Una radioterapia cerebral sin cirugía mejora la depresión resistente en un estudio

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Publicado: martes, 29 septiembre 2026 7:17

   MADRID, 29 Sep. (EUROPA PRESS) -

La depresión resistente al tratamiento se define generalmente como aquella que no mejora adecuadamente tras al menos dos tratamientos con antidepresivos y se estima que afecta aproximadamente a tres de cada diez personas con depresión.

    Para quienes presentan síntomas persistentes, las opciones de tratamiento pueden incluir medicamentos adicionales, terapias con ketamina, terapia electroconvulsiva o enfoques más invasivos como la ablación por radiofrecuencia; sin embargo, todos estos tratamientos conllevan riesgos de efectos secundarios y pueden requerir tratamientos repetidos o cirugía.

UNA TÉCNICA DE RADIOTERAPIA QUE ACTÚA SOBRE UNA ZONA CONCRETA DEL CEREBRO

   Un método de radioterapia altamente focalizado y sin incisiones ha logrado reducir significativamente los síntomas de depresión mayor y los pensamientos suicidas en pacientes con enfermedades psiquiátricas graves y resistentes al tratamiento, según un estudio observacional prospectivo de expertos de la Universidad del Sur de Florida (Estados Unidos).

    El estudio incluyó a 20 pacientes con depresión resistente al tratamiento que se sometieron a capsulotomía radioquirúrgica estereotáctica. Antes del tratamiento, 14 pacientes manifestaron pensamientos suicidas; después, solo uno lo hizo. Entre los pacientes evaluados por síntomas depresivos, el 89% presentó alguna mejoría en sus puntuaciones de depresión autoinformadas. Los beneficios se mantuvieron en gran medida durante un seguimiento medio de más de tres años.

   "Se trataba de pacientes cuya depresión no había mejorado tras varios tratamientos, y muchos tenían pensamientos suicidas recurrentes", comenta el doctor Mohamed Khattab, autor principal del estudio y oncólogo radioterapeuta de la Universidad del Sur de Florida y del Hospital General de Tampa.

   "Tras el tratamiento, observamos reducciones significativas en los síntomas de depresión y los pensamientos suicidas en la mayoría de los pacientes, sin los efectos secundarios neurológicos o cognitivos graves o permanentes que la gente suele temer al oír hablar de procedimientos que afectan al cerebro", añade.

   La capsulotomía radioquirúrgica estereotáctica utiliza radiación altamente focalizada para crear una pequeña lesión en una vía cerebral implicada en los síntomas del estado de ánimo y el trastorno obsesivo-compulsivo. A diferencia de la cirugía cerebral convencional, no requiere incisiones ni dispositivos implantados.

La capsulotomía se ha utilizado durante décadas para tratar enfermedades psiquiátricas graves mediante técnicas quirúrgicas y otras técnicas ablativas. Sin embargo, el enfoque radioquirúrgico se ha estudiado principalmente para el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) grave y resistente al tratamiento, en lugar de la depresión.

   "Este método nos permite alcanzar un objetivo muy pequeño en lo profundo del cerebro sin abrir el cráneo ni colocar electrodos. El objetivo es interrumpir un circuito que contribuye a síntomas graves y persistentes, limitando al mismo tiempo los efectos en el tejido cerebral circundante", explica el doctor Khattab.

LA DEPRESIÓN MEJORÓ EN LA MAYORÍA DE LOS PACIENTES TRATADOS

   El presente estudio se basa en el estudio piloto realizado en 2022 por el equipo, en el que se utilizó una capsulotomía radioquirúrgica estereotáctica sin marco con tres pacientes para el tratamiento de la depresión refractaria. En ese informe inicial, los tres pacientes experimentaron una reducción o desaparición de los pensamientos suicidas, sin que se observara deterioro cognitivo ni efectos secundarios neurológicos.

