De izquierda a derecha, Caterina Fustes, Jordi Abante y Berta Ros, de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud y el Instituto de Neurociencias de la Universidad de Barcelona (UBneuro). - UNIVERSIDAD DE BARCELONA
MADRID 23 Ene. (EUROPA PRESS) -
Un equipo de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud y el Instituto de Neurociencias de la Universidad de Barcelona (UBneuro) ha encontrado nuevos genes y modificadores genéticos que podrían tener un papel importante para entender por qué la enfermedad de Huntington empieza antes en unos pacientes que en otros.
"Sabemos que el factor principal es una repetición concreta en su ADN, pero eso no explica todas las diferencias entre pacientes", ha señalado el profesor de la UB, Jordi Abante, investigador principal del estudio publicado en las actas de la vigésima reunión de Aprendizaje Automático en Biología Computacional (MLCB, 2025).
La enfermedad de Huntington, que causa alteraciones motoras, cognitivas y psiquiátricas, está originada por una mutación en el gen HTT, que codifica la proteína huntingtina. La mutación en este gen genera una serie de repeticiones de la secuencia de nucleótidos CAG que alteran las propiedades y la funcionalidad de la proteína huntingtina en el cerebro.
Los expertos utilizaron herramientas modernas de inteligencia artificial (IA) y, en concreto, modelos de aprendizaje automático no lineal para analizar datos genéticos de 9.000 pacientes e identificar modificadores genéticos, es decir, genes que pueden retrasar o acelerar la aparición de la enfermedad en función de los antecedentes genéticos del paciente. A diferencia de los enfoques estadísticos tradicionales, estos modelos de IA pueden identificar interacciones complejas.
Para realizar el análisis más eficiente e interpretable, el equipo también desarrolló un método para comprimir la información genética mediante redes neuronales específicas de genes, lo que permitió reducir el coste computacional sin perder poder predictivo. Además, se incorporaron cambios en la expresión génica, predichos y generados por un modelo de lenguaje genómico de última generación. Esta innovación permitió vincular variantes reguladoras de ADN con cambios en la actividad génica en las regiones cerebrales afectadas por la enfermedad.
De este modo, el equipo pudo identificar tanto factores modificadores conocidos previamente y relacionados con la reparación del ADN como nuevos genes candidatos implicados en procesos tales como la regulación de la transcripción y el metabolismo celular.
"Sobre todo, vimos que algunos de ellos solo son relevantes en personas con determinados valores de esa repetición del ADN. Es decir, el efecto de un gen puede cambiar según el contexto genético de cada persona", ha detallado Jordi Abante, precisando así que los factores genéticos que modifican la patología no son universales, sino que dependen en gran medida del contexto genético.
El investigador ha explicado que los resultados abren la puerta a desarrollar estrategias más personalizadas para predecir y quizás retrasar la aparición de los síntomas. Asimismo, ha apuntado que el enfoque empleado podría aplicarse a otros trastornos neurodegenerativos y hereditarios.