Por qué recuerdas con todo detalle las sorpresas pero olvidas lo que haces todos los días

Archivo - Persona escéptica e indecisa. Persona pensando qué tiene que hacer. Mujer
Archivo - Persona escéptica e indecisa. Persona pensando qué tiene que hacer. Mujer - NICOLETAIONESCU/ ISTOCK - Archivo
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Publicado: martes, 23 junio 2026 8:17

   MADRID, 23 Jun. (EUROPA PRESS) -

    El cerebro humano es una máquina implacable de gestionar recursos. A lo largo del día, nos vemos bombardeados por millones de estímulos visuales, sonoros y emocionales, una cantidad de información tan abrumadora que, si nuestro organismo intentara procesarla toda por igual, colapsaría por falta de energía. Para evitarlo, nuestra mente ha desarrollado una estrategia de supervivencia fascinante: automatiza todo lo que le resulta familiar.

    Esta es la razón por la que podemos conducir hasta casa o realizar nuestro trabajo diario de forma casi inconsciente, aunque eso suponga que esos recuerdos se evaporen de nuestra memoria a las pocas horas.

    Sin embargo, cuando la rutina se rompe bruscamente por un hecho inesperado, el cerebro cambia de marcha de forma radical. En lugar de economizar, activa un mecanismo de emergencia que absorbe cada milímetro de lo que ocurre a nuestro alrededor, fijando la escena en nuestra memoria con una nitidez asombrosa.

    Un reciente y revelador hallazgo en neurociencia ha logrado descifrar por fin el misterio biológico detrás de este comportamiento, demostrando cómo nuestro sistema nervioso se reorganiza en cuestión de milisegundos para devorar información cuando nos enfrentamos a lo desconocido.

EL MISTERIO DE LA EFICIENCIA ADAPTATIVA

   Investigadores de la Universidad de Sidney (Australia) han descubierto qué sucede en nuestro cerebro cuando nos enfrentamos a una situación predecible en comparación con una sorpresa, lo que proporciona pistas vitales para resolver un antiguo misterio de la neurociencia. Los datos se publican en 'Jneurosci'.

   Los investigadores descubrieron que, durante los acontecimientos inesperados, nuestro cerebro está programado para dirigir la energía a la hora de captar más información sensorial de nuestro entorno. Por eso recordamos los sucesos inesperados con mayor viveza y precisión. Nuestro cerebro actualiza entonces su memoria interna.

   En cambio, cuando algo es familiar o esperado, el cerebro comienza a responder incluso antes de que ocurra, lo que ahorra valiosos milisegundos. Cuando aparece algo predecible, el cerebro nos hace responder más rápido, pero no se molesta en codificarlo con todo detalle.

   "Nuestro estudio ofrece una visión fascinante de cómo el cerebro utiliza las predicciones para ayudarnos a percibir mejor el mundo e interactuar con él", reflexiona el autor principal, el doctor Reuben Rideaux, de la Facultad de Psicología de la Universidad de Sídney.

   "Nuestro cerebro está constantemente bajo presión para tomar decisiones, recibiendo una enorme cantidad de información sensorial de nuestro entorno. Por lo tanto, necesita ahorrar energía donde pueda. Cuando el cerebro se enfrenta a una situación predecible, piensa: 'Ya sé lo que es esto, no necesito gastar energía procesándolo cuidadosamente. Pero durante eventos inesperados es como una actualización o parche de software. Nuestro cerebro quiere actualizar nuestra memoria interna del mundo para asegurarse de que estamos preparados para el futuro, por lo que la energía se dedica a recopilar la mayor cantidad de información posible de nuestro entorno", cuenta el doctor Rideaux.

   Los hallazgos resuelven un debate de larga data en la neurociencia sobre la "eficiencia adaptativa", es decir, cómo nuestro cerebro asigna la energía neuronal para hacer frente a las presiones de las demandas ambientales.

DE LA MENTE HUMANA A LOS CEREBROS ARTIFICIALES

   Para estudiar este fenómeno, 40 participantes observaron destellos visuales simples que aparecían alrededor de un círculo, mientras los investigadores medían su actividad cerebral mediante EEG (registrando las ondas cerebrales) y registraban las respuestas de sus pupilas.

   El equipo de investigación registró los tiempos de reacción y la precisión de los participantes. Pero, lo que es crucial, en ocasiones los investigadores manipulaban y modificaban deliberadamente el patrón de los destellos.

   Los participantes respondieron con mayor rapidez y precisión a los eventos esperados, pero cuando se les pidió que recordaran la ubicación exacta, su memoria fue peor que después de los destellos inesperados.

   Un hallazgo sorprendente fue que nuestro cerebro reacciona a los acontecimientos familiares en dos etapas. La primera fase se produce cuando el cerebro predice lo que está a punto de suceder y, por lo tanto, prepara y activa nuestro cuerpo para reaccionar rápidamente. La segunda ocurre cuando el cerebro reconoce que el evento es lo que esperaba y ahorra energía al no procesar esta información del entorno con tanta profundidad.

   Tanto los eventos esperados como los inesperados estuvieron representados en la corteza cerebral en los 100 milisegundos posteriores a que los participantes vieran el destello, pero los eventos inesperados se representaron con mayor claridad en las ondas cerebrales que los esperados.

   Para la siguiente fase de la investigación, el equipo del doctor Rideaux está interesado en comprender cómo se desarrollan estos mecanismos a lo largo del tiempo y qué factores ecológicos influyen en esas vías.

   El equipo también está interesado en explorar cómo se pueden aplicar estos mecanismos en cerebros artificiales (redes neuronales e inteligencia artificial) para mejorar su eficiencia o rendimiento.

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