La resonancia magnética de la arteria carótida mejora la evaluación del riesgo

Tomografía computarizada (TAC)
GE HEALTHCARE
Publicado 25/10/2018 7:33:33CET

   MADRID, 25 Oct. (EUROPA PRESS) -

   Las mediciones mediante imágenes de resonancia magnética (IRM) del grosor de la pared en las arterias carótidas mejoran la evaluación de riesgo de enfermedad cardiovascular, según un nuevo estudio publicado en la revista 'Radiology'. Las arterias carótidas son las dos arterias principales a cada lado del cuello que llevan sangre a la cabeza y al cerebro.

   Al igual que las arterias coronarias, pueden estrecharse con la acumulación de placa, un proceso conocido como aterosclerosis. La investigación ha demostrado que la acumulación de placa en las arterias carótidas a menudo refleja la de las arterias coronarias, pero es más fácil obtener imágenes de las carótidas, lo que las convierte en vasos potencialmente útiles para evaluar el riesgo de accidentes cerebrovasculares, ataques cardiacos y otros eventos cardiovasculares adversos.

   "La arteria carótida sirve como una ventana al sistema cardiovascular --dice el autor principal del estudio, Bruce A. Wasserman, de la Escuela de Medicina de la Johns Hopkins University, en Baltimore, Maryland, Estados Unidos--. El desarrollo de placa en la arteria carótida puede contribuir directamente a un accidente cerebrovascular, y sus características, que determinan su vulnerabilidad a la ruptura, están estrechamente relacionadas con las que se encuentran en la placa de la arteria coronaria en los mismos pacientes".

   La prueba de grosor de la íntima media carotídea (IMT) basada en ultrasonido es el método de imagen más utilizado para evaluar el nivel de aterosclerosis carotídea en etapa temprana. Sin embargo, los científicos sugieren que las IMT solo ofrecen una mejora menor en la predicción del riesgo de enfermedad cardiovascular cuando se agregan a la puntuación de riesgo de Framingham, una medida comúnmente utilizada que tiene en cuenta factores como el colesterol, el tabaquismo y los antecedentes familiares.

   La IRM de la pared del vaso es una técnica prometedora y no invasiva que puede tomar imágenes de toda la circunferencia de la pared carótida, en contraste con las mediciones de ultrasonido de la IMT que generalmente se basan únicamente en las imágenes de la pared más alejada de la arteria. La IRM también puede mostrar las tres capas de la arteria, incluida la adventicia, la capa más externa que no se ve en las IMT.

   "La resonancia magnética de alta resolución puede decirnos la etapa de la placa en la pared y contarnos sobre las características de la placa que podrían provocar un accidente cerebrovascular --afirma Wasserman--. También puede ver la adventicia, una capa de vasos que puede tener un papel importante en el riesgo cardiovascular porque los pequeños vasos proliferan allí, lo que lleva al engrosamiento de la arteria, que puede ser responsable del desarrollo y la progresión temprana de la enfermedad".

MÁS CONSISTENCIA DE LAS IMÁGENES CON EVENTOS CARDIOVASCULARES

   Desde julio de 2000 hasta diciembre de 2013, los investigadores reclutaron a 698 hombres y mujeres del Estudio Multiétnico de Aterosclerosis (MESA, por sus siglas en inglés), un proyecto importante y de larga duración que involucra a seis centros de investigación principales en Estados Unidos. Los participantes del estudio oscilaron entre 45 y 84 años de edad con una edad media de 63 años en la primera visita y sin antecedentes conocidos de enfermedad cardiovascular.

   Los participantes se sometieron a ultrasonido y resonancia magnética entre 2000 y 2004 para comparar el grosor de la pared de la arteria carótida. Durante el seguimiento posterior, los científicos buscaron cualquier correlación entre las mediciones del grosor de la pared de la arteria carótida y la enfermedad coronaria y el accidente cerebrovascular.

   "Lo que vimos fue sorprendente --dice Wasserman--. Las mediciones de IRM del grosor de la pared de la arteria carótida se asociaron de forma más consistente con los eventos cardiovasculares que el grosor íntima-media con ultrasonido. Esto nos dice que tal vez la IRM podría ser un mejor predictor de eventos cardiovasculares, especialmente de apoplejía".

   La asociación entre el grosor de la pared y los eventos cardiovasculares fue más fuerte con la IRM sin contraste y con contraste que con la IMT. Wasserman advierte que se necesita más investigación para definir cuánto puede agregar la RM a los modelos predictivos actualmente en uso. La RM es costosa y no sería práctica como una medida independiente del riesgo cardiovascular, pero podría tener un papel en el suministro de información complementaria crítica para algunos pacientes.

   "Hemos recorrido un largo camino con las técnicas de IRM y su capacidad para discriminar la pared de la arteria carótida y evaluar el grosor de la adventicia --señala--. El ultrasonido también ha mejorado y queremos poder estudiar el riesgo cardiovascular y el grosor de la arteria carótida usando estas técnicas contemporáneas". Se planean estudios adicionales con la tecnología más moderna y en grupos de población más grandes.

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