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MADRID 6 May. (EUROPA PRESS) -
La colocación de un parche de fibroína de seda sobre la superficie del cerebro podría contribuir a activar mecanismos de protección y reparación del tejido cerebral tras un ictus, ya que libera de "forma controlada" una molécula que ayuda a atraer y mantener células madre en la zona lesionada, según los investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), que han colaborado con la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).
El ictus o infarto cerebral es una de las enfermedades más graves y frecuentes, llegando a ser la primera causa de muerte en mujeres en España y la segunda a nivel general. Se produce cuando una arteria que lleva oxígeno al cerebro se bloquea, provocando daños en el tejido cerebral.
En muchos casos, las consecuencias son "devastadoras" puesto que una parte importante de los pacientes fallece y entre un 30-40 por ciento de los supervivientes quedan con secuelas que afectan a su vida diaria. Aunque existen tratamientos para intentar disolver o retirar el coágulo, no siempre funcionan y no todos los pacientes pueden recibirlos. Además, a día de hoy no existen terapias capaces de reparar la zona dañada.
Por ello, la reparación del tejido cerebral tras un ictus resultaba, hasta ahora, "muy difícil" debido a la fragilidad de este tipo de moléculas y a las barreras naturales del cerebro. Los expertos han investigado desde hace décadas el potencial de distintas modalidades terapéuticas basadas en moléculas neuroprotectoras, o células madre, con el objetivo de reducir el tamaño del infarto cerebral, la mortalidad y la discapacidad asociada.
Ahora, el estudio dirigido por investigadores del Centro de Tecnología Biomédica (CTB) de la UPM propone una nueva estrategia que se basa en el implante de biomateriales naturales biocompatibles capaces de liberar de forma controlada moléculas que estimulen mecanismos de autoprotección y autorreparación cerebral.
En pruebas realizadas con ratones, que habían sufrido un ictus experimental, el parche de seda bioactivo, hecho de un material resistente y compatible con el organismo, favoreció el reclutamiento y la retención de células madre en la zona del implante, redujo el tamaño del infarto cerebral y mejoró la recuperación funcional, restaurando la actividad eléctrica cerebral y la destreza sensoriomotora previamente comprometida.
El proyecto ha sido desarrollado dentro de la iniciativa MINA-CM, financiada por la Comunidad de Madrid. Esta alianza impulsa nuevas tecnologías para diagnosticar y tratar enfermedades como el ictus, el Alzheimer o el Parkinson. Además, la empresa SILKBIOMED -una 'spin-off' de la UPM- ha estandarizado el proceso de fabricación del parche, un paso clave para que pueda producirse a "gran escala en el futuro".
Los investigadores, al mismo tiempo, han asegurado que la estrategia terapéutica descrita muestra un "alto potencial" para el tratamiento del ictus y otras lesiones cerebrales agudas, como los traumatismos craneoencefálicos, ya que el parche de fibroína destaca por su biocompatibilidad y resistencia a la degradación enzimática, lo que lo convierte en un sistema idóneo para la liberación local y controlada de fármacos.