Publicado 18/03/2021 16:48CET

La relación entre el dolor crónico y una mala calidad del sueño

Dormir, dormir poco.
Dormir, dormir poco. - IMSKE

MADRID, 18 Mar. (EUROPA PRESS) -

El doctor Pedro Castells, del hospital del Instituto Musculoesquelético Europeo (IMSKE), explica que la manifestación del dolor puede ser "la punta del iceberg" de un cómputo de factores entre los que destacan las alteraciones del sueño, ya que "el dolor crónico y una mala calidad de sueño son inherentes", ha destacado.

"Muchas veces el paciente no es consciente de ello, por eso es muy importante hacer una correcta y exhaustiva anamnesis: preguntar al paciente cómo se levanta por la mañana o qué rutina sigue en las horas previas a acostarse", detalla el doctor.

Así, Castells explica que la etapa de sueño profundo, o sueño 'Delta', suele ocupar aproximadamente un 20 por ciento del total del ciclo del sueño. "Es la etapa más importante de todas, ya que va a determinar la calidad del descanso", afirma. Además, durante esta etapa se libera la hormona de crecimiento que, en palabras del doctor Castells, "tiene capacidad de reparación tisular, es decir, de los tejidos)".

Durante esta fase, continua, "los tejidos se reponen del estrés oxidativo del día: se eliminan toxinas y detritos y se mejora el metabolismo celular". Así, añade que "esta capacidad reparadora ayuda a que los tejidos se expresen de otra forma y que, en definitiva, partan menos impulsos dolorosos de esos tejidos al cerebro".

"La primera actuación que merecen las alteraciones del sueño es trabajar una correcta higiene del sueño, es decir, establecer una rutina previa al descanso que lo favorezca", afirma el doctor Castells, quien apunta a indicaciones básicas como dejar de usar pantallas al menos dos horas antes de irse a la cama, cenar dos horas antes de acostarse, apuntar los problemas o temas pendientes y leer unos minutos antes de apagar la luz.

Contador