¿Por qué preferimos lo que nos resulta familiar?

Publicado 05/09/2019 8:29:42CET
El efecto de mera exposición y explica por qué las personas tienden a elegir lo que les resulta familiar.
El efecto de mera exposición y explica por qué las personas tienden a elegir lo que les resulta familiar.GETTY IMAGES / YURI ARCURS - Archivo

   MADRID, 5 Sep. (EDIZIONES) -

   ¿Te ha pasado alguna vez que cuanto más escuchas una canción más te gusta? Esta actitud responde a un efecto psicológico formulado por Robert Zajonc en la década de los 60: el efecto de mera exposición y explica por qué las personas tienden a elegir lo que les resulta familiar.

   "El efecto de mera exposición afirma que tendemos a preferir aquellas cosas que nos resultan familiares y a tener hacia ellas actitudes positivas", asegura a Infosalus el profesor asociado del Departamento de Psicología Clínica de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), el doctor en Psicología Francisco Estupiñá. Además, "existe un buen número de estudios que confirman su existencia", agrega el también coordinador de PsiCall UCM.

    Funciona, sobre todo, con palabras y nombres. "El efecto más potente se da con estímulos semánticos", asegura el experto. Pero esto no quiere decir que no suceda con objetos reales y personas, sino que su efecto es más reducido. En el caso de "las personas y los objetos reales, en comparación a estos estímulos, tiene la mitad de intensidad", añade Estupiñá. En lo que sí coinciden los estudios es en hablar de incremento del agrado en general.

   De hecho, el efecto de mera exposición se ha utilizado tradicionalmente para explicar por qué no suele disgustar en exceso la imagen de uno en el espejo o por qué se ven más atractivos de lo que en realidad son. Estas teorías aluden a que la exposición constante de uno mismo a su aspecto lo normaliza.

   Pero el doctor en Psicología desmonta esta idea. Para empezar "no todo el mundo se ve guapo en el espejo", indica Estupiñá. Para proseguir, "hay muchas variables que inciden en esa faceta del autoconcepto", agrega el experto.

   Lo mismo ocurre con el enamoramiento. El profesor de la UCM descarta que sea el efecto de mera exposición el que haga que una persona se pueda enamorar de otra simplemente por estar con ella, verla o tratarla. Si bien es cierto que "sin duda podemos acabar enamorándonos de alguien que al principio nos causó mala impresión", explica el experto, "no se puede atribuir ese resultado únicamente al efecto de mera exposición".

    Lo que ocurre es que "enamorarse de alguien es el resultado de la interacción de muchísimas variables y, en relación a la personalidad, es muy complicado considerar la personalidad como un estímulo concreto, único y delimitado", matiza Estupiñá.

INTERACCIÓN DE MATICES

   El experto hace hincapié en que el efecto de mera exposición "no ocurre en el vacío". "Hay otros muchos procesos que contribuyen a la habituación o sensibilización. Por ejemplo, la actitud con la que se recibe un estímulo, si lo ignoro o trato de ponerle fin o si la presentación es corta", explica el experto.

   Por lo tanto, "sería simplista pensar que basta con ponernos en contacto con algo con frecuencia que nos desagrade para que nuestro afecto cambie", resume Estupiñá, que recuerda que "hay muchos matices que afectan al resultado final".

   Y, eso sí, el efecto favorable decae a partir de un número finito de exposiciones al mismo estímulo, cien en concreto, según el experto. Por eso, quizá, termines aborreciendo esa canción que no puedes parar de escuchar.

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