Peligros para la salud de la adicción al móvil: 3 signos que indican tu adicción y 5 tips para 'deshabituarte'

Cada vez más jóvenes no saben vivir sin su móvil
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Publicado 02/01/2019 8:29:32CET

   MADRID, 2 Ene. (EDIZIONES) -

   ¿Quién no tiene móvil hoy en día? Empleamos estos aparatos para todo, desde para mantener conversaciones telefónicas, hasta para comunicarnos por chat con alguien que se encuentra en la otra punta del mundo, o realizar operaciones bancarias, fotografías, videos, comprar, así como un largo sinfín de actuaciones que llevamos a cabo en nuestro día a día pero, como en todo, hay que tener cuidado y un uso excesivo puede pasarnos factura, y no sólo económica.

   "Un 75% de la población mundial afirma tener dependencia al móvil. España es el país europeo con más adicción adolescente a la Red, el 21,3% de los adolescentes la padecen, mientras que la media europea se sitúa en un 12,7%", alerta a Infosalus Marc Masip, psicólogo y experto en adicciones a las nuevas tecnologías con motivo de la publicación de 'Desconecta' (Libros Cúpula), un manual para ponernos a prueba y ayudarnos a descubrir cuán dependientes somos de nuestro teléfono móvil.

   El experto llama la atención sobre el hecho de que generalmente el adicto es el último en enterarse y suelen ser los demás los que nos llaman la atención sobre nuestra adicción, que siempre intentaremos negar.

   Para poder descubrirlo el experto plantea 3 signos:

   1.- El adicto al móvil puede saber que lo es por el síndrome de abstinencia: Al no poder consumir el aparato siento una necesidad irracional de consumirlo. Cuando no tengo aquello a lo que estoy enganchado una serie de reacciones físicas y psicológicas se apoderan de mi. Me cambia el humor, me altero, me siento infeliz, por ejemplo. Y cuando consigo lo que necesito vuelvo a ser yo. Lo que principalmente busca un adicto al móvil es la evasión y la relajación. Cuando nos conectamos a la pantalla de nuestro teléfono móvil perdemos el mundo de vista. Ahí nos olvidamos de todo lo que nos ocurre y perdemos la noción del tiempo. Es un chute de tranquilidad absoluto.

2.- El cambio de hábitos en mi vida cotidiana por usar el móvil o dejo de hacer algo o bien lo hago sin prestar atención porque mi prioridad es el uso del móvil. Leo mensajes o hablo mientras voy conduciendo. Ignoro a las personas que tengo delante porque toda mi atención está dirigida al móvil. El tiempo vuela porque empiezo a mirar las redes sociales a las 10 de la noche y cuando me doy cuenta son las 12. ¿Cuántas veces miramos al móvil sin saber qué hora es? Siempre además sabemos dónde está. Es imprescindible para nosotros y lo revisamos sin que suene.

3.- Querer no es poder. Necesitamos pautas y herramientas para evitar un uso desmesurado del teléfono móvil. No se trata de eliminar el teléfono, sino de hacer un buen uso del mismo. Quienes abusan de él encuentran muy exagerado que se les catalogue de adictos. Cuesta hacerles entender que sí lo son. Empiezan a darse cuenta de que algo va mal cuando toman conciencia de que son rehenes del teléfono. Al punto que se han convertido en esclavos de una tecnología que controla su vida. "Muchos adictos quieren dejar de consumir y no son capaces porque están enganchados y no hay que valorar que siempre que uno quiere se puede sino que se pueden encontrar metodologías y tratamientos que nos ayuden", señala Masip.

   Por ello, el fundador del Instituto Psicológico Desconect@ enumera los principales peligros para la salud de una adicción al móvil, aunque todavía no está determinada como una patología como tal. "Se encuentran por un lado que hay muchas peleas en casa, hay aislamiento social, las personas que están mucho con el móvil se encierran y no salen de ahí y desconectan del mundo para conectar con la pantalla, son gente que tiene pavor a que se les quite pantalla porque es ahí donde encuentran a quienes les quieren", señala.

   Asimismo, apunta a problemas de cuello, manos o dedos con sobrecarga, aunque esto menor que las consecuencias emocionales; bajada total de la concentración y de rendimiento académico; accidentes de tráfico, principal motivo de accidentalidad en España, teniendo en cuenta además que pueden provocar un accidente mortal; o el simple hecho de que ir mirando el móvil puede hacer que tropecemos, nos choquemos, nos atropellen o nos rompamos una pierna.

   "Pero lo más grave es que se está creando una sociedad adolescente basada en una comunicación entre pantallas y no real, lo que en el futuro se convertirá en una sociedad cobarde y sin habilidad social para interrelacionarse con los del entorno. ¡Qué futuro nos espera!", augura este especialista en adicciones a las nuevas tecnologías, quien asegura que los menores no deberían disponer de un móvil hasta los 16 años, principalmente porque su cerebro no está preparado para tenerlo a nivel madurativo, y porque ningún niño menor de 16 necesita tener un Smartphone.

5 CONSEJOS PARA UNA 'DIETA DIGITAL'

   Con todo ello, Masip propone una serie de 5 tips o consejos que él ha configurado como una 'dieta digital' , con los que reconducir nuestros hábitos y así devolvernos el control de nuestra vida y no sucumbir a la esclavitud de los dispositivos, de las redes sociales y de todo el tsunami tecnológico:

1.- No utilizar con los hijos el móvil como moneda de cambio. No es un arma para premiar o castigar. Recomienda que el uso del móvil esté regido bajo una serie de puntos consensuados entre adultos y adolescentes. Una buena opción es pactar con nuestros hijos el uso que hará de él antes de entregárselo.

   2.- No utilizar más de 2 horas al día el móvil. Existen aplicaciones que nos pueden ayudar a calcularlo. Una buena idea es buscar un lugar en casa donde dejar el móvil cuando lleguemos. Eso hará que vayamos adquiriendo el hábito de dejarlo guardado mientras estamos en familia o descansando. Si no nos llevamos el móvil a la cama dormiremos antes.

   3.- Manifestar valores o acciones reconocibles en la vida real. No hay que escribir lo primero que se nos pase por la cabeza. Todo queda grabado con las nuevas tecnologías.

   4.- Utilizar el móvil para comunicarnos. Cuando nos llegue un mensaje no estamos obligados a responder de inmediato. Tampoco debemos exigir inmediatez a los demás. La ausencia de respuesta no significa todo lo negativo que creemos ya que existen más motivos. Cuando queremos contactar con alguien debemos hacerlo de la forma más próxima posible, siempre que lo hacemos por pantalla hay carencia real de afecto.

5.- No utilizar el móvil una hora antes de irse a dormir. Cuando acabemos de cenar revisamos el móvil para cerrar aquellos temas importante y así no tener nada pendiente al día siguiente. El móvil no es un compañero recomendable para el descanso nocturno.