asturiana y experto en Psicobiología, destaca que la primera conclusión que arrojó este estudio fue que esta bacteria, a diferencia de otras que pueblan nuestra flora intestinal o microbiota, mejora los déficits cognitivos ocasionados por el hígado graso no alcohólico.

"Cuando hablamos de mejoría, nos estamos refiriendo tanto a la memoria espacial como a la memoria operante. Dicho de forma más sencilla, los sujetos a los que se añadió la Akkermansia a su dieta tenían menos dificultades para orientarse y reconocer objetos que aquellos otros a los que no se les administró esta bacteria", afirma este investigador.

Los beneficios de la 'Akkermansia muciniphila' en la mejora de síntomas asociados a varias enfermedades metabólicas ya habían sido sugeridos en investigaciones previas. Lo novedoso del trabajo liderado por la Universidad de Oviedo es, según el especialista en Psicobiología de la institución asturiana, que, a diferencia de lo que sucede habitualmente, se ha demostrado que sus efectos son positivos añadiendo solo esta bacteria sin necesidad de modificar toda la microbiota.

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores partieron de la Psicobiología, una rama de la ciencia que estudia cómo lo que ocurre en el cerebro se refleja en la conducta y viceversa. Con este propósito, realizaron un ensayo con tres grupos de ratas con hígado graso no alcohólico.

A un grupo, se le administró 'Akkermansia muciniphila'; a otro, 'Lactobacillus rhamnosus', y a un tercero se le proporcionó un ambiente enriquecido para fomentar su sociabilidad y la práctica de ejercicio físico. Lo curioso de los resultados, según Arias, es que solo aquellos sujetos tratados con 'Akkermansia muciniphila' o a los que se facilitó un ambiente enriquecido mejoraron en su deterioro cognitivo.

"Nuestros resultados confirman los que ya sospechábamos: la salud mental esta influenciada por la microbiota intestinal, así como por el ejercicio físico. Lo más sorprendente fue que, cuando realizamos un estudio de su metabolismo cerebral, comprobamos que lo realmente eficaz era la bacteria y no la sociabilidad o la práctica de ejercicio", añade Arias Pérez.

Este estudio podría abrir las puertas en un futuro al abordaje de la enfermedad del hígado graso no alcohólico y de otras enfermedades inflamatorias en humanos. El doctor Miguel Gueimonde, del IPLA-CSIC, destaca en este contexto que "nuestros hallazgos demuestran el potencial de los suplementos de probióticos para el tratamiento del deterioro cognitivo asociado a una dieta inadecuada".

Por su parte, Natalia Arias, del King's College de Londres, subraya que "el hecho de que el ejercicio y los cambios saludables en la dieta puedan tener un efecto tan marcado en la función cognitiva es una gran noticia, ya que sugiere que podemos tener un alto grado de control sobre la salud de nuestro cerebro".