Publicado 15/09/2021 07:05CET

Un nuevo estudio muestra hasta qué punto confiamos en nuestra memoria a la hora de tomar decisiones

Archivo - Hombre pensando, tomando decisiones.
Archivo - Hombre pensando, tomando decisiones. - MIKERENPENING/ PIXABAY - Archivo

   MADRID, 15 Sep. (EUROPA PRESS) -

   Las regiones del cerebro humano responsables del contenido de la memoria de trabajo también se utilizan para calibrar la calidad o la incertidumbre de los recuerdos, según ha descubierto un equipo de científicos, que han observado cómo estas respuestas neuronales nos permiten actuar y tomar decisiones en función de lo seguros que estemos de nuestros recuerdos, según publican en la revista 'Neuron'.

   "El acceso a la incertidumbre en nuestra memoria de trabajo nos permite determinar hasta qué punto 'confiar' en nuestra memoria para tomar decisiones --explica Hsin-Hung Li, becario postdoctoral del Departamento de Psicología y del Centro de Ciencias Neurales de la Universidad de Nueva York y autor principal del trabajo--. Nuestra investigación es la primera que revela que las poblaciones neuronales que codifican el contenido de la memoria de trabajo también representan la incertidumbre de la memoria".

   La memoria de trabajo, que nos permite mantener la información en nuestra mente, es un sistema cognitivo esencial que interviene en casi todos los aspectos del comportamiento humano, especialmente en la toma de decisiones y el aprendizaje.

   Por ejemplo, al leer, la memoria de trabajo nos permite almacenar el contenido que acabamos de leer hace unos segundos mientras nuestros ojos siguen recorriendo las nuevas frases. Del mismo modo, al comprar por Internet, podemos comparar, "en nuestra mente", el artículo que tenemos delante en la pantalla con otros anteriores ya vistos y que aún recordamos.

   "Para el cerebro no sólo es crucial recordar cosas, sino también sopesar la calidad de la memoria: ¿hasta qué punto estamos seguros de que un recuerdo concreto es preciso? --explica Li--. Si pensamos que nuestra memoria para el artículo visto anteriormente en línea es pobre, o incierta, nos desplazaríamos hacia atrás y comprobaríamos ese artículo de nuevo para asegurar una comparación precisa".

   Aunque los estudios sobre el comportamiento humano han demostrado que las personas son capaces de evaluar la calidad de su memoria, no está tan claro cómo lo consigue el cerebro. Más concretamente, hasta ahora se desconocía si las regiones cerebrales que guardan el elemento memorizado también registran la calidad de ese recuerdo.

   Para descubrirlo, los investigadores llevaron a cabo un par de experimentos para entender mejor cómo el cerebro almacena la información de la memoria de trabajo y cómo, simultáneamente, el cerebro representa la incertidumbre -o, lo bueno que es el recuerdo- de los elementos recordados.

   En el primer experimento, los participantes humanos realizaron una tarea de memoria de trabajo visual espacial mientras un escáner de resonancia magnética funcional (IRMf) registraba su actividad cerebral. En cada tarea, o ensayo, el participante tenía que recordar la ubicación de un objetivo -un punto blanco que se mostraba brevemente en la pantalla de un ordenador- presentado en un lugar aleatorio de la pantalla y, posteriormente, informar de la ubicación recordada mediante un movimiento ocular mirando en la dirección de la ubicación del objetivo recordado.

   En este caso, las señales de fMRI permitieron a los investigadores descifrar la ubicación del objetivo de memoria -lo que se pidió a los sujetos que recordaran- en cada ensayo. Analizando las señales cerebrales correspondientes al tiempo durante el cual los participantes mantenían la memoria, podían determinar la ubicación del objetivo que se les pedía que memorizaran.

   Además, gracias a este método, los científicos pudieron predecir con exactitud los errores de memoria cometidos por los participantes; al descodificar sus señales cerebrales, el equipo pudo determinar lo que los sujetos estaban recordando y, por tanto, detectar errores en sus recuerdos.

   En el segundo experimento, los participantes informaron no sólo de la ubicación recordada, sino también del grado de incertidumbre que sentían sobre su memoria en cada ensayo. Las señales de IRMf resultantes, registradas en las mismas regiones del cerebro, permitieron a los científicos descifrar la incertidumbre que los participantes habían manifestado sobre su memoria.

   En conjunto, los resultados aportaron la primera prueba de que el cerebro humano registra tanto el contenido como la incertidumbre de la memoria de trabajo en las mismas regiones corticales.

   "El conocimiento de la incertidumbre de la memoria también orienta a las personas a buscar más información cuando no estamos seguros de nuestra propia memoria", afirma Li al señalar la utilidad de los hallazgos.

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