Publicado 30/08/2021 08:29CET

Por qué nos pican los ojos después de ir a la piscina

Archivo - Niña frotándose los ojos en la piscina.
Archivo - Niña frotándose los ojos en la piscina. - AAMORIM/ISTOCK - Archivo

   MADRID, 30 Ago. (EDIZIONES) -

   Después de ir a la piscina los ojos se pueden irritar por el cloro y los desinfectantes que contiene el agua de piscina. Si se van a hacer zambullidas o bucear es aconsejable siempre usar gafas adecuadas de natación o de buceo para disminuir la exposición y la irritación posterior.

   Así lo afirma en una entrevista con Infosalus el doctor Rafael Giménez, oftalmólogo del Hospital Quirónsalud Córdoba, quien recuerda también que el sol en verano supone una alta exposición a radiaciones ultravioleta, además de un aumento de la evaporación natural de la lágrima, por lo que se pueden producir efectos secundarios, como signos y síntomas de sequedad ocular, así como queratitis, pequeñas alteraciones epiteliales en la córnea.

   "La radiación ultravioleta también se ha relacionado con la evolución de las cataratas o de patologías de la conjuntiva como el pterigium. Por ello, es recomendable protegerse con gafas de sol homologadas, que sean envolventes, así como evitar las horas de máxima radiación solar entre las 12 y las 17 horas. Usar un sombrero también puede reducir esta exposición", subraya el especialista

   En este contexto, incide en que la irritación que se produce después de las zambullidas puede acompañarse en ocasiones con algunas secreciones: "Si son escasas y duran poco tiempo pueden no tener importancia. Si se prolongan por varios días se debe consultar con el médico de Atención Primaria o con un oftalmólogo ante la posibilidad de que sea una conjuntivitis, ya que en las piscinas pueden contagiarse conjuntivitis víricas. En ese caso debe seguir el tratamiento que le indique el médico y no automedicarse".

   A este respecto, la Academia Americana de Oftalmología sostiene que, si bien la natación es una "excelente forma de ejercitarse", y una relajante manera de refrescarse, puede ser una "práctica poco agradable" para nuestros ojos.

   Señala que la superficie de nuestros ojos está recubierta por una delgada capa de lágrimas conocida como película lagrimal, encargada de mantener los ojos húmedos, suaves y transparentes. "El cloro y otros químicos utilizados para mantener limpia el agua de las piscinas pueden eliminar esta capa húmeda de película lagrimal y dejar los ojos irritados y rojos", agrega.

   Por ello, la AAO, por sus siglas en inglés, advierte de que es frecuente entre quienes practican la natación el desarrollar ojo seco, una afección por la que la producción lagrimal es insuficiente o no tiene una buena calidad. "La sensación puede ser como la tener arena en los ojos, o tener visión borrosa", precisa.

   Es más, mantiene que sin la protección de una película lagrimal plenamente funcional, los ojos quedan expuestos a los nocivos químicos del agua de la piscina y a las bacterias que aún están presentes en ella. "El cloro por sí mismo puede producir una reacción que enrojece la superficie y los bordes de los párpados dejándolos con una incómoda sensación de prurito y lagrimación excesiva. Además, las bacterias que sobreviven al cloro pueden llevar a una infección ocular, lo que se conoce por el nombre de ojo rosa (conjuntivitis)", añade.

NO EMPLEAR LENTES DE CONTACTO EN PISCINAS O EN EL MAR

   Por otro lado, el experto de Quirónsalud Córdoba advierte de que algo importante que no solemos cumplir al ir a bañarse en una piscina o en el mar es el no usar lentes de contacto. Según explica, en el mar por la posibilidad de que se deposite sal o arena, y en las piscinas por el riesgo de contagio de bacterias y de amebas. "Estas últimas viven en el agua deficientemente tratada y producen cuadros graves de úlceras corneales", avisa.

   Desde la Academia Americana de Oftalmología, por tanto, apuntan los siguientes tips si se va a ir a la piscina: usar gafas de natación, lavar con agua dulce los ojos tras la zambullida, emplear gotas oftálmicas lubricantes antes y después de nadar de venta en farmacias, así como mantenerse hidratado.

   En última instancia, el oftalmólogo Rafael Giménez sostiene que también es importante recordar que si vamos a conducir largas distancias, antes de salir debemos estar seguros de que nuestra salud visual y nuestra corrección son las adecuadas.

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