El director del Servicio Podológico Universitario de la UCAM, Aitor Pérez - UCAM
MURCIA, 9 Jul. (EUROPA PRESS) -
El director del Servicio Podológico Universitario de la Universidad Católica de Murcia (UCAM), Aitor Pérez, ha advertido de que las chanclas no constituyen el calzado adecuado para el verano de manera habitual, al precisar que su utilidad debe limitarse a la piscina, la playa, duchas públicas o trayectos cortos.
El especialista ha aclarado que este tipo de calzado es apto para prevenir infecciones como el virus del papiloma o proteger la piel ante agentes externos, pero ha remarcado que "no deberían usarse como calzado principal para caminar muchas horas".
Pérez, quien también ejerce como vicedecano del Grado en Podología de la institución docente, ha recomendado optar por sandalias o chanclas que estén sujetas al pie, que sean transpirables y que no obliguen a realizar un esfuerzo de agarre con los dedos, según ha informado la UCAM.
En este sentido, ha detallado que "lo ideal es elegirlas sujetas al pie" mediante una tira de sujeción al talón o al tobillo que permita mantener los dedos relajados y con libertad de movimiento.
Asimismo, Pérez ha alertado sobre los riesgos de utilizar un calzado diario fabricado con gomas cerradas, plásticos o materiales que dificulten la transpiración en una época de altas temperaturas donde el pie suda más.
Respecto al grosor de la suela, ha indicado que ir descalzo o con zapato plano es lo ideal, si bien ha matizado que para personas habituadas a llevar tacón en invierno o con acortamientos musculares es preferible "algo de suela o pequeña cuña", ya que el calzado muy plano y fino aumenta la tensión en la fascia plantar, el talón, los gemelos y el tendón de Aquiles.
CUIDADOS ANTE ROZADURAS E INFECCIONES
En cuanto al cuidado diario, el especialista en podología deportiva e infantil ha aconsejado secar de forma minuciosa la zona interdigital para evitar la aparición de hongos, hidratar la piel, aplicar protección solar en el empeine y evitar compartir calzado o toallas.
Ante la aparición de una rozadura, ha recomendado interrumpir el uso de ese zapato hasta la curación de la zona, además de *lavar con agua y jabón, desinfectar si hay herida y proteger con un apósito*, requiriendo la consulta con un podólogo si se presenta pus o dolor intenso.
Por otra parte, ha manifestado que caminar descalzo resulta beneficioso durante todo el año en superficies seguras como la arena o el césped porque "estimula la musculatura del pie y la propiocepción".
No obstante, ha precisado que "no es recomendable hacerlo en suelos muy calientes" debido al riesgo de quemaduras, ni tampoco en entornos peligrosos o en el caso de pacientes diabéticos con falta de sensibilidad o heridas con riesgo de infección.
Asimismo, Pérez ha diferenciado las necesidades específicas por rangos de edad, al señalar que los niños requieren un calzado con suela flexible y materiales transpirables que sujete bien el talón y el empeine para permitir el juego "sin que el pie baile dentro".
Por el contrario, ha remarcado que las personas mayores deben priorizar la estabilidad y las suelas antideslizantes, con el objetivo de prevenir caídas.