Archivo - Un Port-a-Cath (PortaCath) es un sistema de acceso venoso central de larga duración que se coloca por debajo de la piel, habitualmente en el tórax. - YTA23 - Archivo
MADRID, 26 Oct. (EDIZIONES) -
A simple vista, un Port-a-Cath puede parecer un pequeño botón bajo la piel del pecho. En realidad, es un acceso a una vena de gran calibre que permite administrar tratamientos como la quimioterapia sin tener que canalizar una vena del brazo en cada visita. ¿Todos los pacientes con cáncer lo necesitan? ¿Se puede nadar, hacer deporte o viajar con él?
La oncóloga médico del Hospital Universitario La Paz de Madrid María Alameda, secretaria científica de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), nos explica en una entrevista en exclusiva con Europa Press Salud para Infosalus cómo funciona, cuánto tiempo puede permanecer colocado, y qué señales aconsejan consultar al equipo sanitario.
Se trata de un pequeño dispositivo que se coloca debajo de la piel, según nos indica, y que nos permite disponer de un acceso fácil y seguro a una vena de gran calibre: "Está formado por una pequeña cámara o reservorio, que suele colocarse bajo la piel en la parte superior del tórax, conectada a un catéter cuyo extremo queda situado en una vena central, habitualmente cerca del corazón. Desde fuera únicamente se aprecia una pequeña prominencia bajo la piel, como un pequeño 'botón'".
Está pensado para mejorar la comodidad y la seguridad del tratamiento, tal y como afirma esta oncóloga médica. Reconoce, eso sí, que al principio algunos pacientes pueden tener cierta aprensión ante la idea de llevar un dispositivo implantado bajo la piel, pero generalmente se acostumbran rápidamente y muchos terminan agradeciendo no tener que canalizar una vena cada vez que vienen al hospital.
Ahora bien, como cualquier dispositivo intravascular, no está completamente exento de complicaciones, y en el mismo puede producirse una infección, una obstrucción del catéter o, con menor frecuencia, una trombosis. "Por eso es importante conocerlo y consultar ante cualquier signo de alarma", remarca la doctora Alameda.
EN QUÉ CASOS SE EMPLEA EL PORT-A-CATH
Y es que el portacath es un dispositivo fundamental para aquellos pacientes que van a recibir tratamientos durante varios meses, o que tienen un acceso venoso periférico difícil, según destaca esta experta de la SEOM. "Para administrar un tratamiento, se pincha el reservorio a través de la piel con una aguja específica. A través de él se puede administrar quimioterapia, inmunoterapia, otros medicamentos, e incluso realizar extracciones de sangre. La principal ventaja es que evita tener que canalizar repetidamente las venas de los brazos, algo especialmente importante en los pacientes que hemos mencionado", remarca.
Otra de sus ventajas es que algunos medicamentos, especialmente determinados tipos de quimioterapia, pueden irritar o lesionar las venas pequeñas y es preferible administrarlos directamente en una vena de mayor calibre, algo que facilita el Port-a-Cath. "También resulta especialmente útil cuando necesitamos realizar infusiones continuas durante varias horas o incluso días mediante un infusor portátil. Eso sí, no todos los pacientes con cáncer necesitan un Port-a-Cath. La decisión depende fundamentalmente del tipo y de la duración del tratamiento, de los fármacos que vayamos a administrar, y de las características de las venas de cada paciente", prosigue esta especialista del Hospital Universitario La Paz de Madrid.
En concreto, cuenta que este dispositivo puede permanecer colocado en el paciente durante meses e incluso varios años, siempre que funcione correctamente, no produzca complicaciones, y siga siendo necesario: "Cuando el paciente termina el tratamiento, no es obligatorio retirarlo inmediatamente. En determinadas situaciones preferimos mantenerlo durante un tiempo, por ejemplo, si existe la posibilidad de necesitar nuevamente tratamiento intravenoso. Cuando consideramos que ya no va a ser necesario, puede retirarse mediante un procedimiento sencillo".
CUIDADOS SENCILLOS DEL PORT-A-CATH
Así, la secretaria científica de la Sociedad Española de Oncología Médica recuerda que el mantenimiento de estos dispositivos es relativamente sencillo, subrayando que, siempre que se utiliza debe manipularse con unas condiciones estrictas de asepsia, y con una aguja específica diseñada para este tipo de dispositivos. "Cuando está en uso, el personal sanitario realiza los lavados necesarios para evitar que se obstruya. Si pasa un periodo prolongado sin utilizarse, el dispositivo debe revisarse y lavarse periódicamente. En casa, una vez cicatrizada la herida, normalmente no requiere ningún cuidado especial", aclara Alameda.
Lo más importante, en su opinión, es conocer algunos signos de alarma, resaltando esta doctora que conviene consultar si aparecen los siguientes signos:
·Enrojecimiento.
·Calor.
·Inflamación, especialmente si se trata de una inflamación llamativa del brazo, del cuello, de la zona del tórax donde se encuentra colocado.
·Secreción.
·Dolor alrededor del dispositivo, especialmente si se acompaña de fiebre.
QUÉ PODEMOS HACER CON UN PORT-A-CATH
En última instancia, son numerosas las dudas que surgen entre los pacientes a los que se les coloca este dispositivo, ya que dudan de si pueden mantener una vida completamente normal. No obstante, tal y como recuerda la doctora Alameda, los pacientes sí pueden ducharse, hacer deporte, y dormir normalmente con un dispositivo de estas características.
"Una vez que la herida de la implantación haya cicatrizado se puede llevar una vida normal. Se puede duchar, nadar, y dormir en la postura habitual porque el dispositivo está completamente situado debajo de la piel. Durante los primeros días después de su colocación, sin embargo, es importante mantener la herida limpia y seca, y seguir las recomendaciones médicas", advierte esta experta.
Y esto también puede significar el poder realizar ejercicio, aunque inicialmente conviene evitar esfuerzos importantes con el brazo y con el hombro del lado donde se ha colocado hasta que la herida cicatrice, precisa Alameda. "Posteriormente, se puede retomar la actividad física habitual, aunque conviene evitar golpes directos, o actividades que produzcan una presión intensa y repetida sobre la zona del reservorio. Cuando el Port-a-Cath está conectado a una aguja para recibir tratamiento, hay que tener algo más de precaución para evitar tirones o que el apósito se moje o se desplace", detalla esta oncóloga médico.
Precisamente, una de las dudas de los pacientes con Porth-a-Cath es si pueden viajar en avión, a lo que la oncóloga médica del Hospital Universitario La Paz de Madrid María Alameda sostiene que no habría ningún problema: "Tener un Port-a-Cath no contraindica viajar en avión, ni supone habitualmente ninguna limitación en los controles de seguridad de los aeropuertos. Algunos pacientes llevan consigo la tarjeta identificativa del dispositivo, especialmente cuando viajan, aunque en la mayoría de las ocasiones no será necesario mostrarla".