Palpitaciones y estrés: cómo saber si es ansiedad o una arritmia que requiere acudir al cardiólogo

Archivo - Mujer joven con estrés y ansiedad.
Archivo - Mujer joven con estrés y ansiedad. - ANTONIOGUILLEM - Archivo
Infosalus
Publicado: viernes, 15 mayo 2026 7:59

   MADRID, 15 May. (EDIZIONES) -

   Las palpitaciones son uno de los síntomas que más ansiedad generan. Sentir que el corazón se acelera, se salta un latido o golpea con fuerza puede despertar un miedo inmediato a sufrir un problema cardíaco grave. Sin embargo, detrás de muchas de estas sensaciones no siempre hay una enfermedad del corazón, si no estrés, ansiedad o una activación mantenida del sistema nervioso.

   El reto para médicos y pacientes está en diferenciar cuándo se trata de una respuesta emocional benigna y cuándo puede esconder una arritmia potencialmente peligrosa. Cardiólogos y psiquiatras coinciden en que la conexión entre mente y corazón es mucho más profunda de lo que se pensaba: la ansiedad no sólo se siente en la cabeza, también deja huella física sobre el organismo, y puede alterar el ritmo cardíaco, perpetuando un círculo de miedo, de síntomas, y de más estrés.

   Entrevistamos en Europa Press Salud Infosalus al jefe de la Unidad de Arritmias y Electrofisiología Cardiaca Robotizada del Hospital Universitario La Paz de Madrid, al doctor José Luis Merino, quien explica que las palpitaciones pueden deberse fundamentalmente a tres causas:

   ·Ritmo irregular por extrasístoles o fibrilación auricular: latidos irregulares o extra que se adelantan o alteran el ritmo normal del corazón, a menudo seguidos de una pausa y de un latido más fuerte, pero no necesariamente asociadas a pulsaciones elevadas.

   ·Ritmo rápido por taquicardias: elevación de las pulsaciones y de la frecuencia cardiaca, que conviene estudiar porque muchas veces implica tratar al paciente.

   ·Ritmo regular no excesivamente rápido por estrés y ansiedad: El corazón es algo que preocupa mucho y las personas estresadas o con ansiedad pueden notar el latido cardiaco o incluso oírselo en la cama.

LA IMPORTANCIA DE MEDIRNOS EL PULSO

¿Cómo saber diferenciar entonces si se trata de un problema cardíaco o no? Explica el también profesor de la Universidad Autónoma de Madrid que la diferencia la da el pulso, de manera que si es normal (regular, es decir acompasado) y entre 50 y 120 pulsaciones en reposo, es que probablemente hay un problema de ansiedad; mientras que si irregular o es una cifra superior ya puede deberse a otra causa que sí convendría consultar.

   “Con una taquicardia anormal, en reposo, te puedes poner a 180 pulsaciones por minuto. Pero en reposo, sentado, es excepcional que pasemos de los 120 latidos por minuto si no tenemos arritmias. Entonces si el paciente estando en reposo se nota palpitaciones y tiene menos de 120, éstas son probablemente por ansiedad o por estrés. Ahora bien, como excepción, si notamos 120 o menos pulsaciones, pero éstas son irregulares, y de vez cuando hubiera una de más o de menos, podría tratarse de extrasístoles o de fibrilación auricular”, detalla este cardiólogo.

   Así, cuando existe la sospecha de arritmias, mantiene el doctor Merino, que lo habitual es la realización de técnicas de electrocardiografía, como por ejemplo, el llevar un holter, un aparato que te registra el electrocardiograma durante 24 horas, aunque ya hay aparatos capaces de hacerlo de forma continua durante un mes.

   “Las técnicas de electrocardiografía son básicas para saber si tenemos un problema de arritmias. Muchas veces estas alteraciones eléctricas ocurren sin una causa clara, por que sí, pero otras son consecuencia de un daño del músculo cardiaco. Por este motivo, es necesario un ecocardiograma, donde ver si hay alguna estructura del corazón como, por ejemplo, una válvula, pueda estar dañada”, añade el experto del Hospital Universitario La Paz.

SI SE DESCARTA PATOLOGÍA CARDÍACA

   Ahora bien, si se descarta que haya una patología cardíaca detrás, hemos visto que estas palpitaciones de más pueden deberse a un problema de ansiedad o de estrés, donde entonces habría que dirigirse al posible origen de esa sintomatología, más ligada con la salud mental, tal y como reconoce José Luis Merino.

   “En estos casos intentamos básicamente tranquilizar al paciente diciéndole que no tiene nada grave que le afecte, y que hay que buscar la solución más por un problema de estrés. Todos tenemos problemas vitales y hay pacientes que transforman estos en esta sintomatología. Con esto hay muchas veces que el paciente se tranquiliza y, aunque se lo siga notando, ya no le angustia. En otros casos sí que es necesaria la remisión a un especialista en salud mental”, refiere.

ACUDIR A SALUD MENTAL

   Es por ello por lo que charlamos también con la psiquiatra del Hospital Universitario La Paz de Madrid, con la doctora Ángela Palao, quien recuerda que la ansiedad, en sí, es un estado del cuerpo en el que se activa la amenaza: “Cuando hay algo que consideramos amenazante se genera una activación del sistema nervioso simpático, que es el que nos coloca en acción, en modo lucha o huida, y se activa una vasoconstricción a nivel corporal, el corazón vaya más rápido, y puede darse cierta hiperventilación o incluso taquicardia, por este nivel de amenaza; debe ir más rápido el corazón para suministrar ese oxígeno que necesita el cuerpo para la acción o la huida”.

   Eso sí, esta experta remarca que en la ansiedad hay una percepción bidireccional, es decir, que cuando el corazón va más rápido y se produce una taquicardia a veces esto también se considera como una amenaza y hace que se active todo el sistema antes comentado. Por eso, matiza la doctora Palao, ante un cuadro de ansiedad hay que identificar su origen, si es debido a un hipertiroidismo, a un problema respiratorio, o cardiológico, o bien se debe a un problema o situación personal que lo origina.

   Insiste esta doctora que, en estas situaciones de ansiedad, aparte de la regulación emocional o del mindfulness, una de las estrategias que más ayuda es la respiración y el volver al estado de calma, relacionado con el equilibrio entre el sistema nervioso simpático y parasimpático.

   “Muchas de las estrategias de regulación emocional y de calmar el corazón tienen que ver con la respiración, como el inspirar en tres y exhalar en seis, por ejemplo. Esto, al final, termina regulando al nervio vago y la frecuencia cardiaca y su variabilidad, llevando todo al final a la calma del corazón. Por eso muchas estrategias para manejar la ansiedad están relacionadas con la respiración o con el mindfulness, esa sería la primera línea de tratamiento; para después si esto no fuera suficiente hacer uso de los psicofármacos”, remarca.

   Eso sí, advierte de que, aunque se descarte una patología orgánica, el mantener un nivel del sistema nervioso simpático de forma crónica, como libera hormonas, y tienes al corazón de forma crónica tan activado, al final puedes desarrollar también problemas físicos, de corazón. “La ansiedad no es sólo un problema mental, sino una expresión física que hay que tratar”, subraya esta psiquiatra del Hospital La Paz.

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