Publicado 27/04/2015 08:29CET

La rápida evolución de caminar erguidos, ¿culpable de los dolores de espalda?

La evolución del hombre para caminar erguido
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MADRID, 27 Abr. (EUROPA PRESS) -

Una enfermedad de la médula común podría ser el resultado de que las vértebras de algunas personas, los huesos que forman la columna, comparten similitudes con la forma de un primate no humano. La investigación, publicada en la revista de acceso abierto 'BMC Evolutionary Biology', sugiere que la evolución relativamente rápida de la capacidad de caminar sobre dos piernas puede haber tenido un impacto considerable en la salud humana moderna.

Los seres humanos suelen estar más comúnmente afectados con enfermedad de la médula que los primates no humanos y una explicación ampliamente discutida sobre esto es la tensión puesta en la columna vertebral por la locomoción bípeda, una teoría respaldada ahora por este estudio.

Una causa generalizada de dolor de espalda, la hernia de disco intervertebral, tiene tasas de prevalencia que van desde el 20 al 78 por ciento, dependiendo de la población. Este problema lo causa el prolapso de una sustancia gelatinosa dentro del disco y cuando la hernia está dirigida verticalmente, a menudo se caracteriza por salientes de cartílago llamados nódulos de Schmorl.

Los investigadores estudiaron las vértebras de humanos, chimpancés y orangutanes para examinar los vínculos entre la forma vertebral, la locomoción, y la aparición de la hernia de disco vertical en los seres humanos. "Nuestro estudio es el primero en utilizar métodos cuantitativos para descubrir por qué los humanos son tan comúnmente afectados por problemas de espalda en comparación con los primates no humanos", destaca la investigadora Kimberly Plomp, de la Universidad Simon Fraser, en Canadá.

A su juicio, los resultados tienen implicaciones potenciales para la investigación clínica, ya que indican por qué algunos individuos son más propensos a problemas de espalda. "Esto puede ayudar en el cuidado preventivo mediante la identificación de los individuos, como los atletas, que pueden estar en riesgo de desarrollar la enfermedad", añade esta experta.

Los investigadores compararon 141 vértebras humanas, 56 vértebras de chimpancé (un primate que camina apoyado en los nudillos) y 27 vértebras de orangután (un primate escalador que utiliza las cuatro patas que están modificadas con forma de manos) y encontraron diferencias significativas en su forma. Estos expertos creen que esto podría explicarse por los diferentes modos de locomoción y contribuye a entender la evolución del bipedismo humano.

De las vértebras humanas que estudiaron, 54 presentaron nódulos de Schmorl, los indicadores óseos de hernia de disco vertical. Los investigadores encontraron que las vértebras humanas con nodos de Schmorl comparten más similitudes en la forma con las vértebras del chimpancé que las vértebras humanas sanas comparten con los primates no humanos.

Esto sugiere que la hernia de disco vertical afecta preferentemente a individuos humanos con vértebras más relacionadas con la forma de la variante humana dentro de la última gama ancestral. Por tanto, estos individuos pueden estar peor adaptados para el bipedismo y sufrir más de la enfermedad de la médula relacionada con la carga.

Los autores creen que sus hallazgos podrían emplearse para interpretar las exploraciones clínicas de enfermedad de la médula y ayudar a los médicos a investigar la forma vertebral de una persona y predecir su susceptibilidad a la hernia de disco intervertebral. Identificar una forma ancestral vertebral que influye en la aparición de una enfermedad de la médula común en los seres humanos también apoya la idea de que la evolución relativamente rápida del bipedismo pudo haber tenido un impacto considerable en la salud humana moderna.

Los autores señalan varias limitaciones del estudio, como muestras de pequeño tamaño y seres humanos que se derivan de las poblaciones inglesas medievales y post-medievales. La investigación futura incluirá muestras de mayor tamaño y múltiples poblaciones humanas de diferentes orígenes ancestrales, así como análisis de tomografías computarizadas de personas que viven con el fin de estudiar las hernias horizontales que no dejan evidencia en el hueso.