Archivo - Hombre con sobrepeso comiendo hambuerguesa en la oficina, mirando a la cámara. - CHIRAYU/ ISTOCK - Archivo
MADRID, 22 Ene. (EUROPA PRESS) -
Las personas con obesidad e hipertensión arterial podrían tener un mayor riesgo de padecer demencia, según un nuevo estudio de la Universidad de Copenhague (Dinamarca), publicado en ‘The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism’.
La demencia es un problema creciente de salud pública mundial, sin cura actualmente. Las personas con demencia experimentan un deterioro grave de las capacidades mentales, como la memoria, el pensamiento y el razonamiento. Las formas más comunes de demencia son la enfermedad de Alzheimer, la demencia vascular y la demencia mixta. La demencia es una enfermedad cerebral progresiva que causa daño a las células nerviosas que empeora con el tiempo, afectando la memoria, el lenguaje, la resolución de problemas y el comportamiento.
"En este estudio, descubrimos que un índice de masa corporal (IMC) elevado y la hipertensión arterial son causas directas de demencia", subraya la autora del estudio, la doctora Ruth Frikke-Schmidt, profesora y jefa médica del Hospital Universitario de Copenhague - Rigshospitalet y de la Universidad de Copenhague en Copenhague, en Dinamarca. "El tratamiento y la prevención del IMC elevado y la hipertensión arterial representan una oportunidad sin explotar para la prevención de la demencia".
Los investigadores analizaron datos de participantes en Copenhague y el Reino Unido e identificaron una relación causal entre un mayor peso corporal y la demencia.
Los investigadores pudieron establecer una relación causal directa entre un IMC alto y la demencia gracias a un diseño de aleatorización mendeliana que imita un ensayo controlado aleatorizado. En este diseño, las variantes genéticas comunes que causan un IMC alto se utilizan como indicadores de los medicamentos que lo alteran.
Dado que el fármaco activo frente al placebo se asigna aleatoriamente debido al proceso de aleatorización en los ensayos clínicos, y que las variantes genéticas que aumentan el IMC frente a las variantes neutras se distribuyen aleatoriamente de padres a hijos, los efectos sobre el criterio de valoración de la enfermedad serán claros y no se verán afectados por factores de confusión.
Por lo tanto, esta estrategia permitió a los investigadores establecer una relación causal directa entre un IMC alto y el riesgo de demencia. Gran parte de este aumento del riesgo de demencia pareció deberse a la hipertensión arterial, lo que sugiere que prevenir o tratar la obesidad y la hipertensión arterial podría ayudar a reducir el riesgo de demencia.
“Este estudio demuestra que el sobrepeso y la hipertensión no son solo señales de alerta, sino causas directas de la demencia”, asegura Frikke-Schmidt. “Esto los convierte en objetivos de prevención muy viables”.
“Recientemente se han probado medicamentos para bajar de peso para detener el deterioro cognitivo en las primeras fases de la enfermedad de Alzheimer, pero sin ningún efecto beneficioso. Una pregunta que aún no se ha comprobado es si el uso de medicamentos para bajar de peso antes de la aparición de los síntomas cognitivos podría proteger contra la demencia. Nuestros datos actuales sugieren que las intervenciones tempranas para bajar de peso podrían prevenir la demencia, especialmente la demencia vascular”, finalizan los autores.