Perder hora y media de sueño al día tiene un precio: más kilos, más sofá y más riesgo de diabetes

Archivo - Pareja durmiendo en la cama.
Archivo - Pareja durmiendo en la cama. - RAWPIXEL/ ISTOCK - Archivo
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Publicado: martes, 7 julio 2026 8:05

   MADRID, 7 Jul. (EUROPA PRESS) -

Las personas tienden a aumentar de peso a lo largo de su vida adulta, y la obesidad es uno de los principales factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares. Aunque la alimentación y el ejercicio son claves para prevenirla, cada vez hay más investigaciones que apuntan a que dormir lo suficiente también desempeña un papel importante.

    Ahora, investigadores del Colegio de Médicos y Cirujanos Vagelos de la Universidad de Columbia (Estados Unidos) han descubierto que las personas que durmieron unos 80 minutos menos cada noche durante seis semanas ganaron alrededor de medio kilo de peso y pasaron más tiempo realizando actividades sedentarias. El estudio se publica en Annals of Internal Medicine.

Gran parte de lo que se sabía hasta ahora sobre la relación entre la falta de sueño y la obesidad procedía de estudios breves con una privación extrema del descanso, generalmente de apenas cuatro horas por noche. Sin embargo, esa situación está muy alejada de la realidad de la mayoría de la población.

"Estos estudios solo nos muestran lo que sucede en las condiciones más extremas y no nos dicen si las personas con una leve falta de sueño, como muchos estadounidenses que duermen 5 o 6 horas por noche, aumentarán de peso", afirma Marie-Pierre St-Onge, profesora de medicina nutricional en el Departamento de Medicina y el Instituto de Nutrición Humana de la Universidad de Columbia.

   "Nuestro estudio demuestra que dormir lo suficiente puede ayudar a reducir el riesgo de aumento de peso y afecciones relacionadas con la obesidad, como enfermedades cardíacas y diabetes", plantea la investigadora.

QUÉ OCURRE CUANDO SE PIERDE UNA HORA Y MEDIA DE SUEÑO CADA NOCHE

    Para investigar los efectos de la privación crónica leve de sueño, un patrón de sueño adoptado por aproximadamente el 30% de los adultos, St-Onge y su equipo reclutaron a 95 adultos que suelen dormir entre 7 y 8 horas. Se les indicó a los participantes que retrasaran su hora habitual de acostarse 90 minutos durante una fase de seis semanas y que durmieran la cantidad habitual durante otra fase de seis semanas.

Se midieron los niveles de sueño y actividad durante cada fase con un monitor de muñeca, junto con los cambios en el peso corporal, la circunferencia de la cintura, la composición corporal y los niveles en ayunas de varias hormonas conocidas por aumentar o suprimir el apetito.

   "Si bien el aumento de peso de medio kilo observado con una reducción moderada del sueño no es alarmante, es importante recordar que esto ocurre en tan solo seis semanas", insiste Faris Zuraikat, profesor adjunto de medicina nutricional en el Departamento de Medicina y el Instituto de Nutrición Humana de la Universidad de Columbia y primer autor del estudio.

   El estudio se diseñó para simular los patrones de sueño que la mayoría de los adultos experimentan de forma crónica. Según los investigadores, si estos resultados se extrapolan a un año completo, perder menos de una hora y media de sueño por noche podría traducirse en un aumento de peso clínicamente significativo.

   El tiempo de sedentarismo también aumentó en un promedio de 17 minutos por día durante la fase de restricción del sueño en general, y en casi 30 minutos por día para los hombres y las mujeres posmenopáusicas.

    "Incluso teniendo en cuenta que permanecían despiertos más tiempo cuando dormían menos, los participantes pasaban más tiempo inactivos que cuando dormían lo suficiente. Esto es importante, ya que las personas más sedentarias tienen un mayor riesgo de padecer enfermedades crónicas", ratifica Zuraikat.

   En un estudio previo relacionado, realizado con un subgrupo de los mismos participantes, el equipo de St-Onge informó que las mujeres con mayor riesgo cardiometabólico que redujeron su sueño en aproximadamente 80 minutos por noche durante seis semanas presentaron mayor resistencia a la insulina, un factor de riesgo para la diabetes tipo 2.

    Los efectos fueron más pronunciados en mujeres posmenopáusicas. En otro estudio realizado por este grupo, St-Onge descubrió que los hombres y las mujeres con un riesgo cardíaco elevado presentaban una afluencia de células inflamatorias en el corazón tras una leve restricción del sueño.

   "Aunque se necesita más investigación para comprender mejor cómo la restricción del sueño provoca aumento de peso, todos nuestros hallazgos sugieren que la falta de sueño incrementa el riesgo de padecer afecciones relacionadas con la obesidad, como la diabetes tipo 2 y las enfermedades cardíacas. Ahora debemos comprender los efectos en la salud de mejorar el sueño en quienes no duermen lo suficiente de forma regular", afirma St-Onge.

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