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MADRID, 4 Sep. (EUROPA PRESS) -
La quimioterapia puede salvar vidas, pero algunos de los fármacos utilizados contra el cáncer también pueden dañar los nervios y provocar dolor, entumecimiento, pérdida de sensibilidad o una mayor sensibilidad al frío.
Ahora, investigadores del Centro Oncológico MD Anderson de la Universidad de Texas (Estados Unidos) han descubierto en modelos preclínicos que la psilocibina administrada antes de la quimioterapia puede proteger las terminaciones nerviosas y prevenir algunos de estos efectos.
LA PSILOCIBINA PROTEGE LOS NERVIOS ANTES DE QUE APAREZCA EL DAÑO
En un estudio innovador han descubierto que la psilocibina administrada antes de la quimioterapia previene la aparición de lesiones nerviosas en modelos preclínicos, incluso después de repetidos ciclos de tratamiento, lo que podría ayudar a prevenir el dolor, el entumecimiento y otros efectos secundarios comunes de la quimioterapia.
El estudio, publicado en 'Science' y codirigido por Moran Amit, profesor de Cirugía de Cabeza y Cuello, y Patrick Dougherty, profesor de Medicina del Dolor, descubre una función neuroprotectora de los receptores de serotonina previamente desconocida y sugiere que la psilocibina podría ser una intervención innovadora para la prevención de la neuropatía periférica inducida por la quimioterapia.
"Existe una necesidad urgente de tratamientos que prevengan el daño nervioso sin interferir con la quimioterapia que salva vidas", plantea Amit. "Estos hallazgos ofrecen información valiosa sobre cómo la psilocibina puede proteger los nervios antes de que se produzca el daño, en lugar de tratar los síntomas una vez que se vuelven persistentes".
La quimioterapia es un tratamiento común y beneficioso para muchos tipos de cáncer, pero también puede dañar las células normales, incluidos los nervios. Esta neuropatía periférica, o lesión nerviosa, puede provocar muchos de los efectos secundarios asociados a la quimioterapia, como dolor, mayor sensibilidad al frío, entumecimiento y pérdida de sensibilidad, síntomas que pueden persistir incluso después del tratamiento.
Algunos pacientes también pueden experimentar cambios que afectan su equilibrio o su capacidad para continuar con los tratamientos que les salvan la vida, lo que repercute significativamente en su calidad de vida. La lesión nerviosa establecida suele ser irreversible y los tratamientos existentes ofrecen beneficios limitados.
Por su parte, la psilocibina es un compuesto psicodélico natural que actualmente se investiga para el tratamiento de trastornos neuropsiquiátricos y neurológicos. La psilocibina puede permitir temporalmente que el cerebro se reorganice y forme nuevas ramificaciones neuronales que podrían ayudar a prevenir daños en los nervios.
En este estudio, los investigadores utilizaron varios modelos preclínicos para examinar los efectos de la psilocibina en los nervios y evaluar si podría utilizarse para prevenir la neuropatía periférica después de la quimioterapia.
EL RECEPTOR 5-HT2A Y LAS MITOCONDRIAS, EN EL CENTRO DEL EFECTO
Los investigadores descubrieron que la psilocibina afecta directamente al sistema nervioso periférico a través de los receptores de serotonina 5-HT2A. En modelos preclínicos, tan solo dos dosis de psilocibina administradas antes de la quimioterapia previnieron la hipersensibilidad al frío, protegieron las terminaciones nerviosas sensoriales y preservaron la sensibilidad táctil, manteniendo al mismo tiempo la actividad antitumoral de la quimioterapia.
Estos resultados fueron consistentes incluso cuando los modelos recibieron ciclos repetidos de quimioterapia con cisplatino, paclitaxel y docetaxel.
El bloqueo de la vía 5-HT2A revirtió estos efectos neuroprotectores, mientras que el uso de un compuesto no alucinógeno que activa los mismos receptores produjo una protección similar a la de la psilocibina.
LA PROTECCIÓN SE MANTIENE TRAS VARIOS CICLOS DE QUIMIOTERAPIA
Además, los investigadores descubrieron que el cisplatino agotaba las mitocondrias -las estructuras que producen energía dentro de las células- y reducía su movimiento dentro de las fibras nerviosas. Asimismo, la psilocibina activó una vía de señalización específica que preservó el transporte mitocondrial después de la quimioterapia, manteniendo niveles de energía adecuados en las terminaciones nerviosas.
"La psilocibina no solo reduce las señales de dolor, sino que también protege los nervios mediante el suministro de energía", explica Dougherty. "Este efecto neuroprotector podría ayudar a los pacientes a sobrellevar el estrés de la quimioterapia, manteniendo la sensibilidad, la movilidad y la calidad de vida durante el tratamiento y durante el período posterior a la quimioterapia".
Estos hallazgos preclínicos constituyen la base de un próximo ensayo clínico de fase 2 (NeuroGuard, NCT07227909) que evaluará la psilocibina durante la quimioterapia en pacientes con diversos tipos de cáncer para determinar si los mecanismos observados en este ensayo se traducen en reducciones clínicamente significativas de la neuropatía periférica. Otros ensayos en curso, liderados por Amit, están examinando actualmente los efectos de la psicoterapia asistida con psilocibina en pacientes con ansiedad y/o depresión.
TODAVÍA NO SE HA DEMOSTRADO EN PACIENTES
El hallazgo es prometedor, pero todavía está lejos de convertirse en un tratamiento para pacientes con cáncer. Los resultados proceden de modelos preclínicos, por lo que aún hay que comprobar si el efecto se reproduce en seres humanos y determinar la dosis, la seguridad y la eficacia de la intervención.
El siguiente paso será el ensayo clínico de fase 2 NeuroGuard (NCT07227909), que estudiará si la psilocibina puede reducir la neuropatía periférica en pacientes sometidos a quimioterapia. Si los resultados se confirman en humanos, el interés de este enfoque estaría no solo en tratar el dolor una vez producido el daño, sino en prevenir la lesión nerviosa desde antes de que aparezca.