Archivo - Ratón de laboratorio. - D-KEINE/ ISTOCK - Archivo
VALÈNCIA 14 May. (EUROPA PRESS) -
Personal investigador de diferentes instituciones españolas, entre ellas la Universitat de València (UV), propone un tratamiento que reduce los daños por radiación ionizante. La terapia combinada con cocristales de pterostilbeno, silibinina-fosfatidilcolina (dos derivados de polifenoles naturales), nicotinamida ribósido y captopril -los tres primeros son suplementos alimenticios, y el último es un fármaco antihipertensivo- aumenta la supervivencia en ratones en un 90 por ciento tras recibir una dosis de radiación letal.
Según ha informado la UV, la investigación está dirigida por los catedráticos Elena Obrador y José María Estrela, ambos del Departamento de Fisiología UV y miembros de la Unidad de Fisiopatología Celular (UFC) de la UV, y nace "dada la limitación de los tratamientos actuales para combatir el envenenamiento por radiación".
"Muchos fármacos solo se centran en proteger un tejido específico, como la médula ósea, pero dejan vulnerables otros órganos, como el cerebro o el intestino. Además, varios de los fármacos más utilizados contra la radiación son intravenosos, lo que dificulta su uso por los pacientes", señala la institución.
En este trabajo, en el que también participan el servicio de Protección Radiológica del Hospital La Fe de València y el grupo de investigación Biomédica en Imagen (GIBI230) del Instituto de Investigación Sanitaria La Fe (IIS La Fe), la Universitat de Barcelona, la Universidad Católica de València San Vicente Mártir y las empresas Scientia BioTech y Circe Health Science, se ha evaluado el uso de cuatro sustancias que, en conjunto, "reducen drásticamente en ratones la mortalidad, los síntomas y los daños celulares por radiación en tejidos sanos".
El equipo investigó una terapia innovadora completamente oral que combina dos derivados de polifenoles naturales -compuestos antioxidantes y antinflamatorios de origen vegetal- que funcionan como radioprotectores (compuestos administrados antes de la irradiación).
La fórmula, además, administró nicotinamida ribósido (un derivado de la vitamina B3), la cual favorece la reparación del ADN, junto con captopril, un medicamento que estimula la recuperación de la médula ósea. Estos últimos sirven como radiomitigadores (compuestos administrados tras la irradiación).
En la investigación, también se ha probado el efecto de esta terapia en cánceres humanos altamente agresivos y sometidos a radioterapia. Para estas pruebas se han utilizado ratones inoculados con un carcinoma de mama triple negativo (un cáncer agresivo por ausencia de receptores hormonales que limitan el uso de otras terapias) o glioblastoma (un tumor cerebral también muy agresivo). La tasa de supervivencia para este cáncer de mama a cinco años ronda el 12%, mientras que la esperanza de vida en pacientes con glioblastoma es de 12 a 18 meses.
El personal investigador señala que el carcinoma de mama triple negativo es radiosensible, por lo que la radioterapia puede usarse como tratamiento en estos casos. Los resultados del estudio demostraron que el tratamiento radioprotector y radiomitigador "no afectó a la eficacia de la radioterapia en este modelo de cáncer, por lo que protegen contra la radiación sin comprometer el uso de la radioterapia".
El glioblastoma es un cáncer cerebral radiorresistente, por lo que la radioterapia tiene un uso "muy limitado", indica el estudio. Sin embargo, los resultados de la investigación demostraron que el tratamiento radioprotector y radiomitigador aumentó la eficacia de la radioterapia. Esto es "especialmente importante", ya que la fórmula radioprotectora y radiomitigadora "no solo protegería a los tejidos sanos, sino que abriría una ventana terapéutica para poder tratar el glioblastoma combinando la radioterapia con quimioterapia o terapias dirigidas", explica el grupo científico.
El equipo de Elena Obrador y José María Estrela destaca la necesidad de una formulación oral que consiguiera reproducir estos efectos en humanos, que "no solo sería altamente eficaz en oncología radioterápica, sino que tendría múltiples aplicaciones, como por ejemplo, accidentes radiológicos o nucleares, tanto en escenarios civiles o militares, e incluso en contextos extremos, como la prevención de los daños por radiaciones cósmicas asociados a los vuelos espaciales".
Además, la ruta oral es una ventaja logística real frente a opciones inyectables, sobre todo cuando el tiempo, el personal y la infraestructura escasean, destaca el artículo.