Actualizado 24/01/2011 19:00 CET

La resonancia magnética puede mejorar el seguimiento de la enfermedad de Crohn

Imagen de resonancia magnética
UT DELF/EP

MADRID, 24 Ene. (EUROPA PRESS) -

Investigadores de la Universidad Tecnológica de Delft (Países Bajos) aseguran que la resonancia magnética puede ser una alternativa a la colonoscopia a la hora de controlar a los pacientes con enfermedad de Crohn y comprobar cómo están respondiendo al tratamiento.

Así ha informado esta entidad, que coordinará un trabajo internacional con fondos de la Unión Europea para probar la eficacia de esta prueba de diagnóstico por imagen en el seguimiento de esta enfermedad inflamatoria intestinal, que afecta a más de 700.000 europeos.

Habitualmente, estos pacientes se deben someter a colonoscopias a fin de conocer el estado de su intestino grueso y, en caso de que sea necesario, tomar una pequeña muestra de tejido o biopsia para su posterior análisis.

Sin embargo, las conclusiones que se extraen no son del todo fiables, al tiempo que algunos pacientes lo consideran un procedimiento estresante ya que antes de la intervención el intestino debe limpiarse mediante laxantes.

Por ello, según aseguran los autores de esta propuesta, la resonancia magnética permite "controlar mejor la actividad de la enfermedad", ya que con esta técnica se puede medir tanto el grosor de la pared intestinal como el grado de vascularización o las diferentes capas del intestino, indicadores que sirven para conocer en qué medida está activa la enfermedad.

Además, añaden, lo único que requiere es la administración por vía intravenosa de un líquido contraste, de modo que "puede reducir los efectos secundarios y los costes derivados del uso de medicamentos a largo plazo".

El objetivo del proyecto, es investigar métodos objetivos que permitan "determinar cuantitativamente" el grado de afección del intestino para, una vez establecidos unos patrones estadísticos, poder analizar a estos pacientes a través de resonancias magnéticas reduciendo el uso de la colonoscopia.

El proyecto, conocido con el nombre de 'Vigor', ya ha recibido una primera subvención de tres millones de euros, y en él participan también la Universidad de Amsterdam (Países Bajos), la Escuela Técnica Federal de Zurich (Suiza), el Instituto Zuse de Berlín (Alemania), los hospitales de la University College London (Reino Unido) y las compañías Biotroncis3D y Vodera.