Archivo - Dos mujeres felices riendo juntas al aire libre. - CARLO PREARO/ ISTOCK - Archivo
MADRID, 24 Jun. (EUROPA PRESS) -
La risa es una señal social universal que nos conecta con los demás, pero las regiones cerebrales que la originan no se comprendían bien, hasta las conclusiones de un nuevo estudio del University College de Londres, en Reino Unido y del Consejo Nacional de Investigación de Italia, en Parma, Italia.
En una revisión publicada en la revista 'Trends in Neurosciences de Cell Press', los investigadores analizan informes de procedimientos médicos en los que se estimula eléctricamente el cerebro de pacientes despiertos. La risa puede ser un efecto secundario involuntario de estas estimulaciones, lo que permite a los científicos identificar las áreas cerebrales que la provocan.
Al examinar estos informes y otros estudios clínicos y en animales, los autores describen dos redes neuronales distintas para la risa: una que desencadena estallidos espontáneos y otra que produce la risa voluntaria y conversacional.
Los investigadores han observado desde hace tiempo dos tipos de risa en personas sanas. "Piensa en la última vez que te reíste sin parar. "Algo te hizo reír a carcajadas y te descontrolaste", plantea la autora Sophie Scott, del University College London.
Según explica, se trata de una risa espontánea, involuntaria y, a veces, incontrolable, que puede estar asociada con ciertos tipos de trastornos convulsivos, trastornos del estado de ánimo, la enfermedad de Alzheimer y la esquizofrenia.
El segundo tipo es la risa voluntaria. "Es la risa más común", dice Scott. "Está sincronizada con una precisión increíble. Si observas a la gente conversando, se reirán juntos al final de una frase y luego respirarán al unísono".
"Cuando las personas conversan, la risa voluntaria comienza y termina muy rápidamente", observa Scott. Este tipo de coordinación indica un grado de control que falta en la risa espontánea.
Para desentrañar los circuitos cerebrales subyacentes a estos dos tipos de risa, el equipo recurrió a informes sobre estimulación cerebral prequirúrgica en pacientes con epilepsia. Durante estos procedimientos, los médicos identifican las regiones cerebrales que se intervendrán quirúrgicamente mediante la estimulación eléctrica de ciertas partes del cerebro mientras los pacientes están despiertos. Estas estimulaciones suelen provocar risa de forma involuntaria, y los pacientes pueden describir sus sentimientos en tiempo real.
Los autores analizaron estos informes, junto con otros estudios clínicos y en animales, para proponer dos redes neuronales distintas que subyacen a la risa espontánea y voluntaria. La red espontánea está compuesta por regiones cerebrales implicadas en el control motor y la regulación emocional, como la corteza cingulada anterior pregenual, el núcleo accumbens y el polo temporal. La estimulación de estas regiones produce risa acompañada de un estado de ánimo mejorado, euforia y alegría.
La red voluntaria comprende áreas implicadas exclusivamente en el control motor de la risa y la sonrisa, como el opérculo rolándico, el globo pálido y el área motora suplementaria. La estimulación de estas regiones provoca risa sin emociones positivas.
Los autores sugieren que la red espontánea es una vía evolutivamente más antigua que surgió en el juego brusco de los animales, donde las vocalizaciones similares a la risa servían como señal para prevenir la agresión y promover el vínculo social. Esta hipótesis concuerda con descubrimientos recientes que indican que varias especies de mamíferos producen vocalizaciones similares a la risa durante las interacciones sociales.
Por otro lado, la red voluntaria se superpone con las regiones cerebrales que producen el habla, lo que respalda la idea de que controla la risa conversacional, más orientada a un propósito específico.
EL PODER ANALGÉSICO DE LA CARCAJADA
Además de esclarecer los trastornos neurológicos y psiquiátricos caracterizados por una risa alterada, los autores esperan que los hallazgos sirvan "como una especie de piedra Rosetta para descifrar múltiples aspectos de la comunicación y el uso social de las vocalizaciones", particularmente en el contexto de la lingüística y el análisis de la conversación, argumenta el autor Fausto Caruana, del Consejo Nacional de Investigación de Italia, en Parma, Italia.
"El papel de estos circuitos en la modulación del dolor también resulta fascinante", incide Caruana. Diversos estudios han demostrado que la risa puede actuar como un analgésico natural.
Además, la corteza cingulada anterior, identificada en esta revisión bibliográfica como parte de la red de la risa espontánea, desempeña un papel importante en el sistema cerebral de atenuación del dolor. "Nos interesa seguir investigando el papel analgésico de la risa y los circuitos neuronales que la sustentan", concluye Caruana.