Relacionan la exposición a componentes de plásticos y cosméticos con mayor riesgo de pubertad precoz en niñas

Imagen de una investigación que vincula el bisfenol A y las benzofenonas con el adelanto de la pubertad.
Imagen de una investigación que vincula el bisfenol A y las benzofenonas con el adelanto de la pubertad. - UGR
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Publicado: miércoles, 24 junio 2026 17:41

GRANADA 24 Jun. (EUROPA PRESS) -

Un estudio de la Universidad de Granada relaciona la exposición a componentes de los plásticos y cosméticos con un mayor riesgo de pubertad precoz en niñas; concretamente, los resultados del trabajo vinculan el bisfenol A y las benzofenonas con el adelanto del desarrollo mamario y de la pubertad.

La investigación, recientemente publicada en European Journal of Pediatrics, ha revelado que las niñas que presentan en la orina niveles más altos de bisfenol A (componente de plásticos y resinas epoxi-fenólicas) y benzofenonas (filtros ultravioleta) tienen más probabilidades de sufrir pubertad precoz o desarrollo temprano del pecho.

El estudio, realizado con 310 niñas de seis hospitales españoles, revela que el riesgo aumenta un 44 por ciento por cada duplicación del nivel de BPA y se triplica en el caso de las benzofenonas.

Un equipo liderado por la profesora del Departamento de Medicina Legal, Toxicología y Antropología Física de la Universidad de Granada Carmen Freire ha analizado muestras de orina de 182 niñas de entre 4 y 8 años diagnosticadas con pubertad precoz, telarquia prematura (desarrollo mamario temprano) u otras variantes como pubarquia temprana.

Junto a ellas, han participado también 128 niñas sin estos trastornos que han servido como grupo de control.

El trabajo, que ha contado con pediatras de los servicios de endocrinología pediátrica de seis hospitales españoles entre los que se encuentra el Hospital Clínico San Cecilio de Granada, ha sido financiado por el Instituto de Salud Carlos III.

CONTAMINANTES CON EFECTO HORMONAL

Los disruptores endocrinos son sustancias químicas presentes en el medio ambiente, en alimentos y productos de consumo cotidiano como plásticos, envases de comida, cosméticos y productos de cuidado personal.

Estas sustancias pueden interferir en el funcionamiento normal del sistema endocrino, que regula la pubertad.

En concreto, el BPA y las benzofenonas tienen una reconocida actividad hormonal de tipo estrogénico, lo que podría adelantar el desarrollo sexual femenino.

El estudio ha permitido cuantificar en orina compuestos fenólicos (bisfenoles, parabenos y benzofenonas) y varios metales.

Los resultados muestran que, individualmente, el BPA se asocia con un 44 por ciento más de riesgo de presentar cualquier signo de adelanto de la pubertad por cada incremento del doble en sus niveles en orina.

Para los casos de pubertad precoz, el riesgo aumenta un 69 y para la telarquia prematura, un 29 por ciento. En el caso de las benzofenonas, concentraciones más elevadas se han relacionado con aproximadamente el triple de riesgo de sufrir pubertad precoz.

En el análisis de la mezcla de fenoles y metales de forma combinada, el riesgo aumenta un 20 por ciento, siendo el BPA el contaminante que más contribuye a ese efecto. La pubertad precoz no sólo supone una alteración en el ritmo del desarrollo infantil.

Tiene consecuencias negativas para la salud en etapas posteriores de la vida, como problemas psicológicos durante la adolescencia y un mayor riesgo de cánceres hormonodependientes, como el de mama, en la edad adulta.

Diversos estudios han demostrado una tendencia generalizada al adelanto de la pubertad en los últimos años, especialmente en niñas, y cada vez son más frecuentes en las consultas de pediatría los casos de pubertad precoz en sus diferentes variantes.

Aunque la evidencia científica sobre el impacto de estos disruptores sigue siendo limitada para muchos de ellos, este trabajo aporta nuevos datos al analizar de forma combinada varias sustancias.

Los autores destacan que, pese a que la Unión Europea prohibió en enero de 2025 el uso de BPA en materiales en contacto con alimentos como latas y plásticos, las fuentes de exposición son muy diversas y no hay certeza de que los niveles actuales sean seguros aún para la población infantil.

Dada la exposición generalizada a estas sustancias químicas, los responsables del estudio insisten en la necesidad de seguir generando evidencia de calidad sobre el efecto de las mezclas de disruptores endocrinos y otros tóxicos ambientales en la pubertad precoz.

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