Archivo - Domir mal, insomnio, pesadilla, falta de sueño - YANYONG/ ISTOCK - Archivo
MADRID 23 Oct. (EUROPA PRESS) -
Los reclusos que duermen mal tienden a presentar más agresividad, menor control de impulsos y mayor riesgo de sufrir ansiedad y depresión, ha explicado el doctor Carlos Roncero, miembro del Grupo Sanitario de la Alianza por el Sueño y presidente de la Sociedad Española de Patología Dual.
"Los internos de los centros penitenciarios también son una parte importante de la población afectada por el insomnio, por lo que es imprescindible actuar ante esta situación", ha explicado durante su intervención en el XVI Congreso Nacional de la Sociedad Española de Sanidad Penitenciaria (SESP).
El doctor ha analizado los problemas de sueño que existen en los centros penitenciarios y su abordaje, en muchas ocasiones, mediante el consumo de benzodiacepinas e hipnosedantes. Ante ello, las benzodiacepinas son uno de los tratamientos más recetados para el insomnio y pueden tener efectos positivos en el sueño si se usan un máximo de cuatro semanas.
En cambio, estos fármacos alteran la arquitectura del sueño, y su uso prolongado conlleva consecuencias negativas, como el deterioro de la memoria y la atención, mayor riesgo de caídas (especialmente en personas mayores), accidentes de tráfico, dependencia y adicción. Además, suspender el tratamiento con benzodiacepinas tras un uso prolongado puede provocar síntomas de abstinencia graves.
Esta realidad supone un grave problema de salud pública en nuestro país, ya que España es el mayor consumidor de benzodiacepinas del mundo. De hecho, el 40% de las personas con insomnio grave recurre a medicamentos con receta, entre ellos las benzodiacepinas.
Roncero recuerda que "las benzodiacepinas no constituyen, por sí solas, una solución definitiva para los problemas de sueño en los reclusos. En España, su consumo ha experimentado un incremento notable en los últimos años, especialmente entre las mujeres, las personas de edad avanzada y la población joven".
"El uso de estos fármacos sin prescripción ni supervisión por parte de los especialistas médicos del sistema penitenciario puede conllevar importantes riesgos para la salud, además de favorecer el desarrollo de dependencia. Aunque pueden resultar eficaces para facilitar la conciliación del sueño, su efecto sedante puede provocar consecuencias no deseadas como somnolencia y disminución del rendimiento durante el día siguiente", añade.
LA BUENA CALIDAD DEL SUEÑO NO DEPENDE DE UNA PASTILLA
El experto recuerda que el insomnio requiere un enfoque global, basado en hábitos saludables, evaluación clínica y, si es necesario, tratamiento médico personalizado y temporal. Por ello, ante los casos de insomnio crónico, es decir, aquel que se caracteriza por la dificultad de conciliar, mantener el sueño o despertarse demasiado temprano y que ocurre al menos tres veces por semana durante al menos 3 meses, el uso prolongado de benzodiacepinas y otras sustancias similares compromete la funcionalidad diurna del paciente: se deteriora la concentración, la memoria y el rendimiento general, afectando seriamente a la calidad de vida y a su seguridad.
De esta manera, los pacientes que sufren insomnio crónico requieren otros tratamientos farmacológicos más adecuados y seguros. En este caso, los antagonistas de las orexinas son una alternativa innovadora. Estos fármacos bloquean la acción de las orexinas, los neurotransmisores implicados en la vigilia, y promueven el sueño sin alterar la arquitectura normal del mismo. Además, han demostrado con evidencia científica su eficacia y seguridad en pacientes con insomnio crónico.
Al respecto, afirma que "es necesario facilitar el acceso a estas opciones de tratamiento para que los pacientes puedan disponer de alternativas terapéuticas eficaces, seguras y respaldadas por la evidencia científica para el abordaje del insomnio crónico".