MADRID, 11 Jul. (EDIZIONES) -
¿Sabías que el calor extremo, los cambios bruscos de temperatura, y la contaminación del aire pueden empeorar tu asma sin que te des cuenta? En verano, factores como el ozono, la humedad, o los pólenes estacionales actúan como enemigos silenciosos para los pacientes asmáticos.
En este reportaje, te contamos por qué las exacerbaciones son más frecuentes en esta época y qué precauciones concretas debes seguir si tienes asma y quieres evitar sustos durante tus vacaciones, con la ayuda de la doctora Alicia Padilla Galo, coordinadora del área de Asma en la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR).
Cuenta durante una entrevista con Europa Press Salud Infosalus que las altas temperaturas y los cambios bruscos de temperatura pueden desestabilizar el control del asma, especialmente en los meses estivales: "Las temperaturas elevadas favorecen la hiperreactividad bronquial. Además, el aire caliente y seco puede inducir broncoconstricción, especialmente durante el ejercicio al aire libre".
Por otro lado, señala esta neumóloga que las variaciones térmicas rápidas entre espacios con aire acondicionado y el exterior favorecen respuestas inflamatorias locales, y desencadenan síntomas en pacientes con asma mal controlada.
"Estos cambios también pueden alterar la función mucociliar, y predisponer a infecciones respiratorias virales, frecuentes durante el verano, y relacionadas con exacerbaciones asmáticas", remarca.
Además, sostiene que en pacientes con asma inducida por el ejercicio, o por desencadenantes térmicos, estas condiciones pueden actuar como estímulos directos para la aparición de síntomas. "Es fundamental que el paciente mantenga un control riguroso de su enfermedad y evite exposiciones térmicas extremas, ajustando el entorno, como el uso adecuado del aire acondicionado, para evitar cambios de temperatura superiores a 5°C entre ambientes", subraya la doctora Padilla.
LA HUMEDAD Y LA CONTAMINACIÓN AMBIENTAL
A su vez, la portavoz de SEPAR mantiene que, durante el verano, varios factores ambientales pueden actuar como agravantes del asma, entre los que destacan la humedad elevada, el aumento de los niveles de ozono troposférico, y la contaminación atmosférica.
"La humedad excesiva favorece la proliferación de mohos y de ácaros del polvo, desencadenantes frecuentes en pacientes sensibilizados, así como una peor dispersión de contaminantes en el aire", describe esta especialista.
Mientras, indica que el ozono, principal componente del smog fotoquímico (tipo de contaminación), alcanza concentraciones máximas en días soleados, debido a la interacción de la radiación ultravioleta con contaminantes precursores, como los óxidos de nitrógeno. "Este gas irrita el epitelio respiratorio, promueve la inflamación de la vía aérea, y puede inducir hiperreactividad bronquial, incluso en pacientes sin sensibilización alérgica previa", añade.
Asimismo, la doctora Padilla alerta de que la exposición a contaminantes como material particulado (PM2.5 y PM10), dióxido de nitrógeno (NO2), y compuestos orgánicos volátiles, aumenta durante el verano en áreas urbanas, lo cual se ha asociado con mayor frecuencia de visitas a urgencias y de hospitalizaciones por asma.
"La interacción sinérgica entre estos factores puede provocar descompensaciones incluso en pacientes con asma previamente bien controlada, lo que subraya la importancia de monitorizar la calidad del aire, y de evitar actividades al aire libre en días con altos niveles de contaminación o alerta por ozono", remarca esta neumóloga.
CUIDADO CON LOS PÓLENES DE VERANO
Mientras, recalca la coordinadora del área de Asma en la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica que durante el verano las alergias estacionales también desempeñan un papel clave en el desencadenamiento de síntomas asmáticos, especialmente en pacientes con sensibilización a pólenes y aeroalérgenos perennes como los ácaros.
Sostiene, eso sí, que, aunque la primavera es tradicionalmente el periodo de mayor polinización, algunas especies vegetales -como gramíneas, malezas (ej. Artemisia, Chenopodium) y ciertas compuestas- liberan pólenes alergénicos en los meses estivales, especialmente en regiones mediterráneas. "Estos pólenes, en combinación con factores como la contaminación atmosférica, pueden actuar como partículas más irritantes al modificar su estructura y aumentar su capacidad inflamatoria", avisa.
Por otro lado, menciona que los ácaros del polvo doméstico encuentran en la humedad veraniega un entorno favorable para su proliferación, particularmente en zonas costeras o mal ventiladas, lo que puede intensificar los síntomas de los pacientes sensibilizados.