El patógeno 'C. difficile' resiste el desinfectante del hospital y se mantiene en las batas y el quirófano

Publicado 15/07/2019 8:14:35CET
Quirófano
QuirófanoFLICKR/IREKIA - Archivo

MADRID, 15 Jul. (EUROPA PRESS) -

Las batas quirúrgicas y el acero inoxidable del instrumental permanecen contaminados con el patógeno 'Clostridium difficile' incluso después de haber sido tratados con el desinfectante recomendado, según una investigación se publica este viernes en 'Applied and Environmental Microbiology', la revista de la Sociedad Americana de Microbiología.

"Las esporas de las bacterias pudieron crecer después de la descontaminación --asegura la investigadora principal, la doctora Tina Joshi, profesora de microbiología molecular en Universidad de Plymouth, Reino Unido--. Esto muestra que las esporas se están volviendo resistentes y debemos reconsiderar cómo descontaminamos y empleamos las medidas de higiene en los hospitales".

'C. difficile' infecta aproximadamente a medio millón de estadounidenses al año, y mata a 29.000 personas. Las nuevas cepas son responsables de casos de enfermedades graves difíciles de tratar. Los síntomas pueden ir desde diarrea hasta fiebre, pasando por taquicardia, inflamación de los intestinos e insuficiencia renal. Este patógeno afecta comúnmente a los adultos mayores en hospitales y en centros de atención de crónicos.

La motivación principal para la investigación fue el caso en un hospital estadounidense donde se sospechaba que las batas contribuían a la transmisión de 'C. difficile', explica la doctora Joshi, y se comprobó que estaban contaminadas con la cepa mortal 027.

Los investigadores examinaron la capacidad de 'C. difficile' para adherirse y luego transferirse de las batas quirúrgicas del hospital, aplicando esporas en agua esterilizada, a una concentración de 1 millón por ml, directamente a las batas quirúrgicas en líquido durante 10 segundos, 30 segundos, 1 minuto, 5 minutos y 10 minutos antes de ser retirado y desechado. Esa metodología fue diseñada para imitar la transferencia de fluidos corporales infecciosos en el entorno clínico para evaluar el potencial de transmisión a los pacientes.

La doctora Joshi apunta que el número de esporas recuperadas de las batas no aumentó con el tiempo de contacto, lo que sugiere que la transferencia de esporas entre superficies ocurrió dentro de los primeros 10 segundos de contacto.

Según los investigadores, las batas de un solo uso son ineficaces para atrapar esporas dentro de sus fibras y evitar la transmisión, como se demuestra por la recuperación de esporas de las batas. Esto resalta la importancia de garantizar que las batas de aislamiento quirúrgicas de un solo uso se utilicen de manera adecuada en la prevención y control de infecciones, es decir, que el personal se ponga las batas al entrar y se deshaga de ellas cuando salga de una habitación individual para evitar la transmisión de esporas y la incidencia de la infección.

Las batas se trataron finalmente con un desinfectante que contenía 1.000 partes por millón de cloro durante 10 minutos. El desinfectante no pudo limpiar las esporas de 'C. difficile'. "Eso demostró que la ropa puede recoger y retener las esporas", según la doctora Joshi. Las esporas en el suelo de acero inoxidable y vinilo también se mantuvieron viables después del tratamiento con el desinfectante.

"Debido a esta resistencia, puede ser prudente reconsiderar la cantidad de biocida que utilizamos actualmente y asegurarnos de que el control de infecciones esté estandarizado. Este trabajo puede aplicarse a hospitales de cualquier parte del mundo y debería ayudar a informar las futuras directrices sobre control de infecciones y biocidas", alerta la doctora Joshi.