SEVILLA 3 Feb. (EUROPA PRESS) -
La especialista del Servicio de Ginecología del Hospital Quirónsalud Infanta Luisa de Sevilla, la doctora Gema García García, en el marco del Día Mundial contra el Cáncer, que se conmemora este próximo miércoles, 4 de febrero, ha afirmado que el virus del papiloma humano (VPH) es la infección de transmisión sexual más frecuente en ambos sexos, y ha asegurado que "más del 80 por ciento de la población sexualmente activa se infectará en algún momento de su vida".
Tal y como ha detallado la institución sanitaria en una nota, la ginecóloga ha instado a concienciar sobre la importancia de prevenir este virus, responsable de prácticamente el cien por cien de los casos de cáncer de cuello de útero, si bien ha precisado "la mayoría de las infecciones se eliminan de forma espontánea y sólo algunos casos de infección persistente llegan a producir lesiones precancerosas que, sin un seguimiento y tratamiento adecuado, pueden evolucionar a cáncer de cuello de útero".
En esta línea, según la especialista, el cáncer de cuello de útero continúa siendo un problema de salud relevante "a pesar de ser uno de los tumores más evitables en la actualidad", siendo la tercera neoplasia en incidencia y mortalidad entre los cánceres ginecológicos, por detrás del de endometrio y ovario.
"El conocimiento de su causa, estrechamente ligada al virus del papiloma humano (VPH); la disponibilidad de una vacuna preventiva eficaz y la existencia de un cribado de detección precoz y de protocolos de seguimiento de lesiones premalignas permitirán prevenir la mayoría de los casos", ha explicado García, al tiempo que ha advertido que "persisten deficiencias en educación sanitaria, un conocimiento insuficiente sobre la disponibilidad de una vacuna frente al VPH y desigualdades sociales y geográficas en el acceso a los programas de cribado, factores que contribuyen a que sigan diagnosticándose casos potencialmente evitables".
En cuanto a la vacunación frente al VPH, ha subrayado que su impacto "es evidente". "Ha demostrado una gran efectividad en la reducción de infecciones, lesiones precancerosas y cáncer de cuello de útero", ha aseverado al respecto la doctora.
De esta manera, ha recomendado la vacunación a cualquier edad --incluido en el calendario vacunal de doce a 21 años--, tanto en hombres como en mujeres, puesto que se ha demostrado que el VPH está también relacionado con otro tipo de tumores como el cáncer de ano, el cáncer de orofaringe, cáncer de pene, cáncer de vagina o el cáncer de vulva.
En un contexto de creciente consumo de información sanitaria en redes sociales, la ginecóloga muestra su preocupación por la difusión de informaciones erróneas, no basadas en la evidencia científica, y ha insistido en que "es fundamental orientar a las mujeres hacia fuentes sanitarias fiables". Al hilo, hace hincapié en educar y concienciar sobre la importancia de las relaciones sexuales seguras, la vacunación frente al VPH y la participación regular en los programas de cribado, como "medidas clave" para la prevención del cáncer de cuello de útero.
Actualmente, la especialista ha concretado que el cribado ha comenzado a incorporar la detección de VPH, junto con la citología convencional, lo que "permite alcanzar una alta sensibilidad diagnóstica, facilitando seguimiento y tratamiento de lesiones en estadios muy iniciales".
En cambio, cuando el diagnóstico se produce en mujeres jóvenes, el impacto va más allá del ámbito físico. "Tiene un efecto emocional y reproductivo significativo, especialmente en etapas vitales en las que el deseo de maternidad está presente", ha destacado la experta, motivo por el que defiende un abordaje multidisciplinar que integre el tratamiento oncológico, la preservación de la fertilidad cuando sea posible y el apoyo psicológico especializado.
Bajo este contexto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) se ha marcado como objetivo eliminar el cáncer de cuello de útero como problema de salud pública, con una incidencia inferior a cuatro casos por cada 100.000 mujeres.
"Es una meta alcanzable en países como España si se logra una alta cobertura vacunal, una elevada participación en los programas de cribado, y un seguimiento protocolizado de las lesiones precursoras", ha apuntado la especialista.