MADRID 19 Oct. (EUROPA PRESS) -
Las técnicas de investigación y de Asuntos Públicos de la Asociación para la Gestión de la Integración Social (Ginso), Laura Hernández, y de su área de Educación y Salud Mental, Cristina Arana, han presentado los datos del último estudio de la Fundación Atalaya sobre la salud mental de los jóvenes, que muestra que la percepción de la propia salud mental en esta población ha mejorado desde 2024 de los 6,3 puntos sobre 10 a los 6,8 actuales.
En concreto, la segunda edición del trabajo 'Inquietudes, preocupaciones y salud mental de la juventud en España', que se ha llevado a cabo sobre una muestra de 2.018 personas de entre 15 y 29 años, ha evidenciado, además de los anteriores "resultados positivos", según Arana, que el 36 por ciento afirma estar satisfecho con su vida, dato que hace dos años era del 31,4 por ciento.
No obstante, ha destacado que "hay casi un 12 por ciento que muestra una valoración insatisfactoria", así como una diferencia entre géneros, y es que "los hombres expresan mayor satisfacción", de casi 7 puntos porcentuales. Junto a ello, ha señalado que se han identificado 101 jóvenes con algún riesgo de comportamiento suicida, entre los que "casi 4 de cada 10 presentan riesgo moderado o grave".
Así, según los autores, se aprecia una mejora en los indicadores de bienestar, pero persisten dificultades emocionales. De hecho, se observa que la proporción de población joven que valor su salud mental con una puntuación de 7 o más ha pasado del 54,5 por ciento al 62,5 por ciento, aunque se ha constatado que el 49,2 por ciento tiene síntomas de ansiedad moderada o grave y el 51,2 por ciento, sintomatología depresiva moderada o superior.
"Vivimos en un país en el que lo técnico cuenta muy poco", y es que "muchas de las decisiones que se toman son más políticas que técnicas", ha sostenido el jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario La Paz de Madrid y asesor científico de Ginso, el doctor Celso Arango, quien, ante ello, aboga porque las medidas de salud pública estén "fundadas en el conocimiento", algo que se consigue "con informes como este" y siendo "fundamental" el "preguntarle a los jóvenes".
EL ESTADO PSICOLÓGICO ADQUIERE VISIBILIDAD
En este sentido, considera "enormemente positivo" el hecho de que la salud mental haya salido de su "ostracismo" y su "ocultismo", ya que ahora goza de "enorme visibilidad". Ello ha sido compartido por el presidente de la Fundación Atalaya, Alfredo Santos, que ha enfatizado -en la nueva corriente- en la importancia de la colaboración de los sectores público y privado, y en la relevancia del trabajo preventivo.
"¿Se escucha a los jóvenes?", se ha preguntado, por su parte, el director del Comité Científico de la organización, Javier Urra, que ha aseverado que a ellos "sí les preocupa el futuro", y es que "mayoritariamente, no son apáticos". No obstante, ha recordado que "uno de cada siete tiene un trastorno mental, según la Organización Mundial de la Salud (OMS)".
Por ello, y una vez destacada la "absoluta independencia" de la Fundación Atalaya, así como su deseo de "contribuir", ha expuesto una serie de necesidades, como "evitar el uso de las pantallas, primordialmente por las noches", así como de "erradicar en lo posible una alta capacidad que tienen algunos jóvenes para la aceptación del riesgo"". "Hay que integrarse en actividades grupales", ha llamado, tras señalar el "problema" que representa también la ludopatía.
El objetivo es "que entre todos podamos trabajar en las necesidades de la juventud", para lo que se han analizado la salud mental, el bienestar, las conductas de riesgo y la satisfacción con la vida, ha indicado, ahondando en el estudio, la directora general, Alicia Santos, que ha agregado que se busca "promover la creación de políticas públicas y la colaboración en programas que impacten y ayuden".
De este modo, y tras indicar el coordinador de la investigación, Enrique Domingo, los diferentes subapartados que se han abordado, Hernández ha indicado que mientras "la tendencia en 2024 era la soledad no deseada", este año se ha observado especial relevancia de la inseguridad personal. De cualquier, manera, el 53,1 por ciento de los jóvenes continúa situándose en niveles moderados o graves de soledad.
Además, el 54,8 por ciento de la población analizada presenta dificultades moderadas o altas relacionadas con el uso de Internet, indicador de nueva incorporación. Por su parte, el 18,3 por ciento asegura tener un apoyo social bajo, con mejores índices entre las mujeres y entre las personas de más edad.
RECOMENDACIONES
Con todo, el informe ofrece recomendaciones en los diversos ámbitos estudiados, como en salud mental, en el que aboga por impulsar la educación socioemocional y la alfabetización en salud mental en los ámbitos educativo, familiar y comunitario; y mejorar la accesibilidad, capacidad y coordinación de los recursos de salud mental, educativos, sociales y de juventud.
En bienestar social, apuesta por promover medidas específicas para jóvenes con mayores dificultades de conexión social, garantizando la accesibilidad y la inclusión; y por reforzar los recursos de juventud como espacios de información, prevención, orientación y acompañamiento.
Junto a ello, en el apartado de conductas de riesgo, pide educar socioemocionalmente para la toma de decisiones, la autorregulación, el pensamiento crítico y la valoración de consecuencias, y desarrollar actuaciones preventivas frente al juego con dinero y facilitar la identificación temprana de posibles problemas desde los ámbitos escolar y sanitario.
Por último, es necesario reforzar la orientación y el acompañamiento en las transiciones educativas, formativas y laborales, concretamente en el paso a la vida adulta; e impulsar la investigación sobre los factores asociados al bienestar psicológico y la satisfacción con la vida, teniendo en cuenta las dificultades socioeconómicas.