   Para el nuevo estudio, 20 pacientes con depresión resistente al tratamiento, 10 de los cuales también presentaban trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) comórbido, fueron tratados en el Centro Médico de la Universidad de Vanderbilt por necesidad médica tras la evaluación de un equipo multidisciplinario que incluía psiquiatría, neurocirugía y radiooncología.

   Los pacientes del estudio presentaban una enfermedad especialmente difícil de tratar; todos habían recibido previamente terapia cognitiva y múltiples medicamentos, y muchos no habían mejorado con ketamina, estimulación magnética transcraneal o terapia electroconvulsiva.

   La capsulotomía se realizó mediante radiocirugía estereotáctica con máscara y acelerador lineal. A los pacientes se les ofreció participar en un estudio observacional prospectivo entre 2020 y 2025. Se les realizó un seguimiento trimestral mediante resonancia magnética. El seguimiento medio fue de 38,6 meses.

   Los niveles de depresión mejoraron significativamente tras el tratamiento. Entre los 18 pacientes evaluados por síntomas depresivos, la puntuación media del Inventario de Depresión de Beck (BDI) disminuyó un 53% desde antes de la radiocirugía hasta el punto de máxima mejoría. Once pacientes (61%) experimentaron una reducción de al menos la mitad en sus puntuaciones del BDI, mientras que 16 (89%) presentaron alguna mejoría numérica.

SIN DETERIORO COGNITIVO, PERO CON IMPORTANTES LÍMITES EN EL ESTUDIO

   Las mejoras se mantuvieron en gran medida. En el último seguimiento, la puntuación media de depresión se mantuvo un 47% por debajo de la media previa al tratamiento. Nueve de los 18 pacientes (50%) continuaron cumpliendo los criterios de respuesta al tratamiento, y el 89% mantuvo una mejoría con respecto al inicio del estudio. La ideación suicida también disminuyó drásticamente. Antes del tratamiento, 14 de los 20 pacientes (70%) manifestaron pensamientos suicidas. Después del tratamiento, solo un paciente (5%) los tuvo.

   Los investigadores no encontraron evidencia general de deterioro cognitivo tras el tratamiento. Las puntuaciones promedio en la Evaluación Cognitiva de Montreal (MoCA) se mantuvieron estables o aumentaron numéricamente tras la radiocirugía, y los 20 pacientes mostraron puntuaciones estables o mejoradas en el momento de mayor mejoría, mientras que 19 lo hicieron en el último seguimiento.

   "La preservación de la función cognitiva fue uno de los hallazgos más importantes", destalla el doctor Khattab. "Es comprensible que la gente se preocupe por si un procedimiento cerebral podría alterar su forma de pensar o funcionar. En nuestro estudio, la cognición no se vio afectada a medida que disminuían los síntomas de depresión".

Los investigadores tampoco observaron déficits neurológicos, apatía ni cambios de personalidad. Tres pacientes experimentaron efectos secundarios moderados relacionados con el tratamiento, como dolor de cabeza o mareos; dos de ellos también presentaron alteraciones tisulares mayores de lo previsto, visibles en las imágenes. Todos se recuperaron con tratamiento con esteroides.

   Los hallazgos deben interpretarse en su contexto, matiza el doctor Khattab. El estudio fue pequeño y no incluyó un grupo de comparación, por lo que no puede establecer que la radiocirugía en sí misma haya causado las mejoras. Por ello, advierte que se necesitarán estudios controlados más amplios para confirmar los resultados y comprender mejor qué pacientes pueden beneficiarse y qué riesgos pueden surgir con el tiempo.

    "Para las personas que han vivido durante años con depresión severa a pesar de haber probado casi todos los tratamientos disponibles, la posibilidad de otra opción es significativa. Estos resultados nos dan una razón para estudiar este enfoque con mayor rigor, para poder comprender quiénes pueden beneficiarse y cómo aplicarlo de la manera más segura posible", finaliza el doctor Khattab.

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