Publicado 24/10/2021 08:14CET

Una presión arterial óptima mantiene el cerebro joven: ¿cuál es el rango adecuado?

Archivo - Hombre midiéndose la presión arterial en casa.
Archivo - Hombre midiéndose la presión arterial en casa. - FAUSTFOTO/PROSTOOLEH - Archivo

MADRID, 24 Oct. (EUROPA PRESS) -

Las personas con una presión arterial elevada que se encuentra dentro del rango normal recomendado corren el riesgo de sufrir un envejecimiento cerebral acelerado, según una nueva investigación de la Universidad Nacional de Australia (ANU) publicada en la revista científica 'Frontiers in Aging Neuroscience'.

La investigación también descubrió que una presión arterial óptima ayuda a nuestro cerebro a mantenerse al menos seis meses más joven que nuestra edad real.

Los autores del estudio comprobaron que los participantes con presión arterial alta tenían cerebros más viejos y, por tanto, menos sanos, lo que aumentaba su riesgo de sufrir enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares y demencia. Incluso los participantes con una presión arterial elevada, pero dentro del rango normal, también tenían cerebros de aspecto más antiguo y corrían el riesgo de sufrir problemas de salud.

"La idea de que el cerebro se vuelve insano a causa de la hipertensión arterial a una edad más avanzada no es del todo cierta --afirma el profesor Nicolas Cherbuin, director del Centro de Investigación sobre el Envejecimiento, la Salud y el Bienestar de la ANU--. Empieza antes y se inicia en personas que tienen una presión arterial normal".

La presión arterial normal se define como una presión inferior a 120/80, mientras que una presión arterial óptima y más saludable está más cerca de 110/70.

La nueva investigación se produce después de que un amplio estudio internacional descubriera que el número de personas mayores de 30 años con presión arterial alta se ha duplicado en todo el mundo.

El cardiólogo y coautor del estudio, el profesor Walter Abhayaratna, asegura que si mantenemos una presión arterial óptima, nuestro cerebro seguirá siendo más joven y saludable a medida que envejecemos.

"Es importante que introduzcamos cambios en el estilo de vida y en la dieta desde una edad temprana para evitar que nuestra presión arterial aumente demasiado, en lugar de esperar a que se convierta en un problema --alerta--. En comparación con una persona con una presión arterial alta de 135/85, se descubrió que alguien con una lectura óptima de 110/70 tiene una edad cerebral que parece más de seis meses más joven al llegar a la mediana edad".

El equipo de la ANU, en colaboración con colegas de Australia, Nueva Zelanda y Alemania, examinó más de 2.000 escáneres cerebrales de 686 individuos sanos de entre 44 y 76 años.

La presión arterial de los participantes se midió hasta cuatro veces a lo largo de un periodo de 12 años. Los datos del escáner cerebral y de la presión arterial se utilizaron para determinar la edad cerebral de una persona, que es una medida de la salud del cerebro.

El autor principal, el profesor Cherbuin, subraya que los resultados ponen de relieve una preocupación particular para los jóvenes de entre 20 y 30 años, ya que los efectos del aumento de la presión arterial tardan en repercutir en el cerebro.

"Al detectar el impacto del aumento de la presión arterial en la salud del cerebro de personas de 40 años o más, tenemos que asumir que los efectos de la presión arterial elevada deben acumularse durante muchos años y podrían comenzar a los 20 años. Esto significa que el cerebro de una persona joven ya es vulnerable", advierte.

El profesor Abhayaratna señala que los resultados de la investigación muestran la necesidad de que todo el mundo, incluidos los jóvenes, controle su presión arterial con regularidad.

"Los adultos deberían aprovechar la oportunidad de comprobar su presión arterial al menos una vez al año cuando acudan a su médico de cabecera, con el objetivo de garantizar que su presión arterial objetivo se acerque a 110/70, especialmente en los grupos de edad más jóvenes y medios", recomienda.

"Si sus niveles de presión arterial son elevados, deben aprovechar la oportunidad para hablar con su médico de cabecera sobre las formas de reducir su presión arterial, incluyendo la modificación de factores de estilo de vida como la dieta y la actividad física", concluye.