Publicado 10/06/2020 12:13CET

Un nuevo método mínimamente invasivo permite controlar la exposición a compuestos de mercurio

Un nuevo método mínimamente invasivo permite controlar la exposición a compuestos de mercurio.
Un nuevo método mínimamente invasivo permite controlar la exposición a compuestos de mercurio. - UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA

ZARAGOZA, 10 Jun. (EUROPA PRESS) -

Investigadores del Instituto de Investigación en Ingeniería de Aragón (I3A), dirigidos por el catedrático Martín Resano, han propuesto recientemente un método para determinar el contenido de mercurio en sangre, que permite la preparación de muestras por parte de cada persona de forma sencilla, así como su análisis rápido y directo en el laboratorio.

Martín Resano, investigador principal del grupo Métodos Rápidos de Análisis con Técnicas Espectroscópicas (MARTE), ha detallado que con este sistema se evitaría recurrir a un proceso de venopunción, es decir, no resultaría preciso acudir a un hospital o laboratorio y someterse a un proceso de extracción de sangre.

En su lugar, "basta con realizar una punción con una lanceta y depositar unas gotas de sangre en un pequeño dispositivo que luego se seca dando lugar a un dried blood spot (DBS), similar a los que se emplean con los recién nacidos en el screening neonatal", ha detallado.

Dicho DBS puede ser enviado al laboratorio por correo, donde también se ha desarrollado un método para su análisis directo minimizando así cualquier tipo de residuo, ha informado la Universidad de Zaragoza en una nota de prensa.

Al mismo tiempo, es posible realizar medidas similares empleando orina en lugar de sangre, según se desprende de los resultados que han sido publicados recientemente en la revista Journal of Analytical Atomic Spectrometry, editada por la Royal Society of Chemistry (https://doi.org/10.1039/C9JA00348G).

MÉTODOS

La institución académica ha manifestado que el desarrollo de métodos analíticos para el control de los niveles de mercurio en poblaciones de riesgo de una forma más sencilla y cómoda cobra especial importancia ante la aparición de informaciones sobre la contaminación de los llamados metales pesados --cadmio, mercurio, plomo-- a la que están expuestos los alimentos y, por ende, los consumidores.

Quizá el caso más paradigmático sea el del mercurio, ha apuntado la UZ, cuyos compuestos han sido utilizados para múltiples usos a lo largo de la Historia, incluso como medicamentos. No obstante, "hoy en día está bien establecida su toxicidad, y particularmente la de alguna de las formas químicas en las que puede encontrarse este elemento, como el metilmercurio", han precisado las citadas fuentes.

Además de la exposición a mercurio por contaminación o de los riesgos de exposición laboral propios de ciertas industrias, otra de las vías de contacto es la dieta ya que los peces también están expuestos al mercurio y al ser un elemento sin un rol biológico y difícil de eliminar, su nivel incrementa conforme asciende en la cadena trófica, de forma que los peces más grandes se alimentan de peces más pequeños y acumulan todo el mercurio que estos contenían.

Por eso, existe una clara relación entre la frecuencia de consumo de pescado y los niveles de mercurio encontrados en la población. Además, el mercurio en pescado suele estar presente como metilmercurio que, como se ha indicado anteriormente, es una forma particularmente tóxica del elemento, han comentado desde la UZ.

"La solución a este problema no pasa por dejar de consumir pescado, un alimento especialmente importante en España, que es fundamental en una dieta equilibrada y aporta muchos beneficios, sino más bien por limitar el consumo de algunas especies particularmente ricas en mercurio, sobre todo en el caso de población de riesgo, como pueden ser embarazadas, mujeres en edad fértil o niños", han matizado desde la institución académica.

De estos y todos los resultados obtenidos se puede obtener información adicional vía web (dbs.unizar.es), twitter (@DBSPOCTEFA) o Facebook.

PROYECTO

El proyecto europeo DBS está coordinado por la Universidad de Zaragoza y en el que participan además el Instituto de Investigación Sanitaria de Aragón, que da cobertura a varios investigadores del Hospital Universitario Miguel Servet y el Centre National de la Recherche Scientifique en Pau (Francia), como socios, así como el Centro Universitario de la Defensa en Zaragoza y el Centre Hospitalier Universitaire d'Angers, como entidades asociadas.

En este trabajo en concreto también han colaborado Marcia A.M.S. da Veiga, de la Universidad de So Paulo, y Julio Cruces, de Rafer S.L. El proyecto ha sido cofinanciado al 65 por ciento por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) a través del Programa Interreg V-A España-Francia-Andorra (POCTEFA 2014-2020).

El objetivo del POCTEFA es reforzar la integración económica y social de la zona fronteriza España-Francia-Andorra. Su ayuda se concentra en el desarrollo de actividades económicas, sociales y medioambientales transfronterizas a través de estrategias conjuntas a favor del desarrollo territorial sostenible.