Cómo proteger los ojos del viento y el frío: consejos de un experto

Archivo - Baviera recuerda que las condiciones climáticas influyen en la salud de los ojos
Archivo - Baviera recuerda que las condiciones climáticas influyen en la salud de los ojos - SOLSTOCK/ISTOCK - Archivo
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Publicado: lunes, 16 febrero 2026 18:19

MADRID 16 Feb. (EUROPA PRESS) -

La compañía oftalmológica Baviera ha recordado que las condiciones climáticas influyen en la salud de los ojos, los cuales, durante el invierno, se enfrentan a una combinación de factores ambientales que, muchas veces, pueden alterar su correcto funcionamiento.

"Una de las principales recomendaciones es proteger físicamente los ojos del viento, utilizando gafas de sol", ha manifestado el doctor Fernando Llovet, oftalmólogo y uno de los fundadores de esta entidad. "Estas actúan como barrera frente a las corrientes de aire y la entrada de partículas", ha explicado.

A juicio de Llovet, "este gesto sencillo ayuda a mantener la estabilidad de la lágrima y reduce la irritación ocular, especialmente en días ventosos o durante actividades al aire libre". En este sentido, se considera que el viento juega un papel especialmente importante, ya que las corrientes de aire inciden directamente sobre los ojos y provocan una evaporación más rápida de la película lagrimal, que actúa como barrera natural de protección.

Cuando esta película se altera, el ojo queda más expuesto, aumentando la sensación de sequedad, el lagrimeo reflejo, el escozor y la fatiga visual, ha divulgado Baviera, que ha añadido que puede transportar polvo, partículas contaminantes y agentes irritantes que entran en contacto con la superficie ocular, incrementando el riesgo de inflamaciones e infecciones.

En este contexto, desde esta entidad han aseverado que las personas que pasan mucho tiempo al aire libre practicando deporte o trabajan en exteriores son especialmente sensibles a los efectos del viento, por lo que deben extremar las precauciones durante los episodios de mayor intensidad. No obstante, se ha referido a otros aspectos que contribuyen a crear entornos más secos, tanto en exteriores como en interiores, lo que afecta directamente a la superficie ocular.

SEQUEDAD OCULAR, ENROJECIMIENTO Y PICOR, ENTRE LOS POSIBLES SÍNTOMAS

Así, Baviera ha citado el descenso de las temperaturas, la reducción de la humedad en entornos cerrados y el uso de la calefacción, condiciones que favorecen la aparición de síntomas como sequedad ocular, enrojecimiento, picor, sensación de cuerpos extraños y visión borrosa intermitente. Por su parte, los cambios bruscos de temperatura entre el exterior y el interior pueden provocar vasodilatación y aumentar la irritación ocular, especialmente en personas con ojos sensibles o patologías previas.

En cuanto al ojo seco y determinadas alergias oculares, esta estación puede agravarlos, ya que la menor producción de lágrimas dificulta su correcta lubricación. Además, es habitual que proliferen una gran cantidad de virus y bacterias que deambulan por el entorno y que, sin unas buenas medidas de higiene y empeorados por el hecho de permanecer en ambientes cerrados y poco ventilados y porque las mucosas se resecan debido al uso intenso de la calefacción, pueden llegar a entrar en contacto con los ojos y ser causantes de infecciones, siendo las más comunes la conjuntivitis, la queratitis y la blefaritis.

Ante todo ello, desde Baviera han destacado que es fundamental mantener una correcta hidratación ocular. El uso de lágrimas artificiales, preferiblemente sin conservantes, contribuye a reforzar la película lagrimal y aliviar la sensación de sequedad, escozor y fatiga visual, mientras que, en el caso de los usuarios de lentes de contacto, se aconseja extremar la higiene, respetar los tiempos de uso y valorar reducir el mismo si aparecen molestias.

Por último, en esta entidad, en la que han señalado que es importante evitar frotarse los ojos y compartir, en la medida de lo posible, objetos personales, han recomendado acudir a revisiones oftalmológicas periódicas, especialmente si los síntomas persisten, se intensifican o aparecen molestias recurrentes. Un diagnóstico adecuado permite identificar problemas como el ojo seco y establecer el tratamiento más adecuado para cada paciente.

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