Archivo - Mujer en el médico antes de una cirugía de apendice. Apendicitis - HALFPOINT/ ISTOCK - Archivo
MADRID, 28 Oct. (EDIZIONES) -
Durante décadas se consideró que el apéndice apenas tenía utilidad, pero hoy sabemos que participa en el sistema inmunitario y se investiga su posible papel como reservorio de bacterias intestinales beneficiosas. Entonces, ¿qué ocurre cuando nos lo quitan?
La doctora Mireia Navasquillo Tamarit, especialista en Cirugía General del Hospital de Manises, nos explica en una entrevista en exclusiva con Europa Press Salud para Infosalus por qué la mayoría de las personas puede llevar una vida normal tras una apendicectomía, qué sabemos sobre sus efectos en la digestión, en las defensas, y en la microbiota, y cómo afrontar la recuperación.
Nos cuenta esta experta que durante décadas se consideró que el apéndice era un "órgano vestigial y carente de una función relevante", si bien afirma que la investigación de los últimos años ha modificado parcialmente esta visión: "Actualmente, sabemos que el apéndice participa en el sistema inmunitario, ya que contiene tejido linfoide y forma parte del sistema inmunitario asociado al intestino. Además, se ha propuesto que podría actuar como un 'reservorio' de microbiota intestinal beneficiosa, favoreciendo la recolonización del intestino tras determinadas alteraciones de la microbiota intestinal".
No obstante, esta doctora considera que, aunque el apéndice desempeña funciones biológicas identificables, no es un órgano imprescindible. Señala que su extirpación no supone, en la mayor parte de las personas, un déficit inmunitario clínicamente relevante, ya que el organismo dispone de otros componentes del sistema inmunitario que mantienen estas funciones.
CÓMO COMPENSA EL ORGANISMO LA AUSENCIA DE APÉNDICE
"En la mayoría de los pacientes, la vida continúa exactamente igual tras una apendicectomía. De hecho, durante el postoperatorio precoz durante las primeras semanas es habitual presentar dolor en la zona de la incisión o en la fosa ilíaca derecha, cansancio, limitación temporal para realizar esfuerzos físicos, y una recuperación progresiva del tránsito intestinal", apunta.
Reconoce que es una pregunta muy frecuente que le hacen los pacientes si el hecho de extirpar el apéndice puede afectar a la digestión, a las defensas, o a la microbiota. "La apendicectomía no afecta de forma relevante a la capacidad del organismo para digerir y para absorber los alimentos. Aunque el apéndice forma parte del intestino grueso, no participa de manera esencial en estos procesos. Por ello, la extirpación del apéndice no suele requerir cambios permanentes en la alimentación", aclara esta cirujana.
En cuanto al sistema inmunitario, aunque el apéndice forma parte del tejido linfoide intestinal, su ausencia no se traduce, en la mayoría de las personas, en un deterioro clínicamente significativo de las defensas, según prosigue la doctora Navasquillo.
En este sentido, sostiene que los pacientes no suelen presentar un deterioro clínicamente relevante de la función inmunitaria atribuible a la ausencia del apéndice. "El resto de los componentes del sistema inmunitario permite mantener una respuesta adecuada", asegura esta especialista del Hospital de Manises.
Respecto a la microbiota intestinal, apunta a algunos estudios que han observado diferencias discretas en su composición tras la apendicectomía. "Sin embargo, la investigación sobre sus posibles efectos a largo plazo continúa abierta y no se ha establecido que estos cambios tengan necesariamente consecuencias clínicas en personas sanas", remarca esta especialista en Cirugía General del Hospital de Manises.
Así, y cuando está indicada la apendicectomía defiende que es un tratamiento "consolidado y definitivo de la apendicitis aguda", tal y como incide Mireia Navasquillo Tamarit; no obstante, sí advierte de que el abordaje se individualiza en función de las características de cada paciente y del tipo de apendicitis, ya que en determinados casos de apendicitis no complicada puede valorarse un tratamiento no quirúrgico.
RECOMENDACIONES TRAS UNA APENDICECTOMÍA
Con todo ello, subraya esta doctora que las recomendaciones que se suelen realizar a los pacientes tras este tipo de intervenciones dependen de la cirugía que se realice, así como de la evolución de cada paciente, aunque con carácter general están orientadas a favorecer una recuperación segura tras la cirugía y entre ellas menciona a las siguientes:
Seguir las indicaciones del cirujano o cirujana:
· Retomar la alimentación de acuerdo con la tolerancia individual y con las indicaciones del equipo sanitario.
· Caminar diariamente para favorecer la recuperación y recuperar progresivamente la actividad habitual.
· Evitar esfuerzos físicos intensos y la manipulación de cargas pesadas durante el periodo recomendado por el equipo quirúrgico.
· Consultar con el equipo sanitario si aparecen signos de alarma, como fiebre, aumento del dolor abdominal, vómitos persistentes, enrojecimiento o supuración de la herida quirúrgica o un empeoramiento del estado general.
· Ante síntomas intensos o un empeoramiento importante, debe solicitarse atención urgente.