Publicado 09/08/2021 13:14CET

¿Por qué nos sentimos motivados?

Archivo - Cerebro, prensar, tomar decisiones.
Archivo - Cerebro, prensar, tomar decisiones. - TRILOKS/ISTOCK - Archivo

MADRID, 9 Ago. (EUROPA PRESS) -

La doctora Yukiko Hori, de los Institutos Nacionales de Ciencia y Tecnología Cuántica y Radiológica de Japón, junto con sus colegas, han realizado un estudio que ha dado respuesta a algunas de las preguntas más importantes sobre la motivación basada en el beneficio y el coste de los sistemas de recompensa.

Desde el punto de vista neurológico, la respuesta a qué impulsa a los humanos a hacer o a llevar a cabo determinadas acciones se esconde en el sistema de recompensa del cerebro, un mecanismo evolutivo que controla la disposición a trabajar o a asumir un riesgo a costa de alcanzar los objetivos y disfrutar de las recompensas percibidas. En las personas que padecen depresión, esquizofrenia o la enfermedad de Parkinson, a menudo el sistema de recompensa del cerebro está deteriorado, lo que les lleva a un estado de menor motivación para el trabajo o de fatiga crónica.

Para encontrar un modo de superar estos debilitantes bloqueos conductuales, los neurocientíficos están investigando la "anatomía" del sistema de recompensa y determinando cómo evalúa la relación coste-beneficio a la hora de decidir si se realiza una tarea.

Hablando de lo que les impulsó a emprender el estudio, publicado en 'PLoS Biology' la doctora Hori explica que "respuestas mentales como 'sentirse más culpable y ser demasiado perezoso para actuar' suelen ser un problema en pacientes con trastornos mentales como la depresión, y la solución reside en comprender mejor lo que causa tales respuestas". Por ello, afirma, "queríamos profundizar en el mecanismo de las alteraciones motivacionales en el cerebro".

EL PAPEL DE LA DOPAMINA

Para ello, la doctora y su equipo se centraron en la dopamina, el "neurotransmisor" o la molécula de señalización que desempeña el papel central en la inducción de la motivación y la regulación de la conducta basada en el análisis coste-beneficio. El efecto de esta molécula en el cerebro se transmite a través de los receptores de dopamina, o anclajes moleculares que se unen a las moléculas de dopamina y propagan las señales a través de la red neuronal del cerebro.

Sin embargo, como estos receptores tienen funciones distintas en la transducción de señales de dopamina, era imperativo evaluar sus impactos relativos en la señalización de dicha molécula. Por lo tanto, utilizando monos macacos como modelos, los investigadores se propusieron descifrar las funciones de dos clases de receptores de dopamina, el receptor tipo D1 (D1R) y el receptor tipo D2 (D2R), en el desarrollo de la motivación basada en el beneficio y el coste.

En su estudio, los investigadores entrenaron primero a los animales para que realizaran tareas de "tamaño de recompensa" y "tareas de trabajo/retraso". Estas tareas les permitieron medir cómo el tamaño de la recompensa percibida y el esfuerzo requerido influían en el comportamiento de realización de la tarea.

En este sentido, el autor correspondiente del estudio, el doctor Takafumi Minamimoto, explica que manipularon sistemáticamente los D1R y D2R de estos monos inyectándoles moléculas específicas de unión a receptores que amortiguaban sus respuestas biológicas a la señalización de la dopamina. Mediante imágenes basadas en tomografía de emisión de positrones de los cerebros de los animales, se midió el grado de unión o bloqueo de los receptores y, a continuación, en condiciones experimentales, ofrecieron a los monos la posibilidad de realizar tareas para conseguir recompensas, y anotaron si los monos aceptaban o se negaban a realizar las tareas y la rapidez con la que respondían a las señales relacionadas con las mismas.

El análisis de estos datos desveló algunas ideas "intrigantes", según los científicos, sobre el mecanismo neurobiológico del proceso de toma de decisiones. En este sentido, observaron que la toma de decisiones basada en el beneficio y el coste percibidos requería la participación tanto de D1R como de D2R, tanto en la incentivación de la motivación (el proceso en el que el tamaño de las recompensas inspiraba a los monos a realizar las tareas) como en el aumento del descuento por demora (la tendencia a preferir recompensas inmediatas y más pequeñas sobre recompensas más grandes pero retrasadas).

También quedó claro que la transmisión de dopamina a través de D1R y D2R regula el proceso motivacional basado en el coste mediante procesos neurobiológicos distintos para los beneficios o "disponibilidad de la recompensa" y los costes o "gasto energético asociado a la tarea". Sin embargo, el descuento de la carga de trabajo (el proceso de descontar el valor de las recompensas en función de la proporción del esfuerzo necesario) estaba relacionado exclusivamente con la manipulación de D2R.

"Las funciones complementarias de dos subtipos de receptores de dopamina que nuestro estudio reveló, en el cómputo de la compensación coste-beneficio para guiar la acción, nos ayudarán a descifrar la fisiopatología de los trastornos psiquiátricos", subraya el profesor Hori. Así, concluye que su investigación aporta la esperanza de un futuro en el que, manipulando el sistema de recompensa incorporado y aumentando los niveles de motivación, se pueda mejorar la vida de muchas personas.