Archivo - Los mecanismos de defensa del cerebro contra un ictus pueden tener efecto negativo en algunos pacientes, según estudio - ISTOCK. - Archivo
MADRID, 8 Sep. (EUROPA PRESS) -
Los propios mecanismos de defensa del cerebro cuando se produce un ictus pueden tener un efecto contraproducente en algunos pacientes, según ha concluido un estudio realizado por un equipo de investigadores de las universidades de Colorado en Boulder (Estados Unidos) y de Amberes (Bélgica).
Este trabajo, publicado en la revista especializada 'PNAS', ha buscado establecer una respuesta, de este modo, al motivo de que determinadas personas que sufren un accidente cerebrovascular isquémico tengan una mejor recuperación que otras. De hecho, recoge que incluso después de que el coágulo haya desaparecido y el vaso sanguíneo esté despejado, hasta el 50 por ciento no se recuperan neurológicamente.
Así, esta investigación muestra que los citados mecanismos cerebrales que se activan ante un ictus, el cual afecta a aproximadamente 21.000 personas en todo el mundo cada día, provocan la formación de microcoágulos en vasos sanguíneos menores, los cuales dañan el tejido después de que el coágulo original se haya disuelto.
"Ahora, tenemos una forma de explicar por qué tantos de estos pacientes no experimentan mejorías neurológicas", ha señalado al respecto el coautor de este estudio y profesor adjunto de Ingeniería Mecánica de la Universidad de Colorado en Boulder, Debanjan Mukherjee, quien ha añadido que estos hallazgos "también señalan una nueva diana terapéutica potencial que podría tener un impacto enorme en los pacientes que han sufrido un ictus".
Para ello, y debido a que eliminar un coágulo que causa un derrame cerebral no siempre restablece el flujo sanguíneo completo al cerebro, este especialista se asoció con el profesor adjunto de Biología de la Universidad de Amberes, Frederik Denorme. Este último ha expuesto que solo alrededor del 10 por ciento de los pacientes que sobreviven a un accidente cerebrovascular se recupera por completo, mientras que el 25 por ciento presenta discapacidades leves y la mitad, de moderadas a graves.
En este punto, los investigadores emplearon ratones para hallar qué ocurre exactamente en el cerebro después de que se extrae un coágulo. Así, y mediante microscopía intravital, observaron que el retorno de la sangre se produjo "a trompicones" en algunos de estos animales e incluso se invirtió su curso en determinados momentos.
ANÁLISIS EN SIMULACIONES POR ORDENADOR TRAS LA INVESTIGACIÓN PRECLÍNICA
Con ello, los expertos identificaron los citados microcoágulos, tras lo que llevaron a cabo un análisis mediante simulaciones por ordenador y a través de un cerebro artificial en 3D lleno de sangre también artificial. Estos experimentos implicaron al factor de Von Willebrand, que es una proteína conocida principalmente por detener el sangrado cuando se produce un corte.
En su estado de reposo, este factor "se encuentra enrollado como una bola de hilo dentro de los vasos sanguíneos, a la espera de señales de alarma del cuerpo que lo hagan estirarse y comenzar a formar coágulos para detener la hemorragia", ha indicado Mukherjee, que ha agregado que "en un cerebro que sufre un derrame cerebral, algo más hace que la bola se despliega".
"Si se produce algún tipo de movimiento de fluidos después de que se elimina el coágulo, esta puede estirarse hasta convertirse en un filamento que atrae plaquetas, forma nuevos coágulos y bloquea el flujo incluso después de que el coágulo original haya desaparecido", ha resumido.
De hecho, ha confirmado que aunque son necesarias más investigaciones, se ha hallado que los pacientes con accidente cerebrovascular que presentaban niveles sanguíneos más elevados de un compuesto proinflamatorio llamado interleucina 6 tenían un factor de von Willebrand más hiperactivo y peores resultados a largo plazo.
Además, ha explicado que también se ha concluido que la respuesta inflamatoria del cerebro al estrés interfiere con los mecanismos de protección que normalmente controlan los esfuerzos de coagulación de la proteína. Por ello, considera que este fenómeno es "una tormenta perfecta de daños colaterales".
"Somos los primeros en demostrar realmente, en esta fase hiperaguda del ictus, lo que ocurre con estas células dentro de los vasos sanguíneos", ha afirmado, por su parte, Denorme. Además, otros experimentos realizados por la Universidad de Washington en San Luis (Estados Unidos) han analizado muestras de sangre de pacientes que habían sufrido un derrame cerebral y sus resultados sugieren que un fenómeno similar también ocurre en seres humanos.