Publicado 04/05/2022 18:05

Los no vacunados con problemas cardíacos tienen 9 veces más probabilidades de morir o complicaciones graves por COVID-19

Archivo - Antivacunas: hombre con mascarilla rechaza ser vacunado contra la COVID-19.
Archivo - Antivacunas: hombre con mascarilla rechaza ser vacunado contra la COVID-19. - FRANKYDEMEYER/ISTOCK - Archivo

MADRID, 4 May. (EUROPA PRESS) -

Investigadores de la Universidad Queen Mary de Londres (Reino Unido) han combinado los datos de 110 estudios anteriores sobre la COVID-19 y han descubierto que los no vacunados que contraen el virus cuando ya tienen hipertensión, diabetes o un daño cardíaco importante tienen hasta nueve veces más probabilidades de sufrir resultados graves, como la muerte, la insuficiencia pulmonar, el ingreso en cuidados intensivos y los problemas renales.

El estudio, publicado en la revista científica 'Frontiers in Cardiovascular Medicine', analizó a casi 49.000 pacientes no vacunados en total, e identificó múltiples predictores de COVID-19 más graves y peores resultados en ellos en comparación con los individuos vacunados.

Se descubrió que la evidencia de daños en el músculo cardíaco (lesión miocárdica) en el momento del ingreso en el hospital se asociaba con un aumento de nueve veces en la probabilidad de muerte. Los pacientes que presentaban estos problemas cardíacos también tenían más posibilidades de desarrollar otras complicaciones, como insuficiencia pulmonar grave (síndrome de dificultad respiratoria aguda) y lesión renal aguda, y requerían mayores tasas de ingreso en cuidados intensivos y ventilación mecánica invasiva.

Los investigadores también descubrieron que las personas no vacunadas con hipertensión arterial, diabetes o cardiopatías preexistentes tenían un riesgo de muerte entre dos y tres veces mayor, y un riesgo hasta 2,5 veces mayor de otras complicaciones relacionadas con COVID-19.

Al comparar las tres condiciones médicas, los individuos con diabetes tenían el mayor riesgo de desarrollar una insuficiencia pulmonar grave. Antes de la aparición de COVID-19, ya se sabía que estas afecciones eran predictores habituales de ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares.

"Estos resultados constituyen un argumento de peso para dar prioridad a la vacunación y otras medidas preventivas en estos grupos de riesgo. Esto es especialmente cierto en los países de ingresos bajos y medios, donde el impacto de las enfermedades cardiovasculares es particularmente alto. En los países más desarrollados, los grupos con factores de riesgo cardiovascular, además de otros grupos vulnerables, podrían ser seleccionados para programas de refuerzo y de vacunación anual, similares al programa de vacunación contra la gripe", ha comentado uno de los responsables de la investigación, Ajay Gupta.

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