5 Pautas para prevenir un infarto: ¡El 90% puede evitarse!

Publicado 15/02/2019 8:34:32CET
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   MADRID, 15 Feb. (EDIZIONES) -

   Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en los países desarrollados y provocan el 40% de las defunciones que se producen en Europa y el 31,2% de las que tienen lugar en España, según la Fundación Española del Corazón (FEC).

   En concreto, cita que la principal causa de estos fallecimientos es el infarto de miocardio, que representa más del 50% de la mortalidad cardiovascular total, seguido de cerca por el ictus, que causa aproximadamente un tercio de la misma.

   “En la mayor parte de los casos, estos eventos se asocian a factores de riesgo clásicos conocidos y, en una proporción alta, estos son modificables y prevenibles, como son el tabaquismo, el colesterol elevado, la hipertensión, la diabetes y la obesidad. Así, en el 90% de los infartos se puede identificar un factor de riesgo cardiovascular evitable y potencialmente reversible. Entre ellos, el más importante es el tabaco, pero también una dieta insana y la falta de ejercicio físico, dos malos hábitos que pueden conducir a la alteración de las cifras de presión arterial, de colesterol, los lípidos en sangre, la obesidad y la diabetes”, alerta.

   En una entrevista con Infosalus, la asesora científica y especialista en imagen cardíaca del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC), la cardióloga Gabriela Guzmán, explica que el infarto de miocardio, o accidente cardiovascular, tiene lugar cuando se obstruye una de las arterias que riegan el corazón. “Esa parte del corazón, que es un músculo, se queda con isquemia. Si se mantiene esa falta de riego durante un determinado tiempo al final ese músculo muere. Eso es el infarto, la muerte de parte del músculo del corazón. Miocardio significa músculo cardíaco”, precisa la especialista.

   Así, afirma que los accidentes cardiovasculares representan la primera causa de muerte en España (30%), por delante del cáncer (28%) y de las enfermedades respiratorias. La también vocal del grupo de Mujeres en Cardiología de la Sociedad Española de Cardiología (SEC) recuerda que la prevalencia entre hombres y mujeres es diferente.

   “En las etapas de la edad fértil de la mujer, la prevalencia es superior en el hombre que en la mujer. Pero una vez entrada la menopausia, y al no estar protegida por el tema hormonal, la prevalencia se equipara y es la primera causa de muerte en mujeres, por delante del cáncer de mama”, advierte.

   Aquí llama la atención sobre el hecho de que la clínica muchas veces se presenta de forma diferente en las mujeres que en los hombres. “Está demostrado que la mujer acude más tarde a los servicios de Urgencias porque ellas mismas no lo identifican. Cuando acuden, además, se demora más el diagnóstico porque se achaca a un cuadro de ansiedad, y una vez que es diagnosticado no se accede a los mismos tratamientos. Las mujeres estamos penalizadas en todo el proceso”, lamenta la experta.

   Guzmán, que también es cardióloga del servicio de Cardiología del Hospital de La Paz (Madrid), remarca que la mujer a veces no tiene tanto dolor torácico, presión, suelen aparecen pinchazos, y puede surgir una sensación de malestar o de angustia, lo que suele llevar a confundirlo con un cuadro de ansiedad. “El dolor no siempre es una presión en el pecho, a veces son pinchazos, y no siempre este dolor se irradia al brazo izquierdo; por lo que a veces es difícil identificarlo”, subraya.

   A nivel general, los síntomas de un infarto son: dolor opresivo en el centro del pecho, en el tórax, que muchas veces se va hacia el brazo izquierdo; otras veces puede subir a la mandíbula, a la boca; y generalmente va acompañado de una intensa sudoración fría, de un malestar general; en muchas ocasiones el paciente nota una sensación de muerte inminente. “Ante estos síntomas no hay que demorar el acudir a Urgencias o llamar al 112 porque cuanto antes se identifique el infarto se salvará mucho más corazón”, destaca la experta del CNIC.

