Archivo - Paciente negro entrando en máquina de TC moderna - EVGENIYSHKOLENKO/ ISTOCK - Archivo
MADRID, 16 Oct. (EDIZIONES) -
Encontrar un tumor dentro del organismo y llevar la radiación directamente hasta sus células ya es posible gracias a los radiofármacos. Estos medicamentos actúan como una "llave inteligente": reconocen características específicas del cáncer, se concentran preferentemente en él, y permiten visualizarlo o tratarlo desde dentro.
Su precisión, su administración mínimamente invasiva, y la posibilidad de abordar varias lesiones simultáneamente los han convertido en una de las grandes apuestas de la oncología personalizada.
Pero también, según explica el Organismo Internacional para la Energía Atómica (IAEA, por sus siglas en inglés), los radiofármacos contienen, entre otros ingredientes, 'radioisótopos', formas radiactivas de elementos químicos que, según el tipo de radiación que emitan servirán para diagnosticar o tratar diferentes problemas de salud. A día de hoy, según especifica, se emplean para obtener imágenes de diferentes partes del cuerpo humano, hasta el tratamiento del hipertiroidismo o del cáncer. De hecho, los radiofármacos han favorecido importantes avances en el cáncer de próstata y en los tumores neuroendocrinos.
CÓMO UN RADIOFÁRMACO LOCALIZA UN TUMOR
Sobre este asunto entrevistamos en exclusiva en Europa Press Salud Infosalus a Gemma Quincoces, rafiofarmacéutica de CUN Pamplona y secretaria del Grupo de Oncología de la Sociedad Española de Medicina Nuclear e Imagen Molecular (SEMNim). Subraya que "un radiofármaco es un medicamento que contiene uno o varios isótopos radiactivos, con finalidad de diagnosticar o de tratar enfermedades", y dice que "podríamos compararlo con una 'llave inteligente' que busca una cerradura específica".
Esto se explica, según prosigue, porque las células tumorales suelen tener características diferentes a las de los tejidos sanos: "Los radiofármacos aprovechan esas diferencias para unirse de forma selectiva al tumor. Una vez que llegan a él, nos permiten verlo mediante pruebas de imagen y, también en algún caso tratarlo. Gracias a esta capacidad para dirigirse específicamente a determinadas células podemos localizar tumores con gran precisión, y conocer mejor la extensión de la enfermedad, algo fundamental para planificar el tratamiento más adecuado para cada paciente".
LOS RADIOFÁRMACOS, UNA APUESTA DE LA ONCOLOGÍA DE PRECISIÓN
Además, los radiofármacos se consideran a día de hoy una de las grandes apuestas de la oncología de precisión. Según subraya la experta de la CUN, la oncología de precisión busca adaptar el tratamiento a las características concretas de cada tumor y en este escenario, "los radiofármacos encajan perfectamente en este concepto" porque se diseñan para reconocer moléculas específicas presentes en determinados tipos de cáncer.
Tal y como destaca, los radiofármacos una característica especialmente interesante y que se puede utilizar la misma molécula para diagnosticar y para tratar, sólo cambiándole el isótopo radiactivo, la llamada 'teragnosis', "y que actualmente es una de las grandes apuestas de la oncología". "Esto nos permite seleccionar de una manera mucho más eficiente a los pacientes que se beneficiarán de la terapia, estamos haciendo así medicina personalizada de precisión", aclara.
Actualmente, subraya Gemma Quincoces que los mayores avances y la mayor experiencia clínica se concentran en dos áreas: el cáncer de próstata, donde las terapias dirigidas frente a PSMA "han supuesto un cambio muy importante"; y los tumores neuroendocrinos, en los que los radiofármacos terapéuticos ya forman parte del tratamiento habitual de muchos pacientes.
"Además, se están desarrollando nuevos radiofármacos para otros tipos de cáncer, como los de mama, pulmón, páncreas, ovario, o cerebro, con resultados muy prometedores en los estudios clínicos. La sensación en la comunidad científica es que estamos solo al comienzo de una expansión muy importante de estas terapias".
REDUCIR EL DAÑO A TEJIDOS SANOS
Otro avance muy relevante es el desarrollo de nuevos radiofármacos capaces de reconocer nuevas dianas tumorales, tal y como afirma la secretaria del Grupo de Oncología de la Sociedad Española de Medicina Nuclear e Imagen Molecular. "Cuantos más 'marcadores' específicos podamos identificar en las células cancerosas, más tumores podremos tratar", agrega.
Dice esta radiofarmacéutica que también generan gran expectación los emisores alfa, radiofármacos que liberan una radiación muy potente, rompiendo la doble cadena de DNA de manera irreversible, pero con un alcance extremadamente corto, lo que podría aumentar la eficacia y reducir aún más el daño a tejidos sanos. Además, sostiene que se están estudiando combinaciones con inmunoterapia, con terapias dirigidas y quimioterapia. "La combinación de distintas estrategias podría multiplicar los beneficios para muchos pacientes y abrir nuevas posibilidades terapéuticas", apostilla.
LOS RADIOFÁRMACOS TERAPÉUTICOS
En concreto, y sobre la capacidad de tratar los tumores, Gemma Quincoces, rafiofarmacéutica de CUN Pamplona indica que cuando un radiofármaco terapéutico llega al tumor, libera radiación directamente sobre las células cancerosas: "Esa radiación daña su material genético, impide que sigan creciendo y multiplicándose y, en muchos casos, provoca su destrucción o muerte. La principal ventaja es la precisión. Aunque el radiofármaco circula por el organismo tras su administración, está diseñado para reconocer y concentrarse preferentemente en las células tumorales. De esta forma, lleva la radiación directamente al tumor, aumentando el efecto sobre las células cancerosas, y reduciendo, en la medida de lo posible, la exposición de los tejidos sanos".
Señala que muchas veces se explica a los pacientes que funciona como un 'misil guiado', ya que localiza su objetivo y libera allí la mayor parte de su efecto. "Esto permite concentrar el tratamiento en el tumor, preservar mejor los tejidos sanos y, en determinados casos, tratar simultáneamente múltiples lesiones repartidas por diferentes partes del cuerpo. Además, hablamos de una terapia mínimamente invasiva, ya que suele administrarse mediante una inyección intravenosa, evitando procedimientos más complejos", agrega.
En última instancia, pedimos a la secretaria del Grupo de Oncología de la Sociedad Española de Medicina Nuclear e Imagen Molecular (SEMNim) que nos comente cuál es el principal reto en el campo de los radiofármacos, indicando que no es únicamente científico, sino también organizativo y logístico, dado que son medicamentos muy especiales, deben producirse bajo estrictos controles de calidad, y muchos tienen una vida útil muy corta; por lo que necesitan una coordinación muy precisa entre producción, transporte y administración.
"También es necesario aumentar la capacidad de fabricación, disponer de infraestructuras adecuadas, y formar a más profesionales especializados en medicina nuclear, radiofarmacia, física médica, y protección radiológica", resalta.
Por otro lado, considera que es necesario hoy en día seguir generando evidencia científica que permita incorporar nuevos tratamientos a la práctica clínica, además de garantizar que los pacientes puedan acceder a ellos de forma equitativa independientemente de dónde residan. "La buena noticia es que la investigación avanza a gran velocidad y cada año aparecen nuevas oportunidades para ampliar el número de pacientes candidatos a estas terapias", concluye esta experta.