MADRID, 1 Abr. (EUROPA PRESS) -
Un nuevo análisis de encuestas poblacionales dirigido por investigadores de NYU Langone Health (Estados Unidos) revela que la exposición a una sustancia química comúnmente utilizada para aumentar la flexibilidad del plástico podría haber contribuido a cerca de 1,97 millones de nacimientos prematuros solo en 2018, lo que representa más del 8% del total mundial.
Los investigadores también estiman que esta sustancia química estuvo relacionada con la muerte de 74.000 recién nacidos. El informe sobre los hallazgos se publica en la revista 'eClinicalMedicine'.
La toxina, el ftalato de di-2-etilhexilo (DEHP), pertenece a un grupo de sustancias químicas llamadas ftalatos, presentes en cosméticos, detergentes, repelentes de insectos y otros productos domésticos. Los expertos han descubierto que estas sustancias pueden descomponerse en partículas microscópicas e ingresar al organismo a través de los alimentos, el aire y el polvo.
El nuevo estudio se centró en el parto prematuro, que es un factor de riesgo importante para problemas duraderos de aprendizaje y desarrollo, y una de las principales causas de muerte infantil, según la Organización Mundial de la Salud. Según los autores, este nuevo análisis proporciona la primera estimación global de nacimientos prematuros relacionados con la exposición al DEHP y explora qué regiones del mundo son las más afectadas.
"Al estimar cuánta exposición a ftalatos puede contribuir a los partos prematuros en todo el mundo, nuestros hallazgos destacan que reducir la exposición, especialmente en regiones vulnerables, podría ayudar a prevenir los partos prematuros y los problemas de salud que a menudo se derivan de ellos", plantea la autora principal del estudio, Sara Hyman, investigadora asociada de la Facultad de Medicina Grossman de la Universidad de Nueva York
Estudios previos han vinculado la exposición al DEHP con el cáncer, las enfermedades cardíacas y la infertilidad, entre otros muchos problemas de salud, añade Hyman. También existe un amplio conjunto de investigaciones que relacionan esta sustancia química con el parto prematuro.
Según el nuevo estudio, la exposición al DEHP podría haber contribuido a 1,2 millones de años vividos con discapacidad, una medida que abarca todos los años que las personas han vivido o vivirán con enfermedades, lesiones y otros problemas de salud causados ??por haber nacido prematuramente.
Para este estudio, el equipo de investigación estimó la exposición al DEHP en 2018 en 200 países y territorios, extrayendo datos de grandes encuestas nacionales realizadas en Estados Unidos, Europa y Canadá. También utilizaron estimaciones de investigaciones anteriores para completar la información de las regiones que no contaban con datos propios.
El equipo se basó en investigaciones previas que evaluaban cómo la exposición a ftalatos podría afectar los partos prematuros y combinó esos hallazgos con sus estimaciones de exposición global. Finalmente, combinaron esta información con cifras mundiales sobre partos y muertes prematuras para determinar qué proporción de estos resultados podría estar relacionada con el DEHP.
Los científicos repitieron estos pasos con otro ftalato llamado ftalato de diisononilo (DiNP), un sustituto común del DEHP. Según los resultados, el DiNP podría representar un riesgo similar al del DEHP, habiendo contribuido a aproximadamente 1,88 millones de nacimientos prematuros en todo el mundo. Los costos financieros asociados a las muertes neonatales oscilaron entre millones y cientos de miles de millones de dólares para ambos ftalatos.
"Nuestro análisis deja claro que regular los ftalatos uno por uno y sustituirlos por alternativas poco conocidas difícilmente resolverá el problema de fondo", subraya el autor principal del estudio, Leonardo Trasande, profesor de Pediatría en la Facultad de Medicina Grossman de la Universidad de Nueva York (Estados Unidos). "Estamos jugando a un peligroso juego de 'golpear al topo' con sustancias químicas peligrosas, y estos hallazgos resaltan la necesidad urgente de una supervisión más rigurosa y generalizada de los aditivos plásticos para evitar repetir los mismos errores".
Trasande advierte que la investigación no fue diseñada para establecer que el DEHP y el DiNP causen directa o exclusivamente partos prematuros, ni tampoco tuvo en cuenta otros tipos de ftalatos. Además, debido a la incertidumbre en los datos, los investigadores analizaron un rango de valores posibles en lugar de una sola estimación. Este rango de incertidumbre mostró que el impacto real del DEHP podría ser hasta cuatro veces menor que la estimación principal o ligeramente mayor. Incluso con las estimaciones más conservadoras, los resultados apuntan a una carga considerable para la salud, agrega Hyman.
A pesar de las limitaciones de este tipo de modelos globales, añade Hyman, el trabajo sienta bases importantes para futuros estudios que confirmen y perfeccionen estos resultados y comienza a llenar un vacío importante en la comprensión del alcance de la influencia de los productos químicos plásticos en los partos prematuros en todo el mundo.
La financiación del estudio fue proporcionada por la subvención P2CES033423 de los Institutos Nacionales de Salud y por Beyond Petrochemicals.