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MADRID, 14 Abr. (EUROPA PRESS) -
El síndrome postrombótico es una complicación común y a menudo dolorosa que sufren muchas personas que han experimentado obstrucciones de venas principales debido a coágulos sanguíneos.
Cada año, más de 300.000 personas en Estados Unidos son diagnosticadas con trombosis venosa profunda, una obstrucción en una o más venas profundas del cuerpo, generalmente en las piernas. La trombosis venosa profunda suele aumentar el riesgo de embolia pulmonar, una afección potencialmente mortal en la que un coágulo de sangre se desplaza a uno de los pulmones. En conjunto, estas dos afecciones causan hasta 100.000 muertes anuales en Estados Unidos.
Se estima que el 40% de los supervivientes de una trombosis venosa profunda desarrollarán posteriormente un síndrome postrombótico, que puede causar dolor en las piernas, hinchazón, decoloración de la piel, limitación de la movilidad y disminución de la calidad de vida. En casos graves, pueden aparecer úlceras en la pierna, debajo de la vena obstruida, que son difíciles de curar.
UN TRATAMIENTO QUE ACTÚA SOBRE LA CAUSA DEL PROBLEMA
Un importante ensayo clínico multicéntrico, codirigido por investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington en San Luis (Estados Unidos), ha demostrado que el síndrome postrombótico puede tratarse eficazmente con un procedimiento mínimamente invasivo.
El estudio reveló que la colocación de un stent para abrir y fortalecer la vena afectada redujo la gravedad del síndrome postrombótico y mejoró los síntomas venosos y la calidad de vida general de los pacientes afectados.
Los resultados se publican en el 'New England Journal of Medicine' y se presentan en la Reunión Científica Anual de la Sociedad de Radiología Intervencionista de 2026 en Toronto (Canadá).
El autor principal, Suresh Vedantham, radiólogo intervencionista y profesor de radiología en el Instituto de Radiología Mallinckrodt de WashU Medicine e investigador principal nacional del ensayo clínico, dijo que el estudio fue impulsado por la necesidad de encontrar formas efectivas de ayudar a una población de pacientes grande y creciente para la cual los médicos no tenían anteriormente muchas opciones bien probadas.
"Vemos a muchos pacientes con síndrome postrombótico moderado o grave que tienen dificultades para realizar sus actividades diarias y mantener una buena calidad de vida. Muchos no pueden caminar sin dolor ni trabajar de forma productiva", asegura Vedantham.
"Esta afección ha estado infratratada, en parte porque no existían opciones basadas en la evidencia. Este estudio es el primer ensayo aleatorizado a gran escala que demuestra que se trata de una afección tratable, que proporciona a los pacientes un alivio significativo de esta enfermedad", añade.
Vedantham explica que el objetivo principal de los médicos que tratan la trombosis venosa profunda es prevenir la formación de nuevos coágulos mediante medicamentos anticoagulantes. Sin embargo, las obstrucciones dejan daños residuales en la vena que pueden convertirse en tejido cicatricial y restringir el flujo sanguíneo. Esta es una causa subyacente importante del síndrome postrombótico, que a menudo se trata con compresión (por ejemplo, con medias especiales) para reducir la hinchazón de las piernas, junto con medicamentos anticoagulantes para prevenir la formación de nuevos coágulos.
Además señala que ninguno de estos tratamientos aborda la obstrucción subyacente del flujo sanguíneo en la vena ni proporciona un alivio constante a largo plazo de los síntomas y la discapacidad.
El ensayo C-TRACT (Chronic Venous Thrombosis: Relief with Adjunctive Catheter-Directed Therapy), patrocinado por los Institutos Nacionales de la Salud (NIH), evaluó si la reapertura de la vena bloqueada y el restablecimiento del flujo sanguíneo reducirían los síntomas del síndrome postrombótico.
RESULTADOS QUE PUEDEN CAMBIAR LA PRÁCTICA MÉDICA
El estudio incluyó a 225 pacientes de 29 centros en Estados Unidos que habían recibido tratamiento para la trombosis venosa profunda durante al menos 3 meses y presentaban una obstrucción de la vena ilíaca (una vena principal de la pelvis) que les causaba una discapacidad considerable. Los pacientes fueron seleccionados al azar para recibir un stent (un tubo de malla insertado en la vena para reforzarla y expandirla) más el tratamiento estándar con compresión y anticoagulantes, o solo el tratamiento estándar. La colocación del stent se realiza mediante una intervención quirúrgica de dos a tres horas que requiere únicamente pequeñas incisiones.
Al inicio del estudio, el 93% de los participantes cumplían los criterios clínicos de síndrome postrombótico grave. Seis meses después del tratamiento, solo el 40% de los pacientes que recibieron el stent seguían presentando síndrome postrombótico grave, en comparación con el 61% del grupo de tratamiento estándar.
Los pacientes con stents también reportaron una mejoría en los síntomas de las venas de las piernas y en su calidad de vida general tras el procedimiento, en comparación con quienes recibieron el tratamiento estándar. En una escala de calidad de vida de 100 puntos, quienes recibieron el stent obtuvieron 14 puntos más, lo que representa una mejora significativa.
"El síndrome postrombótico puede cambiar la vida, pero hasta ahora hemos contado con muy pocas opciones de tratamiento eficaces", asegura Sameer Parpia, doctor en filosofía, autor principal e investigador principal del centro de coordinación de datos del estudio, y profesor asociado en los departamentos de Oncología y Métodos de Investigación en Salud, Evidencia e Impacto de la Universidad McMaster (Canadá). "Este ensayo proporciona evidencia clara de que la terapia dirigida puede marcar una diferencia significativa para los pacientes que viven con esta afección".
Vedantham asegura que el ensayo sentará las bases para mejorar la atención a los pacientes con síndrome postrombótico y ayudará a los médicos a comprender mejor las opciones que pueden recomendar a sus pacientes que buscan tratamiento para esta afección.