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MADRID, 20 Abr. (EUROPA PRESS) -
La carga de la enfermedad inflamatoria intestinal (EII) está aumentando a nivel mundial, con un estimado de 4 millones de personas afectadas en todo el mundo. La enfermedad se caracteriza por la inflamación crónica de la pared intestinal, que provoca síntomas como diarrea persistente, dolor abdominal y fatiga. Los tratamientos estándar incluyen fármacos antiinflamatorios y otras terapias dirigidas al sistema inmunitario, pero muchos pacientes experimentan solo un beneficio limitado.
Un nuevo estudio liderado por la Universidad de Tokio (Japón), publicado en 'Stem Cell Reports' demuestra cómo se puede utilizar un modelo de intestino derivado de células madre humanas para identificar posibles terapias para la enfermedad inflamatoria intestinal (EII), destacando la glicirricina como un candidato prometedor para reducir la inflamación intestinal y la muerte celular.
La glicirricina logró prevenir significativamente la muerte celular intestinal, un avance que ahora debe probarse en humanos".
El cribado de alto rendimiento ofrece una estrategia prometedora para descubrir nuevas terapias para la enfermedad inflamatoria intestinal (EII), pero depende de contar con un modelo fiable de la pared intestinal humana para las pruebas de laboratorio. Para abordar este problema, un equipo liderado por Yu Takahashi en la Universidad de Tokio, desarrolló un modelo de intestino humano derivado de células madre e indujo un estado similar a la EII exponiendo las células a una proteína inflamatoria primaria asociada con la enfermedad en pacientes.
Tras confirmar que esta proteína provoca la muerte celular y la inflamación en su modelo, los investigadores analizaron aproximadamente 3.500 compuestos, utilizando la muerte celular como principal indicador.
La glicirricina, un componente natural del regaliz negro que ya había demostrado su eficacia en modelos celulares y animales de la enfermedad inflamatoria intestinal (EII), se reveló como uno de los compuestos más prometedores, previniendo significativamente la muerte celular intestinal. Este efecto también se observó en ratones con EII, donde la glicirricina redujo tanto la inflamación intestinal como la muerte celular.
Estos hallazgos resaltan el potencial de los modelos de EII derivados de células madre humanas como plataformas poderosas para el descubrimiento de fármacos. Se requerirán más estudios clínicos para determinar si la glicirricina puede aliviar eficazmente la EII en pacientes, evitando al mismo tiempo efectos secundarios indeseados.
Aunque la glicirricina es un componente del regaliz, los expertos advierten de que el consumo excesivo de regaliz negro comercial puede tener efectos secundarios (como tensión alta), por lo que siempre se debe consultar con un especialista antes de cambiar cualquier pauta dietética en pacientes con EII.