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MADRID, 15 Jul. (EUROPA PRESS) -
Un nuevo estudio internacional que involucra a investigadores de tres continentes y dirigido por expertos del Instituto de Neurociencia Mass General Brigham (Estados Unidos) arroja nueva luz sobre el valor pronóstico de la prueba de sangre para el biomarcador tau 217 fosforilado (p-tau217).
Cabe recordar que esta prueba recibió recientemente la aprobación federal, pero han surgido dudas sobre hasta qué punto dichas pruebas pueden predecir con precisión si un individuo cognitivamente sano desarrollará deterioro cognitivo, un síntoma clave de la enfermedad de Alzheimer.
Los resultados se presentan en la Conferencia Internacional de la Asociación de Alzheimer de Londres (Reino Unido) y se publican simultáneamente en 'JAMA'. El estudio encontró que los individuos cognitivamente sanos con niveles muy altos del biomarcador tenían un riesgo absoluto del 38% de desarrollar deterioro cognitivo en los próximos cinco años, y un riesgo mayor en los próximos 10 años.
Aún no existen tratamientos modificadores de la enfermedad para las personas que descubren que tienen un alto riesgo de desarrollar deterioro cognitivo debido a la enfermedad de Alzheimer, por lo que no recomendamos las pruebas de sangre disponibles actualmente para personas asintomáticas.
"Hoy en día, nuestro consejo médico seguiría siendo el mismo independientemente de los resultados de las pruebas: hacer ejercicio con regularidad, mantener una dieta saludable y priorizar el sueño y el bienestar general", asegura Reisa Sperling, neuróloga del Instituto de Neurociencia Mass General Brigham y autora principal del estudio.
"No obstante, el panorama de la atención preventiva podría cambiar rápidamente si los ensayos en curso de terapias modificadoras de la enfermedad demuestran ser beneficiosos. En el futuro, estas pruebas podrían ayudar a identificar a quienes más se beneficiarían de estos tratamientos. Nuestro objetivo a largo plazo es llegar al nivel de las pruebas de colesterol en la predicción del riesgo de sufrir un infarto", agrega.
Para realizar su estudio, los investigadores recopilaron datos de seis estudios observacionales y ensayos clínicos realizados en Norteamérica, Japón y Australia. Los estudios incluyeron a 2.684 adultos mayores sin deterioro cognitivo. Se analizaron muestras de sangre para determinar los niveles de p-tau217 y se realizó una tomografía por emisión de positrones (PET) al inicio del estudio para obtener una lectura basal.
Los participantes recibieron seguimientos anuales para evaluar la función cognitiva. La inscripción más temprana en uno de los estudios se realizó en 2004 y el seguimiento más reciente en 2025.
P-TAU217 PERMITE ANTICIPAR HASTA DIEZ AÑOS ANTES EL RIESGO
El equipo de investigación trazó las trayectorias cognitivas de los participantes, cuantificando su riesgo de desarrollar deterioro cognitivo con el tiempo. Aproximadamente 478 participantes progresaron hacia el deterioro cognitivo. Los niveles elevados de p-tau217 al inicio del estudio se asociaron significativamente con el deterioro cognitivo. Las personas con niveles muy altos de p-tau217 tuvieron un riesgo del 38% de desarrollar deterioro cognitivo en cinco años. Este riesgo aumentó con el tiempo, alcanzando el 78% en 10 años. Sin embargo, los datos fueron mucho más escasos para los resultados a 10 años y posteriores.
"Este es un paso fundamental para comprender mejor qué información nos puede proporcionar la proteína p-tau217 sobre el riesgo de deterioro cognitivo en una persona", apunta la autora principal, Rachel F. Buckley, doctora en neurociencia cognitiva del Instituto de Neurociencia Brigham del Hospital General de Massachusetts.
"Lo que realmente distingue este trabajo es que estima el nivel de riesgo de deterioro cognitivo de cada individuo. Armonizamos datos de seis cohortes, creando un conjunto de datos amplio y diverso, y aun así encontramos resultados consistentes que muestran cómo la proteína p-tau217 influye en el riesgo a lo largo del tiempo", explica.
Los investigadores descubrieron que el análisis de sangre predecía el riesgo independientemente de otros factores de riesgo conocidos, como las placas de beta-amiloide que pueden detectarse en las tomografías por emisión de positrones (PET) y los factores de riesgo genéticos conocidos (como el alelo APOE4).
Si bien el diseño del estudio presenta muchas ventajas, aún se ve limitado por el sesgo de selección y se centra en riesgos a corto plazo, en lugar de a lo largo de la vida. Es necesario realizar estudios futuros para validar los hallazgos en poblaciones más amplias y representativas. Al realizar un seguimiento de los participantes durante períodos más prolongados, los investigadores podrán refinar aún más las estimaciones de riesgo individuales.
"Hoy en día, la proteína p-tau217 puede ayudar a identificar a las personas con alto riesgo de desarrollar demencia por Alzheimer en el futuro para su participación en ensayos de prevención", insisten los investigadores.
"A medida que estos ensayos avancen, las estimaciones individualizadas, incluido el valor pronóstico del biomarcador, podrían orientar las decisiones sobre el tratamiento y el seguimiento de forma más temprana", afirma.