Reforzar las rutinas de sueño y alimentación podría ayudar en la recuperación tras un ictus

Archivo - Un hombre comiendo comida sana.
Archivo - Un hombre comiendo comida sana. - VIOLETASTOIMENOVA/ISTOCK - Archivo
Infosalus
Publicado: martes, 16 junio 2026 7:50

   MADRID, 16 Jun. (EUROPA PRESS) -

La rehabilitación tras un accidente cerebrovascular siempre se ha centrado en terapias físicas y fármacos de acción rápida. Sin embargo, una innovadora investigación propone un cambio de paradigma radical: tratar el ictus no solo como un fallo vascular, sino como un trastorno del tiempo biológico.

Al sincronizar ciertas rutinas diarias, los científicos han descubierto una vía inesperada para activar la "limpieza" natural del cerebro y acelerar la curación de las lesiones de forma sorprendente.

   El estudio realizado por científicos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Rochester (Estados Unidos) sugiere que reforzar los ritmos diarios naturales del cuerpo para mejorar el sueño podría ayudar al cerebro a recuperarse después de un derrame cerebral, lo que apunta a una posible nueva estrategia para mejorar la eliminación de desechos cerebrales y los resultados mucho después de la lesión inicial.

   La investigación, publicada en la revista 'Journal of Clinical Investigation', revela que las intervenciones diseñadas para reforzar los ritmos circadianos naturales del cuerpo mejoraron la recuperación en modelos de ratón con accidente cerebrovascular. Estos beneficios se acompañaron de mejoras en el sistema glinfático (la red cerebral encargada de eliminar los desechos) y de una reducción de las moléculas inflamatorias que pueden permanecer en el cerebro tras un accidente cerebrovascular.

EL SISTEMA GLINFÁTICO Y EL FALLO DE LIMPIEZA EN EL CEREBRO TRAS UN ICTUS

   Estos hallazgos se basan en más de una década de investigación pionera liderada por la neurocientífica Maiken Nedergaard, de URochester Medicine, cuyo laboratorio descubrió el sistema glinfático en 2012. Este sistema hace circular el líquido cefalorraquídeo por el cerebro, ayudando a eliminar los productos de desecho y otros residuos. Investigaciones posteriores revelaron que la actividad glinfática es más intensa durante el sueño y desempeña un papel importante en el mantenimiento de la salud cerebral.

   Partiendo de ese descubrimiento, la neurocientífica Lauren Hablitz, doctora en filosofía, contribuyó a demostrar que la actividad glinfática no solo está regulada por el sueño, sino también por los ritmos circadianos, el reloj biológico interno de 24 horas. En un estudio pionero de 2020, Hablitz, Nedergaard y sus colaboradores demostraron que la función glinfática sigue ritmos diarios independientes del sueño, lo que ayudó a establecer una conexión directa entre el sistema de eliminación de desechos del cerebro y la biología circadiana.

   "El debate sobre la recuperación tras un ictus parte de la idea de que este no es solo un evento vascular, sino también un trastorno del tiempo", asegura Hablitz, autor principal del nuevo estudio.

   Los investigadores saben desde hace tiempo que los accidentes cerebrovasculares siguen patrones horarios predecibles. Suelen ocurrir con mayor frecuencia por la mañana y a menudo son más graves al final del periodo de sueño. Asimismo, muchos pacientes que han sufrido un accidente cerebrovascular experimentan alteraciones en sus ciclos de sueño-vigilia tras la lesión, y estas alteraciones se asocian con una peor recuperación, depresión y una menor calidad de vida. Esto llevó a plantear que si la sincronización se ve afectada tras un ictus, quizás fuera posible mejorar la recuperación reforzando el reloj biológico.

   En condiciones normales, el sistema glinfático transporta el líquido cefalorraquídeo a través de los vasos sanguíneos y el tejido cerebral, aportando nutrientes y ayudando a eliminar los productos de desecho y las señales inflamatorias. Estudios previos han demostrado que la función glinfática se ve afectada tras un accidente cerebrovascular, lo que podría limitar la capacidad del cerebro para eliminar las moléculas dañinas que se acumulan durante la recuperación.

   Tradicionalmente, los investigadores de accidentes cerebrovasculares se han centrado en distinguir la inflamación beneficiosa de la perjudicial y en encontrar maneras de suprimir esta última. Hablitz y sus colaboradores proponen que una eliminación deficiente podría ser parte del problema.

   "Creemos que parte del problema puede deberse a un fallo en la limpieza", comenta. "Si el sistema responsable de eliminar las moléculas de señalización no funciona correctamente, todo se acumula".

   En este modelo, el accidente cerebrovascular daña no solo el tejido cerebral, sino también las vías que normalmente ayudan a eliminar las señales inflamatorias. A medida que estas moléculas se acumulan, pueden contribuir al daño continuo y a una recuperación deficiente.

   Para comprobar si la restauración de los ritmos circadianos podría mejorar la recuperación, los investigadores evaluaron varias intervenciones conocidas por influir en el reloj biológico interno, entre ellas la exposición a la luz en momentos específicos, la melatonina, un fármaco que actúa sobre el reloj biológico llamado KL001 y la alimentación con restricción horaria.

EL PAPEL DEL RELOJ BIOLÓGICO EN LA LIMPIEZA DEL CEREBRO

   El equipo demostró primero que cada intervención podía mejorar la función glinfática en animales sanos. Posteriormente, probaron los enfoques más prometedores (KL001 y la alimentación con restricción de tiempo) en modelos de ratón con accidente cerebrovascular.

   Es importante destacar que el tratamiento comenzó tres días después del accidente cerebrovascular, mucho más allá del estrecho margen de tiempo para la administración de fármacos trombolíticos y otras intervenciones agudas. A pesar de la demora, los animales que recibieron cualquiera de las dos intervenciones mostraron una mejor recuperación motora, menor volumen de las lesiones, mayor flujo glinfático y menores niveles de citocinas inflamatorias en el cerebro.

   "Todas las citoquinas se movieron en la misma dirección", expone Hablitz. "Eso sugiere que tal vez no estemos atacando una vía inflamatoria específica. En cambio, podríamos estar ayudando al cerebro a eliminar las señales inflamatorias de manera más eficaz".

   Dado que la intervención más prometedora consistió en la alimentación con restricción de tiempo, los hallazgos podrían tener implicaciones prácticas para la rehabilitación de pacientes con accidente cerebrovascular.

   "Uno de los aspectos más interesantes de este trabajo es que estamos estudiando intervenciones que podrían implementarse no solo en hospitales, sino también en los hogares", destaca Hablitz.

   Los investigadores advierten que los hallazgos se limitan actualmente a modelos animales y que se necesita más trabajo para comprender exactamente cómo interactúan los ritmos circadianos, la función glinfática y la inflamación después de un accidente cerebrovascular.

   Los estudios futuros intentarán determinar si la mejora del flujo glinfático impulsa directamente la recuperación y si las intervenciones basadas en el ritmo circadiano pueden traducirse en ensayos clínicos.

   En un sentido más amplio, este trabajo refleja un cambio creciente en la neurociencia que considera el sueño, los ritmos circadianos y el transporte de fluidos como factores fundamentales para la salud cerebral.

Al descubrir cómo el reloj biológico interno del cerebro influye en el sistema glinfático, los investigadores esperan identificar nuevas formas de mejorar la recuperación no solo después de un accidente cerebrovascular, sino también en otros trastornos neurológicos caracterizados por inflamación y una eliminación deficiente de desechos.

Contador

Contenido patrocinado