Una proteína sintética logra frenar el sangrado cerebral en pacientes clave tras un tipo ictus hemorrágico grave

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Archivo - Cerebro, epilepsia, ictus - GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / STOCKDEVIL - Archivo
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Publicado: jueves, 5 febrero 2026 9:08

   MADRID, 5 Feb. (EUROPA PRESS) -

Cuando se produce un ictus hemorrágico, cada minuto cuenta. El sangrado dentro del cerebro avanza rápido y las opciones terapéuticas siguen siendo muy limitadas, lo que convierte este tipo de accidente cerebrovascular en uno de los más letales.

UN TIPO DE ICTUS CON UN RIESGO ESPECIALMENTE ALTO

    Los resultados del ensayo clínico más grande de su tipo, realizado por la Universidad de Cincinnati (Estados Unidos), señalan que administrar una proteína sintética puede reducir el sangrado y mejorar los resultados para ciertos pacientes con mayor riesgo de sangrado continuo después de un tipo de accidente cerebrovascular llamado hemorragia intracerebral (HIC).

   El doctor Joseph Broderick, de la Universidad de Cincinnati, presenta los resultados del ensayo FASTEST en la Conferencia Internacional sobre Accidentes Cerebrovasculares (4 al 6 de febrero en Nueva Orleans, Estados Unidos). Los hallazgos también se publican en 'The Lancet', con Broderick como autor correspondiente.

   Una hemorragia intracerebral (HIC) se produce cuando un vaso sanguíneo se rompe dentro del cerebro y causa una hemorragia cerebral. Las HIC representan aproximadamente el 15% de todos los accidentes cerebrovasculares, pero un desproporcionado 50% de todas las muertes por accidente cerebrovascular.

   El ensayo internacional de fase 3 FASTEST probó un fármaco llamado factor VIIa recombinante (rFVIIa), una versión sintética de una proteína que el cuerpo produce naturalmente para ayudar a detener el sangrado.

   En 93 centros de Estados Unidos, Canadá, Alemania, Japón, España y el Reino Unido, 328 pacientes fueron asignados aleatoriamente al grupo de placebo para recibir el fármaco del estudio y 298 al grupo placebo. Todos los pacientes recibieron el fármaco o placebo en las dos horas siguientes al inicio del ictus.

Los resultados generales del ensayo fueron neutrales, y este se suspendió prematuramente por inutilidad. Si bien el fármaco redujo el sangrado en general, no hubo evidencia de beneficio en los resultados clínicos en la población general del estudio.

   Sin embargo, los investigadores encontraron que el medicamento era más efectivo en personas que tenían lo que se llama un "signo puntual" en la tomografía computarizada (TC) del cerebro y en pacientes tratados dentro de los 90 minutos posteriores al inicio del accidente cerebrovascular.

   "Una pequeña señal indica una fuga de medio de contraste del vaso roto", explica Broderick. "La cantidad de sangrado retardado por el fármaco se acompaña de indicios de un posible beneficio en estos dos subgrupos". Así, se encontró que los pacientes con un signo de mancha y aquellos tratados dentro de los 90 minutos que recibieron rFVIIa tuvieron mejores resultados 90 días después de una HIC.

   Estos pacientes también presentaron una disminución sustancialmente mayor del crecimiento de la HIC, de moderada a grave. De hecho, Broderick asegura que esta fue la mayor reducción del crecimiento de la HIC observada hasta la fecha en un ensayo clínico que probó tratamientos para la HIC espontánea.

   En el futuro, la siguiente fase del ensayo continuará evaluando el rFVIIa en pacientes con signos clínicos y en aquellos que puedan ser tratados en 90 minutos. Broderick señaló que los investigadores están trabajando para administrar el tratamiento lo más cerca posible del inicio del ictus.

   "Cuanto más cerca del tiempo cero se pueda tratar, menor será la probabilidad de sangrado con el tratamiento con rFVIIa", insiste el autor. "Tiene sentido biológico y clínico, por eso estamos realizando FASTEST Parte 2 en estos subgrupos".

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