Publicado 20/10/2021 07:54CET

¿Es posible dejar de fumar con el cigarrillo electrónico?

Archivo - Cigarrillo electrónico. Adolescente vapeando. Vapeo
Archivo - Cigarrillo electrónico. Adolescente vapeando. Vapeo - COM SALUD - Archivo

MADRID, 20 Oct. (EUROPA PRESS) -

Un análisis realizado por la Escuela Herbert Wertheim de Salud Pública y Ciencia de la Longevidad Humana de la Universidad de California en San Diego y su Centro Oncológico Moores, en Estados Unidos, informa de que el uso de los cigarrillos electrónicos -incluso a diario- no ayudó a los fumadores a dejar de fumar con éxito.

Según publican en la edición en línea de la revista 'JAMA Network Open', aunque los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos han sugerido que los fumadores que no pueden dejar de fumar pueden beneficiarse al pasarse a los cigarrillos electrónicos si cambian completamente y son capaces de evitar recaer en el consumo de cigarrillos, pero hay pocos estudios sobre si los fumadores son capaces de hacer ese traspaso pasar sin recaer en el consumo de cigarrillos.

"Nuestros resultados sugieren que los individuos que dejaron de fumar y cambiaron a los cigarrillos electrónicos u otros productos de tabaco en realidad aumentaron su riesgo de recaer en el hábito de fumar durante el año siguiente en 8,5 puntos porcentuales en comparación con los que dejaron de usar todos los productos de tabaco", explica el primer autor John P. Pierce, Profesor Distinguido de la Escuela Herbert Wertheim de Salud Pública y el Centro de Cáncer Moores de la UC San Diego.

"Dejar de fumar es lo más importante que puede hacer un fumador para mejorar su salud, pero las pruebas indican que el cambio a los cigarrillos electrónicos hizo que fuera menos probable, no más probable, dejar de fumar", añade.

Los investigadores utilizaron datos del estudio longitudinal Population Assessment of Tobacco and Health (PATH), representativo a nivel nacional, realizado por el Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas (NIDA) y el Centro de Productos del Tabaco de la FDA bajo contrato con Westat. El equipo identificó a 13.604 fumadores entre 2013 y 2015 que fueron seguidos durante dos encuestas anuales secuenciales para explorar los cambios en el uso de 12 productos de tabaco.

En el primer seguimiento anual, el 9,4% de estos fumadores establecidos había dejado de fumar. Considerados ahora como exfumadores, el 62,9% de estas personas seguían sin fumar, mientras que el 37,1% había cambiado a otra forma de consumo de tabaco. De estos fumadores recientes que cambiaron a otro producto, el 22,8% utilizó cigarrillos electrónicos, y el 17,6% de los que cambiaron los utilizaron a diario.

Los exfumadores recientes que cambiaron a los cigarrillos electrónicos tenían más probabilidades de ser blancos no hispanos, tener mayores ingresos, tener mayores puntuaciones de dependencia del tabaco y ver los cigarrillos electrónicos como menos dañinos que los cigarrillos tradicionales.

"Nuestro objetivo en este estudio era evaluar si los ex fumadores recientes que se habían pasado a los cigarrillos electrónicos o a otro producto del tabaco eran menos propensos a recaer en el consumo de cigarrillos en comparación con los que seguían sin fumar", explica la autora principal, la doctora Karen Messer, profesora y jefa de la División de Bioestadística de la Escuela de Salud Pública Herbert Wertheim.

En el segundo seguimiento anual, los autores compararon a los exfumadores que no fumaban con los que se habían pasado a los cigarrillos electrónicos u otros productos del tabaco. Los individuos que cambiaron a cualquier otra forma de consumo de tabaco, incluidos los cigarrillos electrónicos, eran más propensos a recaer en comparación con los ex fumadores que habían dejado todo el tabaco, en un total de 8,5 puntos porcentuales.

Entre los exfumadores recientes que se abstuvieron de todos los productos del tabaco, el 50% llevaba 12 o más meses sin fumar en el segundo seguimiento y se consideró que había dejado de fumar con éxito; esto se compara con el 41,5% de los ex fumadores recientes que cambiaron a cualquier otra forma de consumo de tabaco, incluidos los cigarrillos electrónicos.

Aunque los individuos que cambiaron fueron más propensos a recaer en el tabaquismo, también fueron más propensos a intentar dejar de fumar de nuevo y a no fumar durante al menos tres meses en el segundo seguimiento. Según los investigadores, es necesario realizar un nuevo estudio de seguimiento para determinar si se trata de una pauta de abandono crónico y recaída en el consumo de cigarrillos, o si forma parte del progreso hacia el éxito del abandono.

"Este es el primer estudio que analiza en profundidad si el cambio a una fuente de nicotina menos dañina puede mantenerse en el tiempo sin recaer en el consumo de cigarrillos --señala Pierce--. Si el cambio a los cigarrillos electrónicos fuera una forma viable de dejar de fumar cigarrillos, entonces los que se cambiaron a los cigarrillos electrónicos deberían tener tasas mucho más bajas de recaída en el consumo de cigarrillos. No encontramos pruebas de ello", advierte.