¿Se puede practicar ejercicio con gripe?

Deporte, adolescente, actividad física
PIXABAY / JEVINIYA - Archivo
Publicado 17/01/2019 12:15:40CET

MADRID, 17 Ene. (EUROPA PRESS) -

Practicar deporte cuando se padece gripe puede suponer un riesgo para el organismo si no se siguen pautas y si se fuerza el cuerpo a alcanzar el mismo rendimiento que en condiciones normales.

La gripe es una infección vírica que afecta principalmente a la nariz, la garganta, los bronquios y, ocasionalmente, los pulmones, precisa la Organización Mundial de la Salud. El organismo añade que se caracteriza por la aparición súbita de fiebre alta, dolores musculares, cefalea y malestar general importante, además de tos seca, dolor de garganta y rinitis.

Los síntomas de la enfermedad comienzan de uno a cuatro días después de que el virus entre en el organismo, según la 'Revista de Medicina de Familia' de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria, aunque el período de incubación puede ser mayor en personas inmunodeprimidas.

Ante este escenario, el director de Salud de Zagros Sports Puerta de Europa, en Madrid, Sergio Daza, señala que quienes practican ejercicio deben tener en cuenta cinco cuestiones.

1. Moderar el entrenamiento y suprimirlo los días de máxima virulencia. La principal recomendación es reducir la intensidad del ejercicio los días que se esté enfermo e incluso suprimirlo cuando los síntomas sean más agresivos.

Realizar ejercicio a alta intensidad cuando se tiene gripe compromete el sistema inmune. La recuperación será más lenta y el rendimiento del cuerpo no será el esperado debido a la falta de energía. Por ello será más beneficioso cesar la actividad o realizar ejercicios a intensidad media-baja.

"Nos podemos aplicar la norma de aumentar progresivamente la intensidad a partir del cuarto día de gripe, suele ser entonces cuando la fiebre y los dolores han remitido. A pesar de ello, cada uno debe valorar cómo se encuentra antes de exigirle el máximo rendimiento a su cuerpo" ha explicado Daza.

Los días que aparece la fiebre, que constituye la principal diferencia sintomática con respectos a un catarro, se debe evitar cualquier ejercicio que implique demasiado esfuerzo y dar al descanso la importancia que merece para favorecer la recuperación.

2. Basar el ejercicio en ejercicios de cardio. Teniendo en cuenta la recomendación anterior, si ya se ha pasado el punto de máxima virulencia de la gripe y se retoma el ejercicio, la rutina debe estar basada en entrenamiento cardiovascular o de resistencia a intensidad moderada.

Deben ser ejercicios que no supongan un alto consumo energético dado que el cuerpo aún no se ha recuperado completamente. Se puede recurrir a la carrera en cinta o la bicicleta estática y cerrar la sesión de deporte con trabajo de movilidad articular y estiramientos que alivien el dolor muscular y el cansancio generalizado. Este tipo de rutinas favorecen la recuperación del cuerpo al aumentar la transpiración y mantener el cuerpo activo.

ABRIGO E HIDRATACIÓN

3. Añadir una capa de abrigo. Tanto para los desplazamientos como si se prefiere salir a correr o entrenar al aire libre, se debe añadir una capa más de abrigo y proteger siempre la zona del cuello, más propensa al enfriamiento. Aun así, los días que se sufran síntomas como tos y secreción nasal es recomendable entrenar bajo techo.

4. Mantener el cuerpo bien hidratado. La gripe, al aumentar la temperatura corporal, provoca que el cuerpo se deshidrate mucho más rápido.

Se debe mantener una buena hidratación durante todo el día y, en particular, antes durante y después del entrenamiento para evitar un proceso de deshidratación a causa del esfuerzo.

El agua es el líquido más indicado, pero también se puede recurrir a bebidas isotónicas que ayuden a recuperar las sales minerales perdidas en el entrenamiento, pero siempre priorizando aquella que contenga menos azúcares añadidos.

5. Pedir asesoramiento a profesionales. Para los días de gripe y durante la progresiva recuperación del estado de salud, es mejor contar con el asesoramiento de un entrenador personal para variar la rutina habitual de ejercicio y favorecer la vuelta a la normalidad. Según los días de entrenamiento y los objetivos personales, los expertos pueden establecer el entrenamiento más adecuado.

EL RENDIMIENTO SERÁ MENOR

A pesar de la duda que invade a muchos deportistas cuando frenan la actividad, relativa a si perderán masa muscular, desde Zagro han insistido en que se deben respetar los días de descanso necesarios hasta una completa recuperación del virus de la gripe porque el cuerpo no está preparado para asumir las mismas condiciones de estrés que en situaciones normales.

El problema radica en que el organismo se ve sometido a dos fuentes de estrés: el deporte y combatir el virus. El estrés adicional obliga al sistema inmune a frenar la lucha contra la infección, lo que alarga el tiempo de la enfermedad y puede provocar complicaciones o enfermedades mas graves, como la neumonía.

En este contexto también hay que considerar la falta de apetito característica de los procesos gripales. "La ingesta de alimentos suaves, como caldos y purés, suponen una fuente de energía limitada e insuficiente para entrenar de forma intensa" según Daza.

Como consecuencia, si se fuerza demasiado el organismo con ejercicio de alta intensidad, se pueden sufrir mareos y desvanecimientos que empeoren el estado general de salud.

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