Imagen de recurso de contaminación en el aire. - UNIVERSIDAD NEBRIJA
MADRID 15 Ene. (EUROPA PRESS) -
Un macroproyecto europeo estudiará el impacto de la contaminación del aire en la salud utilizando datos de sensores portátiles colocados en el brazo, y analizará de qué manera los factores ambientales influyen en el desarrollo de enfermedades crónicas no transmisibles.
La Universidad Nebrija es una de las veintiuna instituciones de diez países que forman parte de esta investigación, que comenzó en enero de 2025. Los estudios de campo se están llevando a cabo en España, Bélgica, Bulgaria, Irlanda e Italia, y los primeros resultados definitivos podrían publicarse en tres años.
En concreto, se trata del proyecto ENACT, dotado con 8 millones de euros y que cuenta con nueve líneas de investigación que, de forma general, buscan conocer si el aire enferma a las personas. Para ello, un equipo de ingenieros está diseñando unos sensores avanzados que se pondrán en marcha a partir de junio de este año. Durante cinco o seis meses los llevarán una muestra de población de entre 200 y 300 individuos de áreas urbanas de grandes ciudades. Se medirán los niveles de contaminación a los que estén expuestos, a la vez que se hará un seguimiento de su estado de salud.
Se trata de un proyecto que combina un conjunto de trabajos de campo a nivel internacional, en el que las instituciones involucradas colaboran de forma coordinada para recopilar información estandarizada y comparable, lo que permite la realización de estudios paralelos en distintos países.
Además de este despliegue de campo y de la recolección de datos, el proyecto incorpora métodos cuantitativos de última generación (IA y aprendizaje automático, entre otros) con dos objetivos principales: desarrollar modelos predictivos aplicados a áreas y distritos urbanos, e identificar el impacto de un amplio conjunto de contaminantes ambientales sobre diversas enfermedades respiratorias y cardiovasculares.
En este sentido, los expertos señalan que la contaminación no solo afecta al sistema respiratorio sino a una gran panoplia de asuntos, como el funcionamiento cerebral (incide, por ejemplo, en las habilidades cognitivas), la esperanza de vida o la salud mental (tiene efectos sobre el estado de ánimo).
Los estresores medioambientales (factores físicos, químicos o biológicos del entorno que pueden afectar negativamente la salud) son responsables de las llamadas NCDs (non-communicable diseases), enfermedades no transmisibles que no se propagan de persona a persona. A diferencia de las infecciosas -causadas por virus, bacterias u otros patógenos-, las NCDs tienen su origen en factores genéticos, fisiológicos, conductuales y también ambientales.
ESTUDIO DEL ASMA EN MADRID
A través del Grupo de Investigación en Economía, Bienestar, Empresa e Internacionalización (ECEMIN), la contribución de la Universidad Nebrija se centrará en la recolección y tratamiento de datos retrospectivos para la Comunidad de Madrid, así como en la estimación de algoritmos y modelos cuantitativos que permitan predecir tendencias y descifrar relaciones causales. Para ello, el investigador principal de ECEMIN, el catedrático de la Universidad Nebrija Santiago Budría, trabaja activamente con un equipo especializado en inteligencia artificial y aprendizaje automático.
En concreto, en esta a primera fase de la investigación, el grupo ECEMIN está analizando datos de los hospitales universitarios Ramón y Cajal y La Paz sobre el número de personas que han acudido a urgencias por asma en los últimos tres años. Esa información permite conocer dónde viven esos pacientes y, una vez que se coteja con los niveles de contaminación en esas zonas y esos días concretos, se puede relacionar con la probabilidad de la asistencia a urgencias por esta enfermedad respiratoria.
El modelo permite analizar qué combinaciones específicas de diferentes elementos contaminantes incrementan dramáticamente los niveles de asma. De hecho, un primer paquete de resultados ya publicados muestran que las interacciones entre contaminantes -como entre O3 y PM2.5, o entre PM2.5 y el polen- están fuertemente asociadas con un mayor riesgo de exacerbaciones asmáticas, incluso cuando los niveles individuales de cada contaminante se encuentran por debajo de los límites de seguridad establecidos por la OMS.
"Los riesgos relativos para estas combinaciones se sitúan en un incremento del riesgo entre un 12 y un 23 por ciento. En conjunto, los resultados destacan la importancia de considerar los efectos combinados y retardados de los contaminantes al analizar el riesgo de asma, en lugar de evaluar cada contaminante de manera aislada", detalla Budría, quien añade que, tras el estudio del asma, la investigación puede continuar con el análisis de otras enfermedades, como las cardiovasculares.
IMPACTO DE LA INVESTIGACIÓN
Los investigadores esperan que los resultados del estudio tengan impacto directo en la sociedad, porque los ciudadanos podrán conocer su "puntuación de riesgo ambiental", es decir, cómo la exposición a la contaminación afecta de un modo muy preciso a su salud. Por ejemplo, sabrán cuánto se incrementa su riesgo cardiovascular en función de la contaminación diaria a la que está expuesto el individuo.
Según detallan, esto será útil para la prevención y detección temprana de enfermedades, y para la toma de decisiones conscientes sobre el lugar de residencia o de desarrollo de actividades. Al tiempo, los resultados de la investigación también serán útiles para las diferentes administraciones, en el diseño de la planificación urbana, monitorización y evaluación de las políticas públicas.
Por último, el tercer sector que podrá beneficiarse será el sanitario, ya que el modelo de datos permitirá conocer el número de pacientes que van a acudir a urgencias en un momento determinado, tras la exposición a la contaminación medioambiental, lo que permitirá que el hospital esté preparado y el sistema no colapse.