Publicado 14/09/2020 15:25:41 +02:00CET

La pandemia de COVID-19 frena la atención a los pacientes con cáncer y daña el bienestar de los oncólogos médicos

Quimioterapia intravenosa.
Quimioterapia intravenosa. - GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / BRIANAJACKSON - Archivo

MADRID, 14 Sep. (EUROPA PRESS) -

Los retrasos y la cancelación de los tratamientos contra el cáncer y otras medidas de seguridad adoptadas para minimizar el riesgo de exposición a la Covid-19) han generado un gran retraso en la atención e investigación oncológicas, mientras que se puede observa también que los profesionales se enfrentan al agotamiento, según nuevos estudios presentados en el Congreso Virtual ESMO 2020, que celebra la Sociedad Europea de Oncología Médica del 19 al 21 de septiembre.

Antes de la pandemia, el Sistema Europeo de Información sobre el Cáncer (ECIS, por sus siglas en inglés), estimaba que la carga de cáncer en Europa alcanzaba los 2,7 millones de nuevos casos y 1,3 millones de muertes en 2020. Un primer estudio, señala hasta qué punto la COVID-19 ha supuesto un desafío para la organización y prestación de cuidados a los pacientes con cáncer.

Las respuestas se obtuvieron de centros de Oncología médica de 18 países. En general, el 60,9% informó de que la actividad clínica se redujo en el pico de la pandemia, mientras que casi dos tercios (64,2%) citaron el tratamiento insuficiente como una preocupación importante y otro 37% auguró reducciones significativas en los ensayos clínicos este año.

"La COVID-19 ha tenido un gran impacto en la organización de la atención a los pacientes, en el bienestar de los cuidadores y en las actividades de los ensayos clínicos. Existe el riesgo de que se retrase el diagnóstico de nuevos casos de cáncer y de que se diagnostique a más pacientes en etapas más avanzadas de la enfermedad", ha explicado el autor del estudio, el doctor Guy Jerusalem, especialista del Centro Hospitalario Universitario Sart Tilman (Bélgica).

Los datos también revelaron que los tratamientos oncológicos con mayor probabilidad de ser cancelados o retrasados fueron la cirugía (en el 44,1% de los centros), la quimioterapia (25,7%) y la radioterapia (13,7%), mientras que se observó una duración más reducida de los cuidados paliativos en el 32,1% de centros encuestados.

El impacto de la COVID-19 en la atención a pacientes con cáncer en todo el mundo también se destaca en otro estudio de este congreso. En este caso se recopiló datos de 356 centros oncológicos en 54 países durante el mes de abril de 2020.

La gran mayoría (88%) afrontó desafíos para atender a sus pacientes durante la pandemia, con 54% y 45%, comunicando casos de coronavirus entre sus pacientes y personal, respectivamente. Y mientras que la mitad (55%) redujo los servicios de forma preventiva para evitar contagios, otros se vieron obligados a hacerlo después de verse abrumados por la situación (20%) o por la escasez de equipos de protección personal (19%), personal (18%) y medicamentos (9,8%).

Como consecuencia, el 46% de estos centros admitió que más de uno de cada 10 pacientes perdió al menos un ciclo de tratamiento, y algunos estimaron que hasta el 80% de los pacientes estaba expuesto a algún daño. No obstante, para continuar brindando tratamiento a los pacientes durante la pandemia, la mayoría de los centros (83,6%) se adaptaron, implementando consultas y comités virtuales de tumores (93%), y más de la mitad de los encuestados señaló que es probable que estas prácticas continúen más allá de la pandemia (55,5% y 60%, respectivamente).

Los centros también realizaron pruebas rutinarias en laboratorios cercanos a los hogares de los pacientes (76%) y enviaron medicamentos a sus domicilios para que pudiesen continuar con el tratamiento en la medida de lo posible (68%).

Su autor, el doctor Abdul-Rahman Jazieh, especialista en el complejo Ciudad Médica Rey Abdulaziz en Riad (Arabia Saudí), ha afirmado que el impacto perjudicial de la COVID-19 en la atención a los pacientes con cáncer ha sido generalizado, con diferente magnitud entre los centros de todo el mundo. "La pandemia ha impactado en los sistemas de salud mundiales, interrumpiendo la atención y exponiendo a los pacientes a riesgos significativos", ha señalado.

No obstante, la presión sobre los profesionales y los sistemas sanitarios ya aumentaba antes de la pandemia como resultado de la creciente carga que supone el cáncer en Europa y en todo el mundo, por este motivo, según la doctora Rosa Giuliani, directora de Políticas Públicas de ESMO, "es clave contar con una acción armonizada de la Unión Europea que proporcione indicadores comparables sobre el impacto del cáncer en los países europeos".

En este contexto, ha continuado, "la colaboración científica Joint Research Centre - Unión Internacional contra el Cáncer (JRC-IARC) ha dado como resultado una actualización de las previsiones de nuevos casos y mortalidad por cáncer para el año 2020. Estas cifras ayudarán a respaldar el desarrollo de políticas nacionales, abordando la creciente carga de la enfermedad tumoral con medidas de prevención, así como con la provisión de los recursos necesarios".

MÉDICOS AGOTADOS

Por otro lado, los resultados de dos encuestas 'on line' realizadas por el Grupo de Trabajo de Resiliencia de ESMO en mayo de 2020 han revelado también el impacto de la pandemia en los profesionales. La primera encuesta mostró que más de un tercio (38%) experimentó sentimientos de agotamiento y el 25% distrés, mientras que dos tercios (66%) dijeron que no podían realizar sus tareas como antes de la pandemia.

Esta encuesta, con 1.520 participantes de 101 países, también observó que los niveles de bienestar y desempeño laboral disminuyeron a medida que aumentaban las tasas nacionales de mortalidad por la COVID-19.

Una segunda encuesta de seguimiento realizada también 'online' en los meses de julio-agosto mostró que, si bien el desempeño laboral había mejorado en comparación con la primera oleada, lo que indicaría las primeras señales de control de la emergencia, tanto las tasas de bienestar como las de agotamiento, habían empeorado entre los profesionales.

Los principales factores asociados con la angustia y el agotamiento fueron el aumento de las horas de trabajo, la preocupación por el bienestar de los pacientes, la menor capacidad de recuperación y las preocupaciones de los oncólogos sobre su formación y profesión.

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