Publicado 05/03/2020 10:43:57 +01:00CET

¿Puede influir la obesidad en la gravedad de una gripe?

Obesidad, adelgazar, sobrepeso.
Obesidad, adelgazar, sobrepeso. - GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / @ FRED WAGNER - Archivo

MADRID, 5 Mar. (EUROPA PRESS) -

La obesidad podría influir en la virulencia de la gripe, lo que podría explicar, en parte, por qué el virus de la gripe muta tanto cada año, algo "alarmante" teniendo en cuenta que el 50 por ciento de la población adulta padece obesidad o sobrepeso, según un estudio realizado en ratones publicado en 'mBio', la revista de la Sociedad Americana de Microbiología.

"Queremos tener cuidado sobre extrapolar demasiado, al ser un experimento realizado en ratones, pero el estudio sugiere que, debido al problema sobre cómo las células responden a la gripe en un ambiente de obesidad, estas personas no tienen unas buenas respuestas antivirales, pues estas son atrasadas", ha afirmado uno de los investigadores del estudio, Stacey Schultz-Cherry. De esta forma, la obesidad permite que el virus "entre, se replique más rápido, haciendo que se cometan errores que son beneficiosos para el virus", ha añadido.

Investigaciones previas mostraban que los individuos con obesidad tenían más cantidad de virus de gripe en muestras de aire exhalado y que mantenían el virus durante más tiempo en su cuerpo. Los estudios con animales, así, han demostrado que el virus de la gripe puede expandirse más profundamente a los pulmones durante periodos más largos de tiempo en caso de obesidad. Cada año, se crea una nueva vacuna antigripal porque el virus continúa mutando. En este sentido, Schultz-Cherry y su equipo tienen la hipótesis de que la obesidad podría permitir que dicho virus "mutara más rápido".

COMPARACIÓN ENTRE RATONES DELGADOS Y RATONES CON SOBREPESO

Para llevar a cabo la investigación, infectaron ratones "delgados" con gripe durante tres días, dejando un tiempo para que el virus se replicara. Después, recuperaron los virus de los ratones con obesidad y los que no la tenían, y volvieron a repartir el virus a los roedores con obesidad y los delgados, respectivamente, dejando 3 días de replicación, y después repitieron el proceso.

"Básicamente, queríamos imitar qué pasaría durante una epidemia en la que un virus se pega de una persona a otra", ha expresado el doctor. "Queríamos ver lo que ocurre si un virus va de una persona delgada a otra que también lo está, frente a una persona con obesidad que se lo pasa a otra persona también con obesidad", ha añadido.

Los investigadores encontraron que, mientras el virus se transmitía entre dos ratones obesos, el virus mutaba. Así, surgieron cambios leves rápidamente en los ratones con soprepeso, y la exhibición de esas variantes aumentó las replicaciones víricas.

Estas variaciones leves emergieron rápidamente en los ratones obesos, y exhibieron replicaciones virales aumentadas, lo que derivó en una mayor virulencia en ratones de tipo salvaje.

"Cuando te infectas con gripe, no es solo un virus, es una población; es como una pequeña fiesta y, en este caso, la fiesta en los ratones obesos era totalmente diferente", ha señalado Schultz-Cherry. "Había diferentes poblaciones y algunos de estos virus eran más virulentos que las cepas que iban de un ratón delgado a otro delgado", ha explicado.

Cuando las células interactúan con la gripe, el cuerpo, por lo general, construye una respuesta de interferones para frenar la expansión del virus. La nueva investigación muestra que esta respuesta de emergencia es atenuada en los ratones obesos.

El aumento de la diversidad de la población viral de la gripe en ratones obesos se relacionó, así, con la disminución de las respuestas de interferones de tipo I frente a la expansión, y el tratamiento de los ratones obesos con una combinación de interferones redujo esta variedad, lo que sugiere que las respuestas antivirales tardías exhibidas en la obesidad pueden permitir la aparición de una población de virus de la gripe más virulenta.

Los investigadores han expresado que, próximamente, les gustaría estudiar qué ocurre en los humanos, observando si se produce ese incremento en la diversidad viral en las personas obesas. En este sentido, según Schultz-Cherry, la pregunta que surge ahora es si la obesidad es una de las razonas por las que hay tanta "deriva viral" cada estación y si es el motivo por el que hay que actualizar continuamente las vacunas.

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