   Para realizar el diagnóstico de un infarto se evalúa en primer lugar la clínica, antes descrita con los síntomas, después se realiza un electrocardiograma, y posteriormente se puede realizar un análisis específico donde se miden unas enzimas que aumentan cuando se están muriendo las células cardíacas, la ‘troponina’.

TRATAMIENTO DE UN INFARTO

   Para el tratamiento, la doctora Guzmán insiste en que el tiempo es fundamental, y cuanto antes se actúe se producirá menos daño en el corazón. “Lo primero que hay que tener en cuenta es que es fundamental el tiempo de demora. Hay que tratarlo lo antes posible, y lo que hay que hacer es abrir esa arteria, porque el infarto se produce porque hay una obstrucción de una de las cañerías del corazón”, subraya.

   Concretamente, indica que hay dos formas de abrirla: la angioplastia primaria o la ‘fibrinólisis’. A su juicio, la mejor es la angioplastia primaria, una técnica que consiste en un cateterismo, por el que se desatascará con un catéter esa arteria obstruida. “Desgraciadamente no en todos los hospitales cuentan con esta técnica. Por eso es muy importante que los servicios de Urgencia identifiquen que se trata de un infarto para derivar al sujeto a un centro que disponga de ella”, precisa.

   Otra opción es un tratamiento médico que consiste en introducir medicación por vía intravenosa, la ‘fibrinólisis’, que deshace ese trombo o coágulo que se ha formado la arteria. “Es una medicación que tarda más en hacer efecto y tiene más complicaciones porque puede producir otros sangrados a otros niveles, ya que haces que la sangre sea más líquida”, apostilla Guzmán.

   En cualquiera de las dos técnicas reitera que es fundamental reducir los tiempos, porque cuanto antes se empiece con el tratamiento más corazón se salvará, ya que cuando está muerto ya no hay nada que hacer. Sin embargo, si se actúa “cuando el corazón se está quejando”, previsiblemente éste se pueda recuperar y además habrá menos complicaciones posteriores.

   La principal complicación de un infarto consiste, según indica, en la propia muerte del paciente. En segundo lugar se encontraría la muerte de parte del músculo cardíaco, y en consecuencia una insuficiencia cardíaca irreversible que mermará la capacidad funcional del paciente, no podrá ir a trabajar, se cansará enseguida, tendrán en definitiva una vida muy limitada.

5 CONSEJOS PARA PREVENIR EL INFARTO

   Así con todo, la especialista del Hospital de La Paz de Madrid remarca que para prevenir un infarto lo principal es prevenir los principales factores de riesgo cardiovascular:

   1.- Dejar de fumar. El tabaco es el principal factor de riesgo en las edades jóvenes.

   2.- Control de la hipertensión arterial. Se controla con dieta baja en sal y con ejercicio. Las cifras de tensión óptimas se sitúan por debajo de 130/85 mmHg. Si aún así no se consigue hará falta medicación.

   3.- El colesterol, mantener unas cifras adecuadas, que se consigue con dieta baja en grasas y con ejercicio. Si esto no se logra con estas medidas habrá que recurrir a medicación.

   4.- La diabetes, el azúcar en sangre, las personas diabéticas tienen que tener mucho cuidado con la dieta, tienen que hacer ejercicio pero, si aún así no se consigue, tendrá que hacerse con medicación oral o insulina; pero siempre cumpliendo los niveles estipulados para cada persona.

   5.- El ejercicio es fundamental porque controla todos los factores de riesgo y entrena el corazón. Es recomendable una actividad física moderada, de unos 30 minutos al día, durante al menos 5 días a la semana. “De ahí para arriba todo lo que uno quiera, esto es lo mínimo que se debería hacer. Que no se quede el paciente exhausto pero que sí le suponga un cierto esfuerzo. El ejercicio es fundamental porque controla todos los factores de riesgo mencionados anteriormente. Es fundamental en una vida cardiosaludable. También con ello se evitan la obesidad y el sedentarismo”, concluye Guzmán.