Archivo - Chanclas para la piscina o la playa. Verano. - FRANK VAN DEN BERGH / FRANKVANDENBERGH - Archivo
MADRID 26 Ago. (EUROPA PRESS) -
El podólogo de HM Hospitales José Luis Sainz ha advertido de que el uso prolongado de chanclas y sandalias muy abiertas durante las vacaciones de verano, al ofrecer menor sujeción y protección del pie, puede favorecer la aparición de sobrecargas, torceduras y otras lesiones, especialmente cuando se utilizan para caminar durante varias horas.
Así, el uso continuado de un calzado excesivamente plano y sin suficiente soporte para el arco plantar también puede contribuir a la aparición de molestias como la fascitis plantar. Además, al dejar gran parte del pie al descubierto, las chanclas aumentan la posibilidad de sufrir traumatismos directos, como golpes contra bordillos, muebles u otros objetos.
A la hora de realizar caminatas largas, excursiones o actividades deportivas, los especialistas recomiendan utilizar un calzado estable y protector, adaptado al terreno y al tipo de actividad, con buena amortiguación, suela flexible pero no excesivamente plana y, cuando sea necesario, plantillas adaptadas a las características de cada pie.
"Para caminar durante varias horas es preferible utilizar un calzado cerrado o que ofrezca una buena sujeción del talón, con amortiguación y una suela flexible, pero no excesivamente plana. Las chanclas y sandalias pueden ser adecuadas para la playa, la piscina o trayectos cortos, pero no son la mejor opción para hacer turismo durante todo el día o realizar actividad física intensa, ya que el pie no está adaptado a ese nivel de exigencia con este tipo de calzado", ha explicado Sainz.
En el caso de las personas mayores o de quienes vayan a recorrer terrenos irregulares o con pendientes, también es importante extremar las precauciones y utilizar elementos de apoyo, como un bastón, cuando sea necesario para mejorar la estabilidad.
INCREMENTO DE LA ACTIVIDAD FÍSICA
Asimismo, los expertos subrayan que las lesiones en los pies y tobillos son algunas de las situaciones que pueden aparecer cuando se incrementa de forma brusca la actividad física habitual. Caminar durante varias horas, realizar excursiones por terrenos irregulares o practicar deportes que no se realizan habitualmente puede generar una sobrecarga de músculos, tendones y articulaciones, especialmente cuando no existe un periodo de adaptación previo.
Entre los problemas más frecuentes se encuentran la fascitis plantar, las tendinitis y las metatarsalgias, además de las torceduras y los esguinces de tobillo. El riesgo puede aumentar cuando las caminatas son prolongadas o se realizan sobre terrenos irregulares, ya que el pie debe asumir una exigencia mayor durante periodos de tiempo a los que no está acostumbrado.
"Uno de los principales problemas durante las vacaciones es el cambio brusco de actividad. Pasamos de caminar poco durante el año a realizar de repente largas jornadas andando, excursiones o actividades deportivas, y nuestros pies no siempre están preparados para ese incremento", ha apuntado Sainz.
LA IMPORTANCIA DE MOVERSE E HIDRATARSE DURANTE VIAJES LARGOS
Según los expertos, durante los viajes prolongados que se realizan en verano es importante evitar permanecer inmóvil durante demasiado tiempo. El jefe del Servicio de Urgencias de HM Hospitales y responsable de la consulta del viajero, Justo Ménéndez, recomienda en los viajes de carretera "realizar paradas aproximadamente cada dos horas para bajar del vehículo, caminar unos minutos y estirar las piernas".
En los viajes en avión, cuando sea posible, aconseja levantarse y caminar por el pasillo periódicamente, además de realizar movimientos sencillos con las piernas y elevar los talones desde el asiento.
Mantener una correcta hidratación es otra de las recomendaciones durante los desplazamientos, especialmente en verano. Beber agua de forma frecuente ayuda a mantener una adecuada hidratación, mientras que el consumo habitual de bebidas azucaradas no debe sustituir al agua como principal fuente de hidratación.
"Durante un viaje largo es importante no olvidar que también debemos movernos y beber agua con frecuencia. Permanecer muchas horas sentado, especialmente en trayectos prolongados, no es recomendable, por lo que pequeñas pausas para caminar y mover las piernas son una medida sencilla que podemos incorporar a nuestros desplazamientos", explica el responsable de la consulta del viajero de HM Hospitales.
PRECAUCIÓN TAMBIÉN EN LAS ACTIVIDADES AL AIRE LIBRE
Los especialistas advierten de que las actividades al aire libre requieren igualmente adaptar la protección al entorno. En verano aumentan las caídas relacionadas con la bicicleta y otras actividades deportivas, así como los esguinces derivados de torceduras, las heridas superficiales y las quemaduras solares. Muchas de estas situaciones pueden prevenirse adoptando medidas básicas de seguridad y utilizando el equipamiento adecuado.
En el caso de las caminatas por zonas de campo, hierba o arbustos, además del calzado, es importante prestar atención a la posible presencia de garrapatas. Los especialistas recomiendan utilizar pantalón largo, llevar los calcetines por fuera del pantalón y utilizar botas o calzado cerrado.
Al finalizar la actividad, conviene revisar el cuerpo para comprobar que no haya ninguna garrapata adherida a la piel. Si se encuentra una garrapata, no se debe aplastar ni recurrir a métodos caseros como aplicar alcohol, aceite o vaselina. La recomendación es retirarla con unas pinzas, sujetándola lo más cerca posible de la piel y realizando una tracción suave y continua hasta conseguir extraerla.
"La prevención durante las vacaciones no significa renunciar a las actividades que disfrutamos, sino adaptar nuestras medidas de protección a cada situación. Elegir el calzado adecuado, movernos durante los viajes largos, mantener una buena hidratación y prestar atención al entorno son medidas sencillas que pueden evitar buena parte de los accidentes y molestias habituales del verano", ha indicado Ménéndez.
Por último, los especialistas recuerdan la importancia de adecuar el calzado a la actividad cuando se conduce. El calzado que pueda desprenderse con facilidad, como determinadas chanclas o sandalias sin sujeción en el talón, puede interferir con el manejo de los pedales y comprometer la seguridad al volante. En caso de duda, lo recomendable es utilizar un calzado que permita controlar los pedales con seguridad y libertad de movimientos.