Retrasar la primera dosis de la vacuna de la hepatitis B en bebés aumentará infecciones, muertes y costes sanitarios

Archivo - Bebé en el pediatra. Vacuna.
Archivo - Bebé en el pediatra. Vacuna. - SDOMINICK/ISTOCK - Archivo
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Publicado: miércoles, 6 mayo 2026 7:17

   MADRID, 6 May. (EUROPA PRESS) -

   Retrasar la vacunación contra la hepatitis B después del nacimiento aumenta las infecciones entre los recién nacidos y disminuye sus tasas de supervivencia y calidad de vida, según un nuevo estudio de la Universidad de Cornell (Estados Unidos). El artículo titulado "Evaluación económica del retraso en el calendario de vacunación infantil contra la hepatitis B" se publica en 'JAMA Pediatrics'.

   El estudio revela que cuanto mayor sea la demora, mayor será el costo en vidas humanas y atención médica, con costos que oscilan entre 16 millones y 370 millones de dólares (14,7 millones y 340 millones de euros), dependiendo de la edad en el momento de la primera vacunación y el cumplimiento de los calendarios de vacunación.

   La hepatitis B crónica es una de las principales causas de cirrosis, insuficiencia hepática, cáncer de hígado y muerte, y afecta a 2,4 millones de personas en Estados Unidos. Los recién nacidos son los que corren mayor riesgo: el 90% de los recién nacidos que contraen el virus de la hepatitis B (VHB) desarrollarán infecciones crónicas y el 25% morirán prematuramente por cirrosis o cáncer de hígado.

   "Prevenir la transmisión del VHB al nacer es una piedra angular de los esfuerzos para eliminar la hepatitis B", comenta Noele Nelson, profesora del Departamento de Salud Pública y de los Ecosistemas y autora principal del estudio.

   En diciembre de 2025, el Comité Asesor Federal sobre Prácticas de Inmunización (ACIP, por sus siglas en inglés) votó a favor de retrasar la primera dosis de la vacuna contra la hepatitis B (VHB) para los bebés cuyos padres biológicos dan negativo en la prueba del virus, lo que supone un cambio con respecto a la recomendación de 2018 de administrar la vacuna a todos los bebés dentro de las 24 horas posteriores al nacimiento.

   En este estudio, Nelson y su equipo utilizaron modelos probabilísticos basados ??en datos científicos publicados sobre la eficacia de la vacuna contra la hepatitis B, las tasas de transmisión y la progresión de la enfermedad para estimar el número de infecciones y los costes sanitarios que supondrían los distintos escenarios de vacunación.

   Nelson comparó modelos en los que la vacunación se administra al nacer o se retrasa hasta los 2 meses, 7 meses, 4 años o 12 años de edad, en niños cuyos padres biológicos son negativos para el VHB, cuyo estado de infección por parte de los padres biológicos se desconoce o ambas cosas. Sus modelos también consideran casos en los que todos los niños recibieron las tres dosis recomendadas o una vacunación incompleta.

   Todas las proyecciones mostraron que, en los grupos no vacunados, un mayor número de personas desarrollaron infecciones crónicas o complicaciones graves como cirrosis y cáncer de hígado. Este efecto se acentuó en los casos en que los niños no recibieron las tres dosis prescritas.

   "Es importante destacar que nuestro estudio subestima los costos y las consecuencias para la salud asociados con los retrasos en la administración de la dosis de la vacuna contra la hepatitis B al nacer", subraya Nelson. "Los supuestos de nuestro modelo fueron conservadores. Por ejemplo, no incluimos el riesgo creciente de contraer la infección por VHB de miembros del hogar o la comunidad, lo cual podría ocurrir si aumenta el número de personas con infección por VHB".

   La última recomendación del ACIP se basó, en parte, en la baja incidencia de infecciones por VHB. Nelson sostiene que la baja incidencia de infección por VHB en Estados Unidos es resultado directo del éxito de los programas de vacunación.

   "Numerosos estudios han demostrado que cuanto más tarde reciben los niños su primera vacuna contra la hepatitis B, menor es la probabilidad de que completen su esquema de vacunación habitual", destaca Nelson. "Esta política podría revertir este progreso hacia la eliminación de la hepatitis B".

   La reciente decisión del ACIP también citó preocupaciones sobre la seguridad de la vacuna contra la hepatitis B y la posibilidad de que los riesgos superen los beneficios de la vacunación. Tras revisar cuatro décadas de estudios, incluidas recientes revisiones exhaustivas de seguridad, Nelson no encontró evidencia de reacciones adversas graves como convulsiones, otros trastornos neurológicos, infecciones o mortalidad.

   "Hemos constatado que más de 35 años de datos demuestran la inmunogenicidad a largo plazo y la probable protección de por vida que brindan las vacunas contra la hepatitis B", expone Nelson. "No encontramos ninguna ventaja en retrasar la primera dosis de esta vacuna, y nuestros hallazgos respaldan el mantenimiento de una política de vacunación universal contra la hepatitis B al nacer".